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Retos empresariales

Por: Alejandro Sandoval Murillo

Iniciamos una época con alta complejidad macroeconómica que, si bien no es sorpresa (basta recordar la década de los ochenta y noventa como máximos puntos negativos), lo cierto es que muchos de los retos se presuponían superados. Pero, independientemente de lo bien o mal que se conduzca la economía y por quien (el mercado o el gobierno), lo cierto es que los agentes económicos individuales, aquí denominados empresas, deben avanzar en la cultura empresarial, con énfasis en la financiera, para absorber externalidades negativas (amenazas en planeación estratégica), aprovechar externalidades positivas (oportunidades), y como fin desarrollarse a un mejor nivel cada periodo que corresponda.

Las materias de acción son muchas y en múltiples sentidos. Sin embargo, respecto esas externalidades citadas, comentaremos algunas ideas básicas, que en el seno de los Comités Técnicos Nacionales del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) se tienen ampliamente desarrolladas y son parte del acervo cultural disponible a su membresía y en el alcance de nuestras publicaciones y eventos técnicos, para el público en general.

El entorno genera, entre otros factores, una volatilidad mayor que la que ya hemos sufrido durante el periodo 2013-2018, iniciado desde la planeación y hasta la ejecución por bancos centrales en normalizar sus tasas de interés. Aunado a ello, tópicos como los precios de hidrocarburos, decrecientes hacia febrero de 2016, luego elevados por una mezcla de crecimiento económico y prácticas monopólicas por el cártel OPEP, y ahora menguados relativamente por el entorno de desaceleración global, a la par de otros temas macroeconómicos y geopolíticos, han provocado que, por ejemplo, el tipo de cambio se altere de manera recurrente, se genere un ciclo inflacionario de cuidado, se desacelere la economía (ver el IIEEM de los últimos meses), etc. Entonces, ¿qué alternativas tiene la empresa?

Un ejemplo es desarrollar la administración desde la óptica corporativa, donde el mejor desempeño de documentar el proceso de toma de decisiones es fundamental para que la comisión de errores disminuya por el simple hecho de reconocer la historia de la empresa. Mejor aún, prácticas de gobierno corporativo, tema del cual contamos con un Comité Técnico Nacional en IMEF, pueden aparentar mayor complejos, sobre todo para empresas de menor dimensión en cualquier métrica, tienden a ser prácticas que diferencian a una empresa que se desarrolla y otra que sólo sobrevive o incluso fenece en el corto plazo.

Otro ejemplo es tomar lo rescatable de la reforma fiscal 2014, pues aún con el incremento de costo de cumplir con la contabilidad electrónica, finalmente los contribuyentes en general están obligados a llevar un proceso que muchos dejaban de lado; y es que la legislación mercantil obliga a llevar una contabilidad conforme estándares internacionales (NIIF), pero regularmente y sobre todo las Pymes no lo cumplen e incluso usan el servicio de un contador sólo para cumplir la declaración de impuestos, pero no para elaborar estados financieros. Hoy es crucial comprender que, sin la lectura completa de los estados financieros en un análisis recurrente, el proceso empresarial de toma de decisiones queda acéfalo. Por ende, tener acceso a estados financieros y aprender a leerlos es fundamental en cualquier escala empresarial para tomar mejores decisiones. Sobre todo cuando tanto la volatilidad crece, como cuando la cantidad de información exógena a la empresa se torna abrumadora.

Otro ejemplo muy específico es el uso del mercado de derivados. Si bien es accesible para ciertas empresas por los montos mínimos de acceso a dicho mercado, lo cierto es que incluso una empresa con menor dimensión en el uso de divisas puede acceder indirectamente a este mercado, aliándose para ello con otras empresas similares. De igual forma, en el mercado de hidrocarburos, al igual que otros de materias primas, ha sufrido alteraciones, tanto derivadas por los impulsos monetarios macroeconómicos, como por políticas comerciales proteccionistas y de prácticas monopólicas de cártel (ejemplo el de Cobre en Sudamérica). Si la empresa en cuestión usa materias primas, como metales (por ejemplo, aluminio y acero), seguramente inician un proceso de elevación de precios de esos insumos por las tarifas arancelarias de Estados Unidos. De igual forma, el mercado de derivados ofrece mejores escenarios, tanto para los grandes distribuidores en México, como sus clientes de menor dimensión.

Durante el año 2019, en IMEF Ciudad Juárez, nos hemos comprometido a desarrollar una agenda de eventos técnicos de óptica microeconómica, esto es, con enfoque sobre las finanzas de la empresa, y en su caso aportar la fortaleza central de IMEF, que es el trabajo de sus comités técnicos para promover el desarrollo empresarial de la región. Los esperamos con gusto en esta ciudad.

Presidente del IMEF Grupo Ciudad Juárez 2018-2019
[email protected]

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