Trump intramuros

Trump enfrenta dos retos, la reactivación económica y el impedimento que la crisis sanitaria del Covid-19 significa para escenificar los actos multitudinarios que tanto le gustan. Prueba de ello fue el fiasco del evento programado en Tulsa el mes pasado.

Las promesas de campaña son exigencias de gobierno. Entre más exagerada es la promesa para ganar votos, más difícil será cumplirlas una vez en el cargo. Es el caso del muro fronterizo que, según Trump, es la panacea a los problemas migratorios y hasta sanitarios que tienen los Estados Unidos.

Trump enfrenta dos retos, la reactivación económica y el impedimento que la crisis sanitaria del Covid-19 significa para escenificar los actos multitudinarios que tanto le gustan. Prueba de ello fue el fiasco del evento programado en Tulsa el mes pasado.

Dentro de sus realidades imaginarias, este pintoresco gobernante ha declarado que gracias a la construcción del muro fronterizo se ha podido contener el contagio de Covid-19. Nada más falso.

A nivel mundial, EU encabeza la lista de países con más de cuatro millones y medio de contagios de Covid-19 y con 151 mil muertos, y la tendencia no tiene síntomas de reducirse en los próximos 97 días, que es el plazo que resta para el tres de noviembre, fecha en la que se celebrarán las elecciones en ese país.

Sus declaraciones abonan la estrategia de confrontación racial y división social con la que ha lucrado políticamente desde el inicio de su campaña permanente desde hace más de cuatro años.

Trump sigue en pie de guerra contra sus molinos de viento; los medios de comunicación que si no lo alaban los acusa de corruptos. Ese periodismo será la fuente más confiable de la contienda electoral; hasta ahora tiene pautados un total de 142 millones de dólares de propaganda en televisión en los estados de voto variable, que son determinantes para la victoria.

El virtual candidato demócrata Joe Biden ha venido creciendo en las preferencias electorales. Su postura liberal o progresista, que allá le dicen de izquierda, tiene mucho apoyo de las nuevas generaciones mas tolerantes, abiertas a la diversidad de modos de vida y grupos raciales, precisamente lo que representa el ideal libertario de su país.

Al parecer la estrategia de Biden ha dejado que Trump siga hablando, pues esos errores y contradicciones le han dado una ventaja y mayor credibilidad al aspirante demócrata. Su tarea es lograr la victoria en los estados que le den los votos congresionales necesarios para ganar.

Estados Unidos se enfrenta al mayor reto de su sistema democrático. El aislamiento social obligará a muchos a ejercer el derecho del voto en ausencia, y se corre el grave peligro de que el servicio postal sea rebasado, lo cual podrá generar retraso en el recuento de votos, así como el riesgo de que se repita el misterioso recuento del estado de Florida en las elecciones presidenciales del año 2000.

En el pasado, de cuarenta y cuatro presidentes, solo nueve han perdido su reelección y de catorce vicepresidentes que tuvieron la ambición presidencial, solo cuatro han logrado llegar a la oficina oval por una victoria electoral.

En el caso de México hay que reconocer que quizá uno de los acuerdos de la reciente visita a Washington es reducir el nivel de hostilidad verbal del presidente Trump hacia nuestro país, aunque no lo erradicará del todo.

¿Cómo podrá hacer campaña Trump para ganar la reelección cuando la mayoría de la población tiene que mantenerse dentro de los muros de sus casas?

Trump seguirá su campaña vía Twitter y con todo su arsenal retórico y mediático, donde no se distingue la diferencia entre actos de gobierno y actos de campaña, mientras la población vive intramuros, al igual que él, como cuando las protestas raciales lo hicieron refugiarse en los sótanos de alta seguridad de la Casa Blanca.

Rúbrica. “Lo que el viento se llevó”. Con un soplido la tormenta tropical Hanna derribó una parte del muro fronterizo y le aplicó a Trump la frase de Rhett Butler: “francamente, querida, me importa un bledo”.

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