En los primeros días de agosto de 1960, un grupo de veinteañerosen México, casi todos compañeros de trabajo en la mítica , iniciaron una empresa temeraria, la fundación de , un proyecto editorial visionario que este 2025 celebra 65 años de publicar a los mejores narradores, poetas, ensayistas e historiadores, y quienes a la fecha suman un catálogo histórico de alrededor de mil 200 títulos, de los cuales, al menos 400, son obras que se mantienen vivas y circulando.

Esta editorial mexicana independiente que se destaca por publicar tanto a autores consagrados como a nuevos talentos, fue fundada por los hermanos Neus, Jordi y Quico Espresate, y por José Azorín y Vicente Rojo. Justo las iniciales de los apellidos de sus fundadores: Espresate, Rojo y Azorín conforman su nombre: ERA, y un catálogo que combina propuestas temáticas innovadoras con una estética visual muy elaborada e imponente.

Seis de entre el centenar de autores vivos que tiene Ediciones Era en su catálogo: Alberto Ruy Sánchez, Verónica Murguía, Ernesto Lumbreras, Fabio Morábito, Hernán Bravo Varela y Ana García Bergua, celebran los 65 años de Era, manifiestan su orgullo de ser parte de esa historia y la reconocen como una referencia obligada de la edición independiente en México y una de las editoriales esenciales para la cultura mexicana como lo confirma la muestra "", en el Colegio Nacional.

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Educadora intelectual y sentimental

El poeta, autor y editor Hernán Bravo Varela asegura que Ediciones Era representa una parte fundamental de la educación sentimental e intelectual de los lectores, escritores y creadores en México, y que su alianza con los buenos oficios de las artes visuales y del arte contemporáneo también ha hecho que los objetos sean joyas tan asequibles como valiosas para su resguardo y para mostrarlos como objetos hermosos.

La narradora Verónica Murguía, dice que “Era es David frente a Goliat. Se ha enfrentado con su catálogo a editoriales trasnacionales cuyos sellos ya no comprendemos de tantas cosas que abarcan”.

La calidad literaria, intelectual y estética, su independencia y su apuesta innovadora durante 65 años son celebradas por sus autores y amigos que se acercaron a Ediciones Era. Son emblemáticas varias historias. Por ejemplo, que a los 23, José Emilio Pacheco publicó en Era su primer poemario: Los elementos del fuego; o que un muy desconocido Gabriel García Márquez publicó la primera edición de El coronel no tiene quien le escriba. O que en ella han estado los libros de los seis Premio Cervantes mexicanos: Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol, José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska y Fernando del Paso.

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Ernesto Lumbreras, poeta, ensayista y editor, dice que en el catálogo de Era “resuena parte de la literatura más viva y propositiva de las letras mexicanas, la más insumisa e innovadora. En su aparador se encuentran todos los géneros literarios con los mejores exponentes de cada generación. En el rubro de las traducciones, Era abrió puertas, ventanas y claraboyas para pensar nuestro presente con lucidez e imaginación. Sus diseños marcaron una época”.

Y es que el diseño alternado con las temáticas potentes y de alta calidad han hecho de Era una casa editorial con sello distintivo. El poeta, novelista y editor Alberto Ruy Sánchez afirma: “Era es una gran excepción de viva fidelidad a su vocación. Que incluye una visión alerta sobre lo mejor y más inquietante de cada década”, y agrega que quien tenga todos los libros de su catálogo “tiene uno de los más grandes tesoros bibliográficos de México”.

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La voz mexicana

La vida lectora de estos seis creadores ha caminado con la historia de Era. Ruy Sánchez dice tener la extraña sensación de sentirse vinculado a Era desde niño, “son muchos los autores de la editorial que son importantes en mi vida como una larga historia de deslumbramientos y descubrimientos constantes”. Lo mismo apunta Lumbreras, quien señala que en su historial de lector hay piezas estelares como El otoño recorre las islas, de José Carlos Becerra; La apariencia desnuda, de Octavio Paz; Lo demás es silencio, de Augusto Monterroso; Incurable, de David Huerta, y los tres tomos de Inventario, de José Emilio Pacheco.

Un asunto que también reconocen Ana García Bergua y Verónica Murguía es que asumen su catálogo como parte fundamental de su educación, por lo que celebran el diseño de los libros y sus autores “sin los cuales nuestra literatura quedaría en los huesos”, dice García Bergua y cita a Pacheco, Paz, Pitol, Poniatowska, a Nellie Campobello, Inés Arredondo. También Historia documental del cine mexicano y México visto por el cine extranjero, de su padre, Emilio García Riera.

El poeta y narrador Fabio Morábito celebra “saberme parte de un grupo de escritores cuya compañía me enorgullece”.

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Bravo Varela señala que es un gran orgullo pertenecer a un catálogo que te ha criado, es “una suerte de justicia poética”; es una editorial que sigue “vigentísima”, indica.

Literatura por encima del negocio

Era ha publicado a grandes autores como Octavio Paz, José Emilio Pacheco, José Lezama Lima, Gabriel García Márquez, Sergio Pitol, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Alfonso Reyes, Malcom Lowry, David Huerta, José Revueltas, Nellie Campobello, Fernando Benítez, Guillermo Sheridan, Julián Herbert y una pléyade de nuevas y jóvenes plumas.

Para Morábito, Era simboliza “poner la literatura por encima del negocio”. Dice que “frente a las súper editoriales que en lugar de sacar libros sacan novedades, la mayoría de las cuales dejan de serlo para dar paso a una nueva oleada de novedades, Era ha mantenido un ritmo pausado de publicación que es garantía del cuidado que ponen en cada libro. Esto ha ido de la mano del cuidado que ponen a cada autor”.

Independencia es una palabra que resuena. Dice Lumbreras que en el actual mercado editorial, “independencia” se torna en una opción de riesgo y aventura. “Esa acepción la encarna cabalmente Era, siendo, por otra parte, fiel a su historia. Este perfil editorial está en peligro de extinción”.

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García Bergua asegura que esta editorial se ha mantenido contra viento y marea a pesar de las crisis económicas, la presión de las grandes editoriales y los distintos gobiernos. “Es un símbolo de la riqueza cultural de nuestro país que en medio del caos no deja de expresarse a pesar de todo”. Sigue haciendo “buenos libros, bellos y escrupulosamente bien editados” y eso la mantendrá en el gusto de los lectores.

Murguía agrega: “Espero que lo que mantenga viva a Era sean los lectores, la poesía mexicana, tan vigorosa y que florece de esa forma, se lo merece; y los escritores de cuento de este país, que somos muchos, se lo merecen. Era merece sobrevivir no solo por ella, sino por los lectores”.

Ruy Sánchez reconoce que todo futuro es incierto para todas las editoriales mexicanas, pues no sólo el mercado del libro vive uno de sus peores momentos, la cultura en general en México está a la sombra. “Necesita que la sociedad entera y los poderes de todo tipo tomen conciencia de lo que se pierde cuando los museos, la creación y las mejores editoriales viven con dificultades”.

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Bravo Varela concluye: “ Era es un signo no solo de probada calidad, sino de aventura e inquietud sin fin. Es un catálogo que apuesta por los riesgos de sus autores que considera valiosos. Ese ha sido en buena medida su éxito y su búsqueda: libros desafiantes, brillantes, polémicos, fundamentales para entender el quehacer intelectual y literario de nuestro tiempo”.

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