Análisis. La República Desigual

Chiapas, Guerrero y Oaxaca enfrentan un rezago que ha llevado a niveles de pobreza que afecta al 70% de su gente

Cartera 13/07/2015 01:00 José Luis de la Cruz Gallegos Actualizada 01:01

Vencer a la inequidad implica la reconstrucción de México, una tarea que no se puede realizar bajo la inercia de políticas que han fallado durante los últimos 35 años.

La desigualdad es reflejo de las distintas realidades que se viven en nuestro país. Estados como Chiapas, Guerrero y Oaxaca enfrentan un rezago que les ha llevado a niveles de pobreza que afectan a casi el 70% de su población. Son entidades de escasa capacidad industrial, con un sector servicios poco desarrollado y que no han aprovechado sus recursos naturales de manera adecuada.

Por su pobreza la federación les transfiere una cantidad creciente de recursos financieros sin que ello resuelva el problema. El asistencialismo social es parte del círculo vicioso que se ha formado en México, parte de la inercia.

Al mismo tiempo, la maquinaria exportadora ha generado algunos polos industriales que tiene éxito, crecen vigorosamente mientras Estados Unidos lo hace. Los llamados clusters son pequeños nichos que regularmente concentran a grandes empresas trasnacionales que han encontrado en México el paraíso fiscal y logístico, con mano de obra calificada y barata. Por ello han transferido parte de sus operaciones, así como su cadena de suministro.

Se puede encontrar algún  ejemplo de empresas nacionales que han logrado integrarse a las cadenas de valor, pero ello es una excepción. Las cifras oficiales  son contundentes, de acuerdo con la Secretaría de Economía las exportaciones solamente tienen un 30% de contenido nacional, el resto son importaciones.

Hay dos ejemplos claros de éxito exportador de importaciones. México es líder en la venta de pantallas planas, las cuales no tienen mas de un 5% de contenido nacional, se maquila la importación. El otro es el sector automotriz, un creador de mayor valor agregado, pero que en el mejor de los casos es prácticamente igual a lo que se gasta en sus importaciones. En términos netos genera empleo pero no ganancias para el país.

El peso de la inercia en estos casos es que las empresas trasnacionales llegaron a México con toda su cadena proveedora, no requieren de lo Hecho en México, solamente de sus recursos energéticos, agua, posición logística, infraestructura, beneficios fiscales, mano de obra barata y lo suficientemente calificada para solventar sus necesidades de calidad así como  esquemas de seguridad.

La producción de empresas mexicanas se encuentra poco vinculada con requerimientos de las compañías exportadoras. Pero, la visión de política económica es prisionera de  paradigmas que han propiciado el crecimiento de 2.5% en los últimos 35 años, sigue sin ver más allá.

El caso reciente del acero mexicano es un ejemplo claro. El análisis sin mucha información señala que poner un arancel puede provocar la pérdida de competitividad del país. Sin embargo los datos oficiales no avalan las afirmaciones simplistas.

El problema que enfrenta la industria siderúrgica mexicana es que el valor de la producción de hierro y acero prácticamente no creció durante los últimos 15 años.  El consumo si lo hizo. Las importaciones han llenado la diferencia.

 Las  importaciones que llegan a las empresas exportadoras mediante los proveedores que en su mayoría también son trasnacionales y también por las importaciones de hierro y acero chino que se compran a precios artificialmente bajos.

El gran perdedor es la industria en México. No obstante hay soluciones. Los acuerdos comerciales y reglas del comercio internacional limitan las posibilidades, pero en el caso de las importaciones de acero chino son amplias. El mundo ya las aplica. Ante la competencia desleal varios países han impuesto aranceles y cuotas compensatorias, simplemente para restablecer la legalidad en el comercio internacional. En el caso de México, el peso de la inercia sigue propiciando un marco de inequidad que se traduce en la desarticulación de las cadenas productivas,  con ello en la reducción de inversiones, aumento de la precarización laboral y con ello en la necesidad de seguir incrementando los recursos oficiales para el combate a la pobreza.

 *Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico

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