Struendo plasmó a sus ídolos en pinturas, para celebrar veinte años como luchador

Mil Máscaras, El Hijo del Santo y su padrino, el Negro Casas, integran una muestra de 60 obras

Struendo, Lucha Libre
Especial
Universal Deportes 23/10/2020 21:00 Gabriel Cruz Actualizada 21:00

La lucha libre es una aventura que se vive de formas tan diversas, como los personajes que la protagonizan.

Struendo es uno de ellos, pero no cualquiera, pocos como él, pueden presumir la lona que ha compartido con estrellas de dos generaciones, alejadas en tiempo, pero unidas por la pasión que les provocan los costalazos.

Así que no podía dejar pasar su vigésimo aniversario, pese lo catastrófico del año, sin plasmar sus recuerdos en arte, al final de cuentas, las pinceladas también son parte de su vida. “Arme una exposición referente a mis veinte años como luchador, con 60 pinturas de luchadores de distintas épocas, con la mayoría he compartido cuadrilátero”.

Fue una tarea ruda la de elegir a los protagonistas de tan especial cartel. “En principio iban a ser cincuenta pinturas y creció porque mientras iba haciendo pinturas, salían más personajes que admiro y no estaban contemplados”.

No podía faltar su padrino, el Negro Casas, así como Scorpio Jr., Rey Bucanero, a quienes pintó con máscara. “También está el Último Guerrero, Súper Crazy, y tercias referentes como los Villanos y los Brazos”.

Los legendarios Dos Caras y Mil Máscaras, Sagrado, Misterioso, Volador, Sruka Jr., Atlantis, Dr. X y El Hijo del Santo también fueron inmortalizados. “He convivido con el 90 por ciento de los elegidos, pero también está por ejemplo, El Solitario, de quien siempre me impresionó su imagen. Otro de la nueva generación, como Pentagón. Hice una fusión de Místico-Sin Cara”.

Más allá de la elección de los personajes, el proceso también cobró lágrimas, al ver a algunos de sus ídolos partir antes de verlos sobre el lienzo. “Algo doloroso en los tres años de aventura, fue que varios luchadores incluidos en la expo murieron durante este tiempo. El profesor Arkangel, el Hijo del Perro Aguayo, Fishman, Universo 2000. Les rindo tributo”.

Y de manera especial, él mismo, en dos de sus facetas, aparece en la muestra. “Hice un par de autorretratos, uno con la imagen de mi última lucha en el 2020, y otro, con la de mi debut, fue un gusto pintar mi imagen como la siento”.

GOLPE A LA MEMORIA. Cada pincelada fue un golpe a la memoria, un flashazo de recuerdos. “Decidí pintar al personaje de Blue Demon Jr., porque el primer acercamiento que tuve con la lucha libre fue en 1989, en el gimnasio del profe Demon en la colonia Moctezuma. Cada pintura era retomar un momento. A los cinco años, fue decisivo para mi saber que la lucha libre estaría en mi vida, por eso lo inlcuí”.

En realidad, quedaron fuera muchos amigos y colegas, “hay ocho en especial que me faltaron, pero buscamos montar una segunda exposición, en diciembre, y ahí podremos poner a esos referentes. La verdad es que si pudiera, pintaría a 200”.

Ha sido una verdadera hazaña tener el tiempo y la pasión, para lograr esta primera caída de inspiración. “Tenía que hacerlo, porque es un privilegio llegar a veinte años haciendo lo que me gusta. Ha sido un camino difícil, debuté el 8 de enero del año 2000 en el torneo ‘Novato de Oro’, en la Asociación de luchadores, un año después, fui la revelación, junto al Monstruo, que hoy lucha como el Cancerbero y el Gato Félix, ahora el Hijo de la Bestia en la Arena Naucalpan".

Su palmarés incluye haber sido parte del grupo cibernético del profesor Memo Díaz. "A partir del 2014 empecé como independiente y han sido tres años sin parar, el truco es aferrarse, es un privilegio seguir de pie y ver a los que eran mis ídolos como amigos".

Y es que, sin proponérselo, es un joven veterano de los enlonados, a quien poco pueden contarle en la lucha libre profesional. Experiencia que ya vislumbra un proyecto más ambicioso. "Trabajamos en un libro sobre las vivencias adquiridas con dos generaciones de luchadores. Tengo 35 años y me tocó una transición muy importante, cuando estaba en la ANLL era impactante ver a los luchadores, después viajar con Bestia Salvaje, Emilio Charles, fue maravilloso. Ser parte del mismo grupo del Último Guerrero y Ricky Marvin. Entrenar con los Rayos Tapatíos, Ramstein, Sangre Azteca, a quienes veía en la Arena Coliseo y después luchaba con ellos".

Un recorrido que lo tiene ahora en otra trinchera, como esteta independiente, terreno al que ha tenido que acoplarse. "Me ha costado. Siento que el mismo luchador ha mal acostumbrado al público, por eso no se valora ni respeta el estilo que se manejó hace unos años. Nos hemos brincado mucho pero no podemos negar la evolución, ni mucho menos evitarla, nos tenemos que adaptar para seguir siendo parte de este mundo llamado lucha libre".
 

 

 

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