¿Por qué es un estigma hablar de demencia senil?

Más de 55 millones de personas en el mundo viven con demencia, en gran parte son mayores de 65 años, pero no significa que sea un proceso natural del envejecimiento

¿Por qué es un estigma hablar de demencia senil?
Foto: Archivo. El Universal
Ciencia y Salud 04/10/2021 02:00 Berenice González Durand Actualizada 16:28
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ntonio era un brillante médico y pianista. Todos celebraban su humor inteligente y su capacidad para celebrar la vida, pero cerca de cumplir los setenta años su comportamiento empezó a cambiar. Los pequeños olvidos se convirtieron en arrebatos de tristeza e irritabilidad; sus acciones empezaron a asustar a su compañera de vida por casi cincuenta años. Ella requirió toda la ayuda posible para auxiliarlo con su cuidado personal, pero ni todo el cariño, ni los ahorros de una vida bastaron para sus últimos años. Antonio naufragó en el olvido: de los otros y de sí mismo.

La OMS define a la demencia como un síndrome, generalmente de naturaleza crónica o progresiva, caracterizado por el deterioro de la función cognitiva, es decir, la capacidad para procesar el pensamiento. La demencia afecta memoria, orientacióncomprensión, cálculo, capacidad de aprendizaje, lenguaje y juicio. El deterioro cognitivo suele ir acompañado, y en ocasiones es precedido, por el deterioro del control emocional, el comportamiento social o la motivación.

La demencia es causada por diversas enfermedades y lesiones que afectan al cerebro de forma primaria o secundaria, como la enfermedad de Alzheimer o los accidentes cerebrovasculares. Es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre los adultos mayores en todo el mundo, pero etiquetar el padecimiento con la etiqueta “demencia senil” es un peligroso estigma que hace suponer que se trata de un proceso natural del envejecimiento, cuando no es así. El doctor José Luna Muñoz, director del BioBanco Nacional de Demencias, señala que el término demencia senil se tiene que desechar porque tiene implicaciones negativas en la sociedad. “Al ser aceptado, el término se asume como un problema normal de deterioro, de envejecimiento y se le resta importancia, atención y cuidado adecuado”, asegura y apunta que el problema no solo tiene que ver con su uso coloquial, sino porque también es utilizado por algunos médicos que reciben adultos mayores con alteraciones de memoria y se refieren al padecimiento precisamente de esta manera.
 

40% aumentarán los problemas de demencia en el mundo para 2030, según la OMS 

“No tenemos que encasillarlo con la edad, se tiene que acudir a un especialista y tomar las medidas adecuadas. Tampoco puede ser asociado solo a Alzheimer porque no todas las demencias están relacionadas con este padecimiento”. Sostiene que hay cerca de 80 alteraciones neurológicas que pueden generar demencia, incluso la depresión puede generar cierto grado de demencia, por eso es tan importante que un especialista, como un neuropsiquiatra o un neurólogo, pueda realizar un diagnóstico específico y tratar al adulto mayor. “Es muy importante porque su atención posterior debería tener la participación del geriatra en una atención multidisciplinaria para intentar retrasar el proceso de evolución del padecimiento”.

Afecciones neurodegenerativas en México

Luna comenta que a nivel global la enfermedad neurodegenerativa más importante asociada al envejecimiento es el Alzheimer, pero en México el primer lugar lo ocuparía la demencia vascular. El daño cerebral es ocasionado por la disminución del flujo sanguíneo al cerebro que en México está también relacionado con dos grandes problemas de salud pública: las alteraciones cardiacas y la diabetes.  El tabaquismo es otro factor implicado en este tipo de demencia. Explica que el Alzheimer tiene  las mismas características al manifestarse, pero algo que ayuda a diferenciar los padecimientos es que el Alzheimer es continuo: “No da saltos, hay un deterioro continuo de la memoria a corto plazo, alteraciones de juicio y conducta. La demencia vascular se da de manera escalonada. Genera deterioro y por un momento se mantiene estable y luego hay otro problema de deterioro. Este patrón ayuda de manera clínica a hacer la diferenciación”.

Para el Alzheimer, otro de los factores de riesgo incluidos son los traumas craneoencefálicos. El experto subraya también que en muchas ocasiones la demencia tipo Alzheimer se presenta como una demencia mixta donde están involucradas las alteraciones asociadas a demencia vascular, es decir,  dos enfermedades íntimamente asociadas y condicionadas por las alteraciones metabólicas. La forma pura de Alzheimer tiene que ver con un factor genético, deterioro cognitivo por mutaciones que se tienen en las proteínas de algunos genes, aunque solo 5% de los casos tienen este origen.
 

Aunque son enfermedades aún sin cura, la detección en etapas tempranas puede retardar la evolución del problema. El doctor Luna señala que para abordar este tipo de enfermedades es muy importante estar pendiente de los factores asociados, así como de las estrategias que se pueden incorporar en la vida cotidiana. Luna se refiere a la alimentación libre de azúcar y grasas saturadas como el combustible ideal para generar células de mejor calidad, y el ejercicio aeróbico para la formación de nuevas neuronas. “El alto contenido de azúcar genera una película entre las células del endotelio y el tejido nervioso, se forma una especie de caramelo dentro de la pared del vaso y esto impide el paso de nutrientes y de buena oxigenación”, señala y agrega que a veces algo tan simple como incorporar una caminata al día en los adultos mayores, puede hacer una gran diferencia en la estimulación sanguínea y la oxigenación cerebral.

2 mil 800 mdd aumentó en 2020 en EU la inversión anual en investigación del Alzheimer 

Por otra parte, la llamada gimnasia cerebral ayuda al mantenimiento del cerebro, estimulando palabras y recuerdos. “Una de las cosas que se ha observado con las personas con Alzheimer en etapas tempranas es que comienzan a aislarse; empiezan a dejar de entender una conversación fluida porque se les están olvidando palabras o algunas de éstas ya no las entiende y ya no puede continuar la comunicación, pero si nosotros permitimos que la persona se aísle, se genera un deterioro muchísimo más veloz. Hay muchas actividades de sociabilización que se perdieron con la pandemia, pero que se deben retomar. Todo esto ayuda a reducir el proceso de deterioro cognitivo y esto va a prolongar, inclusive, la independencia del adulto mayor”.

Los misterios del cerebro

Durante muchos años los padecimientos neurodegenerativos han sido el objetivo de numerosas investigaciones; sin embargo, hasta el momento solo existen medicamentos para abordar sintomatología. Frente a este árido escenario, hace un par de meses fue aprobado en EU el primer fármaco específico para la demencia en los últimos 20 años. Se trata de aducanumab, un anticuerpo monoclonal investigado y desarrollado por Biogen para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer; sin embargo la aprobación del medicamento, no ha logrado convencer a los especialistas, pues los resultados ambiguos de dos ensayos durante la fase III han obligado a la  FDA a recomendarle a la farmacéutica a realizar un nuevo ensayo clínico post-aprobación para despejar dudas acerca de la eficacia y seguridad del medicamento.

Luna comenta al respecto que se trata de un anticuerpo con el que se pretende que pueda disgregar los depósitos del amiloide beta, activando la maquinaria de las células para degradarlos, pero todavía hay muchas dudas sobre su comportamiento para generar realmente cambios sobre una proteína altamente insoluble en el cuerpo; además de que estos también pueden generar un proceso inflamatorio alrededor de las placas amiloides. Por otra parte, el especialista advierte que otro problema es el alto costo de un tratamiento estimado en 50 mil dólares anuales.
 

En un reciente informe de la OMS sobre la situación de la demencia en el mundo se señalaba que diversos ensayos clínicos sin éxito, junto con los elevados costos de la investigación y el desarrollo, hicieron que disminuyera el interés en esta área. Sin embargo, la OMS reporta que recientemente se ha producido un aumento de la financiación de la investigación sobre la demencia, principalmente en países de ingresos altos como el Canadá, Reino Unido y EU. Este último aumentó su inversión anual en la investigación del Alzheimer de 631 millones  de dólares en 2015 a 2 mil 800 millones en 2020. 

La desesperación de muchos familiares de enfermos de Alzheimer por encontrar un medicamento para detener la enfermedad, los ha llevado a encontrarse con una lucrativa industria de “productos milagro”. Luna señala que se debe ser muy cuidadoso con los tratamientos de no especialistas que pueden ofrecer desde aceite de coco hasta células madre, productos que no son inocuos. El primero puede resultar tóxico en elevadas concentraciones, mientras que en el terreno de las células madre, apunta el especialista, aún hay muchas cosas por entender y un producto generado sin protocolos e investigación inclusive podría transformarse en cáncer.

De acuerdo con datos del Observatorio Mundial de la Demencia de la OMS, en los países de ingresos bajos y medios, la mayor parte de los costos de la atención de la demencia son atribuibles a los cuidados informales en alrededor de un 70%. La estigmatización y la baja calidad de los servicios de salud pública suman obstáculos para que las personas acudan de manera oportuna por diagnóstico y atención. El impacto de la demencia ha sido catalogado en un reciente informe de la OMS, como uno de los problemas de salud de mayor crecimiento e impacto en el mundo que aumentará 40% para 2030, afectando a 78 millones de personas. 

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