“Soberbia y rivalidades destruyen empresas”

Apenas entre 1% y 2% de mandos intermedios reciben capacitación, asegura el IPADE
“Soberbia y rivalidades destruyen empresas”
De acuerdo con expertos, son los mandos intermedios quienes ayudan a lograr objetivos en una empresa, por lo que su capacitación es fundamental (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
19/10/2018
02:00
Miguel Pallares
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En México, el Centro de Formación y Perfeccionamiento Directivo (Icami) del IPADE estima que sólo entre 1% y 2% de los mandos intermedios en las empresas reciben capacitación, por lo que problemas como soberbia y rivalidades constituyen los principales factores para el crecimiento de la organización.

“Trabajo en equipo es no pensar que yo soy el más capaz y el que va a tomar las directrices, se debe pensar que los demás son colaboradores y que tienen talentos, eso es importante, porque la soberbia y rivalidades destruyen a las empresas y es un grave error”, dijo Alfonso Aguilera, director general del Icami.

El organismo dependiente del IPADE destaca que hay casos de empresas en las que 15% de los ejecutivos reciben capacitación, lo cual tampoco es una cifra alentadora cuando se busca mayor productividad, resultados innovadores y bajar la rotación.

“En México se da mucha formación para directivos y alta dirección en las empresas, se invierte mucho en las planas altas, pero siempre se olvidan de mandos intermedios, y ellos son los que hacen la cultura en la organización y logran objetivos. Cuando se forma a los mandos intermedios hay buenos resultados”, añadió.

El Icami, que utiliza la metodología del estudio de casos en sus clases, considera que la confianza de los mandos intermedios es un área de oportunidad para mejorar, porque estos “ejecutivos tienen más capacidad de la que ellos piensan”. Sin embargo, uno de los principales errores es pensar sólo en su beneficio personal.

“El error es pensar que yo soy el más importante, necesito saber los objetivos generales de mi empresa y no sólo de mi área; no se debe pensar en hacer quedar mal al otro para yo estar bien y no aumentar las rivalidades”, dijo.

Con una trayectoria de 50 años, el Icami se especializa en la formación de ejecutivos intermedios como gerente, jefes y supervisores en empresas pequeñas, medianas y grandes. El centro está relacionado con el Opus Dei y otra de sus especialidades es la consultoría en aspectos éticos.

“Siempre que uno quiera un crecimiento profesional tiene que dedicarse a ser más competente, a ser jefe, tener mayor compromiso y responsabilidad, dirigir equipos de trabajo y para eso necesita competencias, actitudes, habilidades para el puesto. Es necesario estudiar, prepararse”, explicó Aguilera Gómez.

Los tres aprendizajes principales sugeridos por el CEO del Icami para los mandos intermedios son aprender la visión de la organización y pensar en la empresa como una organización que me necesita; segundo, trabajar en equipo y sumar el talento de los demás, así como reconocer las capacidades y limitaciones propias.

La tercera recomendación es fortalecer la competencia en la toma de decisiones, mejorar en el análisis de los problemas y generar soluciones reales, asertivas y con metodología.

“Las personas llegan a pensar que su crecimiento depende de la empresa y no de ellos mismos, no debes esperar a que la empresa haga todo por ti, estamos en momentos complicados, de incertidumbre”, apuntó.

La claridad en el proceso mental es otro de los aspectos valiosos que recalca Aguilera, y remienda tener conductas como no quejar, no hablar contra los compañeros, ni difundir temas delicados, porque los directivos están en busca de personas con intensiones que sean positivas.

“Entre mayor es tu puesto debes tener mayores soft skill (habilidades blandas) como don de gente, nunca ser pesimista, no desanimarnos, a pesar de las condiciones difíciles, seguimos siendo una sociedad en la que se piensa que el otro es mejor que yo y ahí también hay una oportunidad para que las empresas den reconocimientos”, manifestó.

Aguilera Gómez, con 19 años de experiencia en empresas multinacionales, considera que el punto final de la capacitación es mejorar como personas, convertirnos en mejores miembros de la sociedad y la familia, por lo que la formalización de la educación es importante.

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