A 30 años de que el (Cenart) abriera sus puertas al público —22 de noviembre de 1994—, aniversario que celebrán con diversas actividades, hay un descenso notorio entre el presupuesto del que disponía el Cenart al inicio de la administración y lo que resta para los últimos meses. La revela que la dirección general del Cenart tuvo, en lo que corresponde al Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2019, 227 millones 426,212 pesos, cifra que un año después fue de 198 millones 25,069 pesos, reducción que equivale a 30 millones. Después de una serie de disminuciones consecutivas, registradas en este periodo por varios medios de comunicación, con el presupuesto de 2024 se podría hablar de un aumento en comparación con otros años que, sin embargo, terminó en una cifra cercana a la de la primer caída, registrada en 2020: 198 millones 807,278, cantidad que se dio a conocer en el calendario de presupuesto aprobado al Ramo 48 Cultura para el Ejercicio Fiscal 2024.

A los números hay que sumarles un dato desalentador: el 2 de abril de 2020, mientras el Cenart se enfrentó a las políticas de austeridad, el presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó la extinción de siete fideicomisos públicos —cinco de los cuales estaban en ceros en la Cuenta de la Hacienda Pública Federal—. Pero no era el caso de uno de ellos: el fideicomiso que sirvió para la construcción del Cenart y que llegó a generar 9 mdp por concepto de rendimientos por inversiones, con un patrimonio de alrededor de 213 mdp. En los cálculos de entonces se estimó que la desaparición de los fideicomisos relacionados con la Cultura podría tener un impacto de 673 millones de pesos.

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Golpe triple si se añade que la inflación se ha acumulado de diciembre de 2018 a diciembre de 2023, la pérdida del 28.5 % del poder adquisitivo del peso mexicano. Para Gerardo Estrada, promotor cultural y exdirector general del entonces (INBA) de 1992 a 2000, hay que considerar que “este gobierno se ha gastado un dineral en Chapultepec. Es un proyecto que necesita descentralización, todo en Chapultepec: otra Cineteca, otro museo más, por ejemplo. No se les hace caso a las personas que saben del tema y son otros guiones los que guían en el quehacer fundamental de estos asuntos. No creo que sea ese el camino cuando el país tiene una sequía al respecto”.

Sobre el deterioro en la infraestructura del Cenart, comprendido como un problema constante, Estrada dice que son situaciones que suceden desde el día siguiente de que se inauguran las obras. Hace tres décadas, recuerda, hubo ciertas obras inconclusas, quejas del arquitecto Teodoro González de León, quien señaló faltantes en ciertas áreas.

“Hay problemas que se han resuelto con el tiempo y otros no porque nunca hay recursos para hacerlo. A veces ni podemos decir que la culpa es de las autoridades culturales, si no hay atención por parte del gobierno federal a esos temas, pues parece que eso de continuar las obras de los demás y darle mantenimiento a una obra que hizo otro no es algo que le guste mucho a los políticos. Les gusta siempre inaugurar, como siempre, con cierta prisa por razones políticas, se posponen obras que son indispensables y que con el tiempo se van agravando. Por supuesto que 30 años después los problemas originales se han resuelto, pero van surgiendo otros con el tiempo. Una obra bien hecha no se acaba nunca, hay que estarle invirtiendo dinero constantemente”, continúa.

En el pasillo, que conecta la Escuela Superior de Música con el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), pueden verse decenas de pancartas que quedan de las protestas de varios sindicatos. Uno de sus integrantes que prefiere guardar anonimato coincide en que el tema central es la falta de recursos; si bien la fachada del Teatro de las Artes tiene algunos daños y, desde el exterior, las condiciones de los diversos espacios no muestran afectaciones graves, hay un par de casos que deben puntualizarse. En la Escuela Nacional de Arte Teatral hay un elevador que no funciona, faltan insumos para el baño y en el llamado salón de dibujo hay daños en el cuarto piso. Una alumna lo explica: “El elevador podría funcionar mejor. Se podrían cambiar las colchonetas y arreglar las bancas, el aseo de los áreas es todo un tema porque a veces están en huelga los trabajadores”, cuenta y deja a ver algo que normaliza la situación: ver las carencias y comprender que son una escuela pública.

En la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea hay daños en la duela del foro experimental Black Box; en la Escuela Superior de Música, a veces los alumnos no pueden ensayar porque hay instrumentos que no sirven. Mientras que en el CCC, el descontento es notorio y los alumnos mencionan que incluso no hay recursos para que puedan desarrollar sus proyectos.

Para Eduardo Cruz Vázquez, periodista, investigador y fundador del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), “como el Cenart no fungió como ese gran coordinador de la educación artística superior en un nodo diferente al de Bellas Artes se quedó como administrador de espacios culturales, organizando eventos culturales en un esquema como el de una casa de Cultura, hacen talleres, actividades en los jardines, espectáculos para los niños los domingos en la Plaza de las Artes, tienen la biblioteca, el Centro Multimedia”, afirma para recapitular un proyecto que desde el principio no pudo concretarse debido a lo que representaba la separación de funciones de Educación Artística Superior, que le correspondía a Bellas Artes. Ver dichas funciones, continúa Cruz Vázquez, trasladadas a otra entidad diferente, el Cenart, que se perfilaba con una vocación de universidad pública autónoma por naturaleza o en un esquema similar al del Instituto Politécnico Nacional.

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Es inevitable decir, además, que el aniversario sucede en un clima tenso que ha intentado componerse poco a poco, en medio de las ya mencionadas protestas sindicales, cuya huella es visible en el pasillo central, por la reinstalación de la licenciada Melina Bernal Rodríguez, directora de administración de la Dirección General. “De acuerdo con la normatividad en la materia, la resolución de dicha situación corresponde al Órgano Interno de Control, así como del Comité Técnico de Profesionalización de la Secretaría de Cultura. El Centro Nacional de las Artes ha aportado los todos elementos requeridos por dichas instancias para el análisis y valoración del caso”, explica el enlace del Cenart.

Sobre la vida académica de las escuelas, dice que “está normada por el INBAL (...) El mantenimiento a los inmuebles que dichas instituciones ocupan corresponde al Cenart y, en este sentido, se ha trabajado de manera coordinada para atender las diferentes necesidades que se presentan cotidianamente”.

Sobre la reducción presupuestal a la institución educativa de 2019 a 2024, afirma que las actividades y su “robusto programa artístico (...) se realizan con el presupuesto que año con año se asigna, administrando los recursos con eficiencia y estableciendo colaboraciones con instituciones pares.

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