Para celebrar dos décadas de trayectoria, la compositora y cantante,, lanzó Jueves de ríos, álbum que presentó recientemente en el y que marcó ciertas diferencias con sus discos anteriores. Una de éstas, cuenta, fue el desprendimiento de su identidad jazzística: aunque Jueves de ríos, explica, es un disco con elementos de dicho género, tuvo una búsqueda creativa distinta. La improvisación existe, pero no es tan marcada como en otros trabajos. Esto puede verse, por ejemplo, en el arreglo de su versión de “Luz de luna”, de Álvaro Carrillo, en la que Juan José López, quien lleva las partes de guitarra y produce el disco, improvisa acordes; o en los paisajes sonoros que crean Ingrid y su hermana, Jenny Beaujean. “El elemento de la improvisación está, pero no es una improvisación jazzística. Ha sido un disco muy personal y lo siento cercano”, dice.

La grabación de Jueves de ríos fue distinta porque Beaujean siempre hizo sus álbumes encerrada tres días en el estudio, quizá, bajo jornadas previas a la mezcla y el máster. “En este disco no fue así. Primero le mostré las canciones completas a Juan José porque no sabía qué hacer con ellas”. Junto a Ricardo Salvador, quien también produjo el disco y se encargó de las partes en piano, los tres se dieron a la tarea de “colorear canciones, poner capas, hacer paisajes sonoros, reverberaciones, delays y algunos acordes espaciales”. Más allá de la interpretación de Beaujean, hubo elementos musicales que arroparon las piezas: “El proceso fue de ocho meses en el que estuvimos grabando capas y voces. Así pude tener un panorama increíble de lo que significa el proceso de hacer un disco diferente”.

Varias fueron las razones para bautizar al disco con el nombre Jueves de ríos, explica la cantante: en principio, lo compuso todos los jueves durante esos ocho meses. En la búsqueda de un título cayó en la cuenta de que en varias piezas hablaba sobre el agua “en todas sus variantes”, así como la alusión directa que se hace en el arte del disco y la fuerte presencia del color azul. El nombre de un libro que encontró en la biblioteca de Fernando, su pareja, El río que se secaba los jueves (y otros cuentos imposibles), de Víctor González, fue el detonador. “Pensé que en mi caso, el río, entendido como la parte creativa y el trabajo, crecía los jueves. Todo sucedía los jueves. Incluso el disco se presentó, sin que yo lo planeara, un jueves. Esto se ha extrapolado hacia otras cosas: mi maestra de canto, Verónica Ituarte, una de las primeras jazzistas en México, me dijo que el jueves es el día de Júpiter y que eso significa que las cosas artísticas se pueden expandir. El jueves también era el único día que tenía libre para hacer música y ser creativa”.

Lee también:

Respecto a sus procesos dice que son lentos y toman su propio tiempo: “Siempre le digo a mis alumnos que el oficio es como un perro, le dices: siéntate y se sienta; el oficio es tu amigo y siempre está de buenas. Pero con la creatividad es diferente, llega cuando quiere. Uno puede estar trabajando, tratando de encontrarla; uno puede verla a lo lejos y ella te va a ignorar. La creatividad llega cuando quiere”.

Abunda sobre ese lado creativo: el atravesar algunos límites del jazz la hizo crear un disco donde fue más flexible, quizá, ante cierto rigor y le dio paso a imágenes, sentimientos y metáforas:

“En este álbum trato justo de olvidarme en qué tono estaba y recordar que quería ser un barco de papel”. La melancolía, la esperanza y la nostalgia fueron emociones intensas durante la grabación. “Algo que sentí, definitivamente, fue el deseo de conocer estas partes más oscuras que uno tiene (...) Si te sientes mal o estás triste, la idea es que puedas abrazar y comprenderlo, en lugar de evitarlo. ¿Qué pasa? ¿Por qué estoy triste? ¿Qué parte de mi necesita aflorar?, son preguntas que me hice. El disco también trata de estos problemas. Cuando hice las canciones sentí desolación y poca esperanza. En mi caso específico, la pandemia no fue tan dura, en parte, por el trabajo fijo en la Escuela Superior de Música, pero con el confinamiento los cantantes nos convertimos, de un día para otro, en un arma biológica”.

Su exploración creativa también quedó marcada por la música que la acompañó a la hora de materializar el proyecto: Joni Mitchell en su álbum Blue; Milton Nascimento, “a quien ponen como un artista emblemático del bossa nova, pero en realidad hace canción experimental”; el grupo de rock, Thrice, y Hela San, artista de Guadalajara, cuya música la inspiró en su búsqueda creativa.

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios