Miami. En la administración de , Estados Unidos está dejando de ser la meca del debido a las políticas del mandatario republicano: controles fronterizos invasivos, inspecciones a las redes de los viajeros, pasando por el alza a costos de visas, entre otros, están desalentando a la gente de viajar a este país.

El desplome del turismo canadiense es un claro ejemplo: solo en marzo, las entradas por carretera desde Canadá disminuyeron en un 22% en comparación con el mismo mes del año anterior, y las reservas aéreas para el periodo de abril a septiembre se redujeron en un 10%. En el caso canadiense, no son solo los cambios en el trato al turista, sino las declaraciones controvertidas de Trump, incluyendo su insistencia en que Canadá se convierta el estado 51 de la Unión Americana.

El gobierno de Trump trata hoy a los viajeros extranjeros que llegan a Estados Unidos como sospechosos. De acuerdo con diversos testimonios, una crítica o burla al mandatario estadounidense puede traducirse en el veto al ingreso al país. La situación llegó al punto de que países europeos y latinoamericanos han emitido advertencias sobre el riesgo de no ser aceptado en Estados Unidos al llegar a alguno de los aeropuertos del país.

Lee también

Desde enero, la administración reactivó la autoridad total de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) para que, cada vez que sea necesario, puedan revisar celulares, laptops, tabletas, discos duros y perfiles digitales de cualquier visitante, sin necesidad de orden judicial ni presencia legal. Troy Miller, comisionado interino de CBP, dijo que “la seguridad nacional comienza en los puertos de entrada. Tenemos autoridad legal para inspeccionar dispositivos digitales, es parte de nuestro deber de proteger el país”.

El problema, como bien señala Sophia Cope, abogada de la Electronic Frontier Foundation (EFF), “es que tu celular hoy no es un accesorio, es tu vida entera. Permitir el acceso a un agente fronterizo es como abrir tu intimidad, tu memoria, tu voz, tus pensamientos, tu historia”. Lo que comenzó como una medida excepcional después de septiembre 11 (9-11) de 2001, ha sido normalizado en 2025 bajo la doctrina Trump, en la que el turista es ahora un sospechoso potencial y su derecho a la privacidad está subordinado al control de la autoridad estadounidense.

A esto se suman las nuevas tarifas: el nuevo cargo de 250 dólares para la llamada Visa Integrity, sumado al costo actual de solicitud, que asciende a 185 dólares, elevará el precio mínimo de una visa de turista estadounidense a 435 dólares, lo que representa un aumento del 135% respecto a 2022.

Lee también

El gobierno decidió implementar además un programa piloto para cobrar una fianza de hasta 15 mil dólares para países con altas tasas de violación del periodo aprobado de permanencia en Estados Unidos. Por lo pronto, aplica para dos países: Malaui y Zambia. En el futuro, podría incluir a más. Y aunque sea reembolsable, podría volver el viaje simplemente inaccesible para millones de solicitantes.

Expertos del sector turístico, como la Asociación de Viajes de Estados Unidos, han advertido que “estas barreras económicas podrían agravar aún más la caída de visitantes extranjeros, que ya venía en descenso desde inicios de 2025”. Analistas como Scott Keyes, de Going, señalaron que estas políticas "envían el mensaje de que Estados Unidos no es un destino hospitalario para el turismo global".

Según la US Travel Association, entre enero y mayo de 2025 ingresaron 27 millones 300 mil turistas internacionales a Estados Unidos, frente a los 30 millones del mismo periodo en 2024, lo que representa una caída de 9.1%.

Lee también

El World Travel and Tourism Council (WTTC) proyecta una pérdida de más de 12 mil 500 millones de dólares para el cierre del año. Solo en marzo, la contracción fue del 11.6%. Las grandes ciudades como Nueva York, San Francisco, Orlando, Miami, Los Ángeles, Denver, Las Vegas, por mencionar solo algunas, han comenzado a reportar ocupaciones hoteleras por debajo del 65%, con miles de cancelaciones en la costa este y en parques temáticos de Florida, como la casa de Mikey Mouse.

La US Travel Association advierte que una disminución del 10% en los visitantes canadienses podría traducirse en una pérdida de 2 mil 100 millones de dólares en ingresos y la eliminación de 14 mil empleos en el sector turístico estadounidense. Ciudades fronterizas y destinos populares como Florida y Palm Springs ya sienten los efectos, con reducciones en las reservas hoteleras y ventas en comercios locales.

Un análisis de la firma económica IMPLAN, publicado en mayo de 2025, indica que la disminución del turismo internacional hacia Estados Unidos podría resultar en la pérdida de aproximadamente 230 mil empleos en sectores relacionados con el turismo, como restaurantes, el alojamiento y el entretenimiento.

Lee también

Canadá redujo, de manera acumulada, un 35% sus entradas por tierra y un 20% por aire. México registró una baja del 23%, especialmente hacia Texas, California y Florida. Alemania, Francia y Países Bajos redujeron sus flujos en un 17.2%. Desde Asia oriental, los visitantes de Japón, Corea del Sur y Taiwán también disminuyeron en más del 11%.

Y mientras Estados Unidos pierde todo tipo de turismo (entretenimiento, médico, empresarial, etc), otros ganan. Japón (+22%), Portugal (+18%), Canadá (+15%), Corea del Sur (+14%), Colombia (+17%) y España (+12%), entre otros, se han beneficiado directamente de ese vacío. Sus aerolíneas reportan que han ampliado las frecuencias de vuelos de ingreso.

Estas naciones han adoptado campañas que apelan a la privacidad y hospitalidad. Destination Canada, por ejemplo, lanzó campañas con frases como “Cruza sin fricciones” y “Tu privacidad no es negociable”. Portugal ha promovido el eslogan “Ven como eres, navega como quieras”. Tokio y Seúl se posicionan como los destinos tecnológicos que no exigen entregar tu identidad digital al aterrizar.

Lee también

La Unión de Libertades Civiles de América (ACLU), en un informe reciente, señaló que en Estados Unidos  “se ha institucionalizado la vigilancia sin orden judicial en las entradas al país. Se trata de una práctica que congela la libertad de expresión y que intimida por su sola existencia”. La organización ha documentado decenas de casos en los primeros meses del año en los que ciudadanos extranjeros fueron inadmitidos, retenidos durante horas o sometidos a interrogatorios solo por su actividad en redes sociales o contenido almacenado en sus dispositivos.

Nikki Saroukos, ciudadana australiana, fue deportada desde Hawái tras un interrogatorio sobre sus mensajes de WhatsApp. “Fue aterrador. Me trataron como a una criminal sin haber hecho nada. Solo tenía fotos con amigas y conversaciones personales. Me preguntaron si simpatizaba con alguna causa feminista”, relató a News.com.au. Helen Marquette, maestra canadiense, canceló el tradicional viaje de sus estudiantes a Nueva York al saber que uno de sus alumnos fue retenido en la frontera por tener en su celular videos editados en TikTok sobre protestas ambientales. “No voy a arriesgar que interroguen a mis alumnos o les revisen sus teléfonos. Lo que pasa en la frontera ya no tiene lógica”, explicó a CBC.

Una científica francesa fue detenida en Houston por tener mensajes archivados sobre fracking, y una fotógrafa mexicana fue rechazada en Arizona por una imagen de un mural contra la brutalidad policial que llevaba en su portafolio digital.

Lee también

Empresarios dedicados al ramo de la hostelería piden a gritos un cambio. Ellen Hamill, vocera de AHLA, ha reconocido públicamente que “las tasas de ocupación están cayendo en ciudades clave como Orlando, Las Vegas y Nueva York; no estamos viendo el repunte internacional que esperábamos tras la pandemia”. Geoff Freeman, presidente de la U.S. Travel Association, declaró en febrero que “estamos enviando al mundo el mensaje de que Estados Unidos está cerrado para los negocios”. Y Roger Dow, del grupo Travel Leaders, aseguró que “si el gobierno no cambia de rumbo, no solo perderemos ingresos, perderemos credibilidad global”.

Los operadores turísticos lo saben desde hace meses. En Francia, Pierre Savary, agente de viajes en Lyon, asegura que más del 70% de sus clientes pide evitar escalas o vuelos a Estados Unidos. “No quieren que les hurguen el teléfono. Temen ser marcados por un ‘like’ o una foto antigua”, explica. Y en Brasil, Beatriz Mendoza, operadora de turismo en São Paulo, confirmó a O Globo que “las agencias estamos redirigiendo paquetes hacia Europa y Asia. Los pasajeros no quieren estrés migratorio. Eligen destinos donde se sienten bienvenidos, no vigilados”.

Incluso quienes intentan adelantarse al problema, llevando dos celulares o una eSIM secundaria, han sido objeto de sospecha. El caso de Diego Arévalo, colombiano, lo demuestra. Fue retenido en Atlanta cuando declaró que el celular que usaba era nuevo y que el personal habitual lo tenía guardado. “Me dijeron que era una maniobra para ocultar historial digital. Me revisaron todo y me dejaron en una sala 7 horas. Al final, me negaron la entrada sin explicarme nada”, relató a un medio de su país.

Lee también

¿Qué hacer ante esta situación? La Electronic Frontier Foundation (EFF),  una organización internacional sin ánimo de lucro con sede en San Francisco dedicada a la defensa de los derechos civiles en el entorno digital, sugiere viajar con dispositivos “limpios”; sin conexión automática a nubes, sin claves biométricas y con autenticación segura. Recomiendan desactivar el acceso a redes sociales y llevar documentación consular a mano. Pero admiten que nada garantiza la admisión en Estados Unidos. “El viajero puede ser rechazado por cualquier contenido que el agente considere inapropiado. No hay derecho a abogado. No hay apelación inmediata. No hay recursos efectivos” señala a este diario uno de sus especialistas.

Trump se mantiene firme en su estrategia. En un mitin en Orlando el pasado abril, exclamó que “quien no tiene nada que ocultar, no tiene nada que temer”. Y ese mantra se ha convertido en su política de bienvenida al turismo internacional. Pero los turistas no han dejado de viajar a Estados Unidos porque oculten algo; simplemente desaprueban la idea de permitir que su vida y privacidad digital tenga que revisarla un agente estadounidense, armado, en una terminal de aeropuerto. Dejan de ir al país del Pato Donald porque ya no se sienten huéspedes, sino sospechosos.

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios