Si no nos gobernaran la ignorancia, la incuria, la superstición y el fanatismo, dos siglos de arte litográfico serían un gran pretexto para colocar una placa donde estuvo su taller
Las conquistas democráticas de nuestro sistema electoral que tanto nos constaron alcanzar no solo se demostraron reversibles, sino que, además, se tiraron a la basura de un plumazo
Por desgracia, conforme pase el tiempo, irán aflorando los daños de las torceduras que ha dejado sembradas un gobierno que exigía a sus funcionarios 90% de honestidad y 10% de experiencia