Precisan información sobre glifosfato

18/07/2020 03:59 Actualizada 03:59

Señor Director:

Los firmantes integrantes de la industria de Protección de Cultivos, nos permitimos poner en contacto con usted para comentarle que leímos con mucho interés el artículo publicado el domingo 12 de julio en la sección Opinión de El Universal, bajo el título “México dice No al Glifosato”, firmado por Viridiana Lázaro. 

Al respecto, y con el propósito de que sus apreciables lectores tengan información suficiente para formarse una opinión, a continuación ponemos a su consideración los siguientes comentarios:

1) Citando como referencia un trabajo publicado en 2015 (hace 5 años) con el título “Los Plaguicidas Altamente Peligrosos en México”, la articulista afirma que el glifosato es un herbicida considerado altamente peligroso. 

Con base en el mismo texto, indica que la Agencia Internacional de Investigación de Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó al glifosato como probable carcinógeno en humanos. 

Sin embargo, la autora omite citar la clasificación emitida por la IARC a la que se refiere, que coloca al glifosato en la categoría 2A, misma categoría en la que se encuentran las bebidas calientes (café, te, atole), la carne roja, vivir en ciudades contaminadas y el oficio de estilista. Ninguna de las anteriores está prohibida. 

Lázaro, tampoco explica en su texto que la determinación de la IARC se contradice con las de otros tres programas de la OMS que también han revisado el producto, y concluido que no ocasiona cáncer. De igual manera, omite hacer referencia a un nuevo estudio publicado en enero de 2020 por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), quien, de nueva cuenta, evaluó exhaustivamente el riesgo de exposición para la salud humana y determinó que el glifosato es seguro.   
      
La evaluación de la EPA es más sólida que la evaluación del IARC, ya que ésta solo considera los datos que se han publicado o aceptado para publicaciones en la literatura científica arbitrada y disponible al público. La evaluación de la EPA también es más transparente, ya que tiene una revisión externa por parte de otras instancias internacionales. 
No sólo eso. El producto en referencia ha sido estudiado por autoridades e instituciones internacionales desde hace más de 40 años. 

Algunas de las conclusiones a que éstas han llegado, son las siguientes: 

La Agencia Reguladora del Manejo de Plagas de Canadá (PMRA): "El peso total de la evidencia indica que es poco probable que el glifosato presente un riesgo de cáncer humano” (2019).

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (ANVISA): “En conclusión la sustancia no presenta características mutagénicas o carcinogénicas, es decir no produce cáncer y tampoco es un alterador endocrino pues no interfiere con la producción de hormonas” (2019).

La Autoridad Australiana de Plaguicidas y Medicamentos Veterinarios (APVMA): "La exposición al glifosato no representa un riesgo carcinogénico para los humanos” (2017) 
Así podríamos citar más estudios recientes. Baste decir que, en la actualidad, autoridades regulatorias de 160 países, incluyendo los Estados Unidos, Europa, Canadá, Japón, Nueva Zelanda, Australia y México han reafirmado públicamente que no hay evidencia que vincule al glifosato con ninguna enfermedad humana. 

2) Con base en dichas investigaciones y conclusiones realizadas por gobiernos y prestigiadas instituciones extranjeras, consideramos que la articulista incurre en otra imprecisión al afirmar que “el glifosato está lejos de ser un herbicida benigno”. 

3) Además, al apuntar que sería un acierto que la Semarnat prohíba el uso de ese herbicida hacia 2024, la autora intenta descalificar de facto el diálogo aceptado y acordado por esa misma institución con el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), y los propios productores, para determinar el uso futuro de ese producto de protección de cultivos. 
      
Para nosotros, el diálogo es la mejor y única forma de comunicación para dirimir las diferencias en una sociedad plural, pacífica y democrática, y descalificarlo a priori es atentar contra esos valores. 

Adicionalmente, es importante mencionar que el impacto de una medida de esta naturalez, sin la debida valoración científica y las consecuencias que tendría para la cadena productiva nacional, constituye una irresponsabilidad que habría de provocar la pérdida de productividad hasta en un 50%, dependiendo del cultivo, y con ello, tendremos menos comida disponible, y el encarecimiento de la canasta básica se dará en consecuencia.  

4) Otro punto en el que no compartimos la apreciación de la autora se refiere a su señalamiento de que la prohibición de la Semarnat para importar glifosato “ha sido mal aceptada por la industria”. 

Lo anterior constituye una visión muy limitada sobre la situación y la clara incomprensión del proceso de producción agrícola para asegurar que los 127 millones de mexicanos tengan comida disponible. 

Lo que la industria de protección de cultivos no puede aceptar, es que las decisiones sobre el futuro del campo mexicano, la agricultura moderna y sustentable, y los esfuerzos encaminados a lograr la seguridad alimentaria del país, se tomen de manera unilateral sin escuchar la voz de todos los integrantes de la cadena productiva del sector, con las consecuencias que ya hemos apuntando. 

El propio presidente Andrés Manuel López Obrador está comprometido con alcanzar la seguridad alimentaria, compromiso al que nos adherimos y por el que hemos trabajado incansablemente desde hace décadas.  

5) Por lo que toca al apunte de la articulista de que los transgénicos no son necesarios para acabar con el hambre en el mundo, nos permitimos recordar que en México no se cultiva ningún tipo de alimento transgénico. Sin embargo, al no ser autosuficientes, tenemos que importar alimento de otros países, muchos de éstos, transgénicos. De mantenerse la prohibición de facto del glifosato, habremos de producir menos comida en México y por lo tanto, seremos más dependientes de las importaciones de esos productos.  

6) Finalmente, aprovechamos la oportunidad para refrendar nuestro compromiso de ser parte de la gran transformación que todos los mexicanos hemos vislumbrado para el campo nacional, y avanzar hacia la anhelada y urgente Seguridad Alimentaria. Hacia un sector moderno, más productivo y sustentable, donde la pobreza y el abandono sean cosa del pasado. 

Apreciamos mucho su atención, y agradeceríamos la publicación de la presente con el fin de que su amplia audiencia cuente con mayor información sobre este importante tema del que depende la alimentación de 130 millones de mexicanos a lo largo y ancho del país. 

Le enviamos un cordial saludo.  

Atentamente      

Francisco Ortiz Malcher, Presidente de la Unión Mexicana de Fabricantes y Formuladores de Agroquímicos A.C. (UMFFAAC)    
    
Cristian García de Paz, Director Ejecutivo de la organización Protección de Cultivos, Ciencia y Tecnología, A.C. (PROCCyT)  

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