Sofía Ramírez traza la nueva ruta de México ¿Cómo vamos?

Uno de sus objetivos que tiene al en la organización que dirige a partir de este jueves es es desarrollar propuestas para los tomadores de decisiones. “Tenemos margen de acción con gobiernos locales y Poder Legislativo”, dice en entrevista a EL UNIVERSAL

Sofía Ramírez asume la dirección México ¿Cómo vamos?
FotoS: Berenice Fregoso/ EL UNIVERSAL
Cartera 01/10/2020 02:00 Jennifer González Actualizada 02:00

Sofía Ramírez asume este jueves a la dirección de México ¿Cómo vamos? Y lo hace en el peor momento… o quizás en el mejor.

La organización funge, sobre todo, como un observatorio de la economía y el desarrollo social en el país. Su principal insumo son estadísticas e información pública y sus publicaciones no siempre son bien recibidas por los gobiernos locales y federal, a cuyas decisiones de política pública da seguimiento.

Y Ramírez Aguilar se pone al frente justo cuando comienzan a verse las consecuencias de la pandemia por Covid-19 en la economía y el desarrollo social, el flujo de información pública es cada vez menos y la polarización política está exacerbada.

En entrevista con EL UNIVERSAL, la académica habla de sus objetivos con México ¿Cómo vamos?, del análisis del Paquete Económico 2021 y de cómo abrir el diálogo con un gobierno que recela de la sociedad civil organizada.

“Acercar la información a la gente para que cada quien tome sus propias consideraciones, haga sus propias preguntas. Y por otro lado, ayudar a quienes toman las decisiones y a quienes son pesos y contrapesos”, resume sus objetivos al frente del think tank.

Sofía Ramírez reconoce el trabajo de su antecesora, Valeria Moy, al desarrollar un hub público de análisis e información estandarizada, fuente de documentos y bases de cientos de dependencias e instituciones no gubernamentales.

El siguiente paso, añade, es llegar a otro público: estudiantes, microempresarios, trabajadores, amas de casa, para que tomen mejores decisiones en medio de la emergencia sanitaria y 2021, al votar:

“No para incidir en su voto, sino para que salga con la pregunta correcta. Y cuando vea a su candidato debatir o se lo encuentre en la calle o simplemente lea cuál es su plataforma, pueda decir: ‘lo que necesitamos en este municipio es agua, pero también necesitamos que haya policías y no está prometiendo que haya recursos para policías, porque la federación no ha mandado a la Guardia Nacional o porque la experiencia de tener militares en el municipio no ha sido buena y entonces queremos un cuerpo policial más profesional”.

La segunda encomienda de Sofía Ramírez es desarrollar propuestas dirigidas a los tomadores de decisiones: funcionarios públicos, pero también con el sector privado.

Dada la relación tirante del presidente Andrés Manuel López Obrador con las organizaciones no gubernamentales, la directora apuesta por espacios alternos de apertura, incluso dentro del partido en el poder.

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¿Cómo tender esos puentes?

Me parece que hay vallas, habrá bardas y habrá muros de comunicación que no podremos sortear, pero vamos a aprovechar todos esos espacios que sí. Hay muchos funcionarios públicos dispuestos a platicar en buenas posiciones relativas dentro de la administración.

Entiendo que el problema va a ser que al final lleguen al escritorio del Presidente, pero no es lo único que hay. Cada vez vemos más gobernadores que se alejan, toman distancia de la postura del gobierno federal tanto para el tema educativo, como para la salud, la inversión. Creo que hay un margen de maniobra importante, sobre todo, con los gobiernos locales.

Y otro es el Poder Legislativo. El próximo año tenemos elecciones y creo que ahí va a ser una gran oportunidad para que, en la renovación de algunos de los curules podamos ver una configuración distinta del Congreso.

Pero también me gustaría reconocer que, con mucha sorpresa, en la discusión de los fideicomisos de ayer (...) hubo dos votos en contra de Morena y hubo una abstención de una diputada de Morena. Es decir, también ahí hay un pequeño espacio para platicar con ellos, negociar con ellos y allegarles la información para que cada quien haga su trabajo de la mejor forma posible, con elementos que nosotros les ponemos a disposición.

No queremos partir del hecho de que tenemos la verdad absoluta, pero sí de traducir una visión —que viene, además, de estadísticas muchas veces oficiales o de encuestas que tienen que ver con los grandes inversionistas— en propuestas de política pública que puedan adecuarse desde el Congreso o desde los gobiernos locales o incluso desde el gobierno federal.

¿Qué implica hacer la tarea de acopiar información y ponerla al alcance de la gente en un periodo en el que la disponibilidad de información pública se vio trastocada por la pandemia?

— Es un gobierno que cada vez hace menos transparente la información. A veces porque no la levanta, a veces porque simplemente no la actualiza y a veces con todo el dolo para quitarle a la sociedad (a los estudiantes, a la academia, a los investigadores, a los periodistas, a todo el mundo) una fuente más de contraste y de constatación de si el gobierno está haciendo o no lo que tiene que hacer. 

Conforme vamos generando un mayor volumen de información y vamos documentando todo lo que no va saliendo bien en esta administración y  en las anteriores (esto no es nuevo), el Presidente sí se ha dedicado a demeritar tanto la seriedad como la reputación, la profesionalización, el uso de la información.

La información o el uso de datos duros pareciera ser una cosa de los gobiernos del pasado. Y como gobiernos del pasado es decir ‘gobiernos corruptos’, gobiernos como con esta mala leche de fregarse al ciudadano, entonces la gente asocia los datos justo con esa corrupción que había antes, con ese manejo turbio de las finanzas y siendo que antes no estábamos mejor en muchísimos rubros: ni en salud, ni en educación ni en seguridad pública.

Pero recortando la transparencia, incrementando la opacidad, disminuyendo la rendición de cuentas y a esto súmale que con la pandemia la revisión de la cuenta pública por parte de la Auditoría Superior de la Federación (...) sí nos da un menor margen de maniobra.

Mucha de la información que nosotros usamos viene del INEGI. La información económica del INEGI, la más relevante, se ha mantenido y eso nos ha permitido tener cierta continuidad. A la par que el mundo sigue adelante y se han generado (los datos) desde organismos internacionales como la OCDE hasta el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la academia mexicana misma, que se ha dedicado a procesar esta información y hacer comparativos.

Y aunque no sea información del todo pública, hacer solicitudes y convenios con el gobierno. Tenemos esta mirilla desde el mundo que nos está viendo: Banco de México Bancos de Inversionistas privados, calificadoras, etc.

jcgp/ml

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