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¿Aftas?

¿Aftas?
31/10/2018
00:21
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Todos alguna vez hemos tenido aftas. En realidad es el nombre común para referirnos a las dolorosas ulceras o llagas pequeñas (de 1 centímetro de diámetro aproximadamente) que quedan abiertas en la mucosa interna de la boca, zona que suele estar húmeda. Pueden verse de color amarillo o blanco con contorno rojo y aparecen en lengua, encías, parte interna de boca y mejillas.

La mayoría de las veces no se conoce el origen pero pueden aparecer después de una tratamiento dental, limpieza oral con equipo equivocado o muy duro, mordidas o infecciones que debilitan el sistema inmune y entonces atacan algunos virus. Ciertamente, personas sometidas a mucho estrés, a cambios hormonales o a dietas incorrectas pueden presentarlas más frecuentemente. La falta de vitaminas y minerales (hierro, ácido fólico, vitamina B12 básicamente) así como alergias alimentarias también las ocasionan.

Son sumamente molestas, tardan más o menos una semana en sanar y no hay medicamento para prevenirlas o curarlas. Lo que se recomienda es hacer enjuagues bucales con algunas mezclas para mejorar los síntomas (ardor, quemazón) pero habrá que esperar a que cierren solas. Es importante diferencia afta de herpes, el último es viral y contagioso y si amerita consulta médica. Las aftas, a menos que se compliquen, vengan acompañadas de otros signos o síntomas o sean demasiado frecuentes, no hace falta supervisarlas con un especialista.

Con relación a la dieta, tema que nos atañe en este espacio, los nutrientes que se han relacionado con las aftas son principalmente las vitaminas del complejo B, contenidas en alimentos de origen animal (yema de huevo, leche, queso, carne, pollo, pescado, mariscos) cereales integrales y fortificados, leguminosas y semillas (cacahuate). El ácido fólico está presente en verduras verde oscuro, leguminosas y algunos frutos rojos.

La vitamina C presente en frutas y verduras cítricas (guayaba, naranja, mandarina, limón, kiwi) no mejora directamente las aftas pero ayudan a mantener la salud general de las encías.

Así pues, una dieta antiinflamatoria llena de frutas, verduras, probióticos, omega 3 y suficiente agua ayuda a la salud en general y a un sistema inmune más fuerte y listo para atacar cualquier agente extraño que se presente. Además, un cuerpo bien nutrido e hidratado (con agua sola) también permitirá que las lesiones cierren antes y mejor.

Para mantener a las aftas lejos de tu boca ten cuidado con la cafeína, el alcohol y el chocolate. No quiere decir que no los consumas, es sólo que lo hagas con moderación. Más si te quitan el sueño y entonces, al no descansar, el sistema inmune se debilita.

Finalmente, la higiene bucal es clave. Con los dientes y las encías no importa cuánto sino cómo los limpies. Olvídate de los cepillos duros, pastas abrasivas y blanqueadoras, ojo con el hilo dental y todos los enjuagues (aléjate de los que contienen alcohol). A veces, con la idea de limpiar súper bien, lastimamos nuestra boca y rompemos ese balance que debe mantener y que es tan delicado.

Si de plano ya no la libraste (o tus hijos, porque son comunes en menores de 12 años) los días que el afta esté abierta pueden comer purés, papillas y sopas no muy calientes, jugos de verdura con alguna fruta a temperatura ambiente o fríos. Pueden tomarlos con popote para que no duela. El pescado, arroz y pasta al vapor suelen ser tolerados. Habrá que evitar alimentos muy calientes, ácidos, fritos, muy dulces, refrescos, preparaciones con sal o muy condimentadas así como alimentos muy duros o crujientes. Gelatina, helado y/o agua fría de sabor (sin azúcar añadida) pueden ayudar a mejorar las molestias.

 

Estudié Comunicación en la Universidad Iberoamericana y ejercí varios años. Descubrí el deporte y me volví adicta. Ello me llevó a la nutrición y cursé el Diplomado de Nutrición y Antropometría...

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