Un diplomado visionario

Por: Enrique Bustamante Martínez
 

En el año de 1996 tenía bajo mi responsabilidad editorial la sección de Universo de la Computación, un suplemento semanal editado por EL UNIVERSAL que circulaba todos los miércoles y en el que, como su nombre lo indicaba, nuestra materia informativa era todo lo relacionado con el ámbito de las Tecnologías de la Información.

Recuerdo con colores y formas la tipografía de algunas de las marcas que eran motivo de nota en aquel entonces: Compaq, que en México comandaba mi amiga Bárbara Mair; o Sun Microsystems, dirigida en México por José Gómez Obregón y con un visionario CEO, Scott McNeally, a quien años después entrevisté en sus oficinas en el Sillicon Valley Cal., hoy propiedad de Google; Novell, que dirigía Ricardo Carreón; 3COM, comandada entonces por Ignacio Leñero; Silicon Graphics, Atri, NCR, Lotus; las computadoras Printaform aquí en México, de aquel gran empresario Jorge Espinoza Mireles. Por supuesto a estas empresas se suman muchas más que permanecen en la actualidad, como IBM, ORACLE, HP, Apple, Symantec y Xerox, entre una larga lista.

Con aquel marco en el que el mundo vivía una intensa y creciente actividad de la industria de tecnologías de la información y siempre interesado en mantener su periódico a la vanguardia, fue que el Presidente Ejecutivo y del Consejo de Administración de EL UNIVERSAL, Lic. Juan Francisco Ealy Ortiz, instruyó que desde la Dirección Editorial, conjuntamente con la experiencia de la edición de Universo de la Computación, se promoviera un curso de actualización profesional para los integrantes de la redacción.

Y fue así que, de forma conjunta con el Director General de Servicios de Cómputo Académico de la UNAM, el Dr. Víctor Guerra, ese mismo año se diseñó un diplomado que tendría como objetivo capacitar de forma práctica a los editores y reporteros de nuestro diario en materia de uso y aplicación de la tecnología con un rango amplio, un enfoque orientado al periodismo en general, no sólo escrito. Y pocos meses después, con la experiencia académica y el respaldo de nuestra Máxima Casa de Estudios, se consolidó la primera generación de un diplomado llamado “La Tecnología Informática Aplicada al Periodismo”.

Fuimos un grupo de alrededor de 20 miembros de la redacción que con emoción escuchamos a los expertos de la UNAM que nos hablaron de muchos temas: programas orientados al diseño editorial, sistemas que realizaban procesos de edición y corrección de texto, uso de agendas electrónicas con programación automática y entre estos y muchos otros temas, logramos una primera aproximación hacia la “Red de Redes”, su historia y sus aplicaciones. Recuerdo un curso que, palabras más o menos, se llamaba: “Internet, uso del Correo Electrónico”.

Aquellas sesiones nos enseñaban que sin la utilización de un fax se podía enviar información e incluso hasta imágenes de un sitio a otro. Fue toda una experiencia para los participantes acceder a una enorme cantidad de fuentes de información, así como a bancos de imágenes o bibliotecas que ya entonces comenzaban a ofrecer información de forma digital.

Al término de esa primera generación de aquel diplomado, la UNAM decidió abrirlo a otros medios, a estudiantes y luego a público en general, y recuerdo haber recibido información del éxito que representó aquel ejercicio académico visionario.

A la luz de los 24 años que han pasado desde aquella experiencia que marcó la vida personal y profesional de aquellos periodistas y comunicadores que participamos, hoy reconocemos una enorme prospectiva, un compromiso permanente de nuestra Universidad Nacional Autónoma de México por siempre ofrecer educación de vanguardia y con una apuesta clara en el futuro.

Quién diría que en menos de dos décadas, aquella incursión en temas de tecnología se convertiría en el común denominador del trabajo periodístico. Que hoy la “influencia digital” es más grande que los mismos medios tradicionales. Que millones de periodistas en el mundo ya sólo trabajan en este formato.

Este día, en medio de la crisis mundial del Covid-19, podemos valorar lo que significa la posibilidad de mantenernos en contacto, la importancia para tantos negocios de poder contar con aplicaciones (apps) que corren sobre Internet, esto sin adentrarnos en temas como la coordinación entre sistemas de cómputo, la Inteligencia Artificial aplicada a tantas industrias y, por supuesto, los medios de comunicación y redes sociales informando al mundo de un tema como el que ahora vivimos y que nos ha hecho valorar más conceptos como el teletrabajo, la educación a distancia o la telemedicina.

Cada día a lo largo del año, Fundación UNAM, Asociación Civil creada hace 26 años a propuesta del rector José Sarukhán Kermez, ayuda de diversas formas a miles de jóvenes que, gracias a ese apoyo, pueden continuar sus estudios en una institución que les entrega la herramienta del conocimiento, con esa visión vanguardista, de liderazgo, con propuesta social comprometida; esa que hace la diferencia en momentos como el que ahora vive la humanidad. Fundación UNAM es un diferenciador que acompaña el crecimiento intelectual, cultural y social de las mujeres y hombres que se preparan para formar parte de aquella llamada “sociedad planetaria”, que entiende los fenómenos propios de la globalización y de crear, a partir del conocimiento, mejores niveles de vida para sus familias, para su país, respeto a los valores sociales y con audacia; ser capaces de enfrentar “el mundo que viene”.

 

Director de la Fundación Ealy Ortiz y miembro del Patronato de Fundación UNAM

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