UNAM, inclusión, diversidad y energía

23/11/2019
01:50
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Por: Guillermo Sánchez Liévano


Una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida ha sido y será el haber ingresado al Posgrado de Ingeniería de la UNAM; este evento abrió la puerta de la diversidad de pensamiento y la universalidad del derecho a la educación a mi mente. En mi formación pasé por diversas instituciones educativas, todas ellas públicas, que en el día a día fueron forjando en mí la convicción de adquirir los conocimientos necesarios para coadyuvar al desarrollo de mi sociedad y mi país.

Con un interés profundo en los sistemas energéticos, aquellos dedicados a la generación de energía eléctrica que me resultan especialmente atractivos, realicé mis estudios de maestría en la Facultad de Ingeniería en Ciudad Universitaria. Mi ingreso fue resultado de una búsqueda durante la cual consulté a mis profesores y tutores que me guiaron hasta esta institución.

Egresado de la licenciatura en Ingeniería mecánica en la institución hermana y antagonista deportiva de la UNAM, que coloquialmente le llamamos el “Poli”, busqué el consejo de un gran amigo, el Dr. Alfredo Sánchez Flores, profesor titular de la carrera en el Instituto, fallecido poco después de mi ingreso en la maestría, quien después de externarle mis inquietudes y escucharme con infinita paciencia, sólo tuvo a bien darme esta respuesta: “Ve a la UNAM, ahí se estudia la energía y tienen el posgrado que estás buscando”. Ese fue el inicio de una gran aventura y que ahora, transmitida a mis amigos y alumnos, complementa ese anhelo de servir a mi gente. La nobleza de la Universidad, su carácter inclusivo y su fomento a la diversidad me permitieron continuar mis estudios.

Fue así como, después de cubrir los requisitos establecidos, ingresé a la UNAM y tuve acceso a ese micro-universo al que, quienes hemos visitado sus instalaciones y disfrutado de su infraestructura, denominamos con cariño CU. El campo de conocimiento de Energía me brindó opciones dentro de las cuales tomé los Procesos y el Uso Eficiente de la Energía. Ya en esta disciplina encontré grandes profesores y amigos que fueron clave para alcanzar metas que inicialmente no figuraban en mi perspectiva de vida.

Cómo olvidar mi incursión a la economía de la energía con Ángel de la Vega Navarro, a la termo-economía con Augusto Sánchez Cifuentes y Rodolfo Herrera Toledo y, desde luego, el apoyo de mis tutores: Gabriel León de los Santos, Pablo Álvarez Watkins y Héctor Alejandro Beltrán Mora, que fueron capaces de transmitirme la importancia y trascendencia de la industria eléctrica para el país. Fue en una cátedra extraordinaria de la Facultad de Economía con el Dr. de la Vega, donde conocí a gente que laboraba en la Secretaría de Energía con quienes conversé interesado por algunos datos sobre combustibles alternativos; esa fue la antesala de mi estancia en el área de planeación energética donde colaboré en la publicación de documentos del sector energía, fue a partir de esta actividad donde vi ante mí el panorama energético del país y tuve mi primer contacto con el Sector Eléctrico Nacional.

Sorprendido por la complejidad e importancia del Sector, conducido en ese entonces por la CFE, aprendí temas de infraestructura como capacidad de generación, producción de energía eléctrica, redes de transmisión y distribución, entre otros, que hacen posible satisfacer la demanda en un país tan diverso como el nuestro, donde la geografía, orografía y clima son sólo algunos de los grandes retos para el suministro del flujo eléctrico. Mis bases de ingeniería mecánica me llevaron a estudiar los ciclos termodinámicos utilizados en la generación eléctrica y su optimización, y fue así como logré realizar un estudio que me daría otra gran satisfacción: ganar el premio a la Innovación Fundación UNAM-PEMEX, con el estudio expuesto en mi tesis de maestría, referente a la generación de energía eléctrica con el uso de tecnologías para combustibles alternativos, tema que comencé a estudiar como becario del Instituto de Ingeniería de la UNAM durante mis estudios de posgrado.

Es aquí donde la Fundación UNAM resulta fundamental para este logro. Aun cuando ya conocía sus actividades y tuve la oportunidad de apoyar con mi grano de arena en sus loables objetivos, jamás imaginé ser beneficiario de uno de sus importantes premios como alumno de la Universidad. Pude obtener este reconocimiento gracias a los esfuerzos que realiza la Fundación por impulsar a los estudiantes que buscan desarrollar sus ideas en diversos temas, como la innovación, y que, en conjunto con PEMEX y CFE han cubierto ampliamente con sus objetivos.

Actualmente participo en proyectos académicos para la UNAM, colaborando en el desarrollo de herramientas de optimización térmica que pretenden ayudar a CFE en el proceso de diagnóstico de operación y mantenimiento de las centrales termoeléctricas, además de seguir estudiando y aprendiendo del Sector Eléctrico Nacional para apoyar, desde mi trinchera, a su correcto desempeño en favor de todos nosotros, los usuarios de la energía eléctrica en México.

Lo que en su origen fue una idea en la mente de un estudiante es ahora una realidad gracias a la UNAM y la Fundación UNAM; y sé que es una realidad que viven muchos jóvenes que han tenido la convicción de buscar, como lo hice en algún momento, alcanzar sus sueños y metas.

Concluyo enunciando la importancia que tiene la continuidad de los trabajos de la Fundación UNAM para los estudiantes de licenciatura y posgrado que buscan desarrollar sus ideas en un marco institucional abierto, diverso e inclusivo. La Fundación UNAM es, bajo mi perspectiva, el complemento perfecto de los ideales de nuestra Máxima Casa de Estudios, la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

1er. lugar Posgrado-Premio a la Innovación Fundación UNAM-PEMEX