Sinaloa se convirtió en el ejemplo más doloroso de lo que sucede cuando un gobierno pierde la capacidad —o la voluntad— de poner a los ciudadanos por encima de cualquier interés político

La mitad de los educandos no entiende de matemáticas y apenas logra leer, pero la prueba de que no importa es que el señor Delgado ha conseguido como el otro tonto, Bassols, ser un mexicano poderoso.