Nuestras comunidades tienen un enemigo común: la intolerancia, el racismo y el odio

Roberto Velasco Álvarez

Proteger a las y los mexicanos en el mundo es la más alta prioridad de la política exterior de México. En estos momentos complicados que vivimos a causa de la pandemia, la comunidad mexicana ha sido vital para los Estados Unidos. Nuestros paisanos continúan labrando los campos para abastecer los restaurantes y supermercados; trabajando en hospitales para atender a los enfermos y también creando empleos e impulsando la economía estadounidense. Lamentamos también la muerte de quienes nos han dejado durante esta difícil etapa. No podríamos estar más orgullosos de ustedes y de su papel vital para el funcionamiento de este país y el nuestro. 
 
El caso de El Paso es además especial porque es una ciudad bilingüe, hermana de Ciudad Juárez––dos ciudades que además de ser estadounidense y mexicana, son mexicoamericanas. Dos ciudades espejo que son en realidad una misma. El Paso, o El Chuco, se ha caracterizado por ser un lugar pacífico y diverso, ejemplo único e irrepetible tanto en México como en Estados Unidos de lo que significa la unión entre ambas culturas. La masacre de hace un año a veces da la impresión de romper con esa excepcionalidad. No es el caso. Con una herida que sigue cicatrizando, El Paso y Ciudad Juárez representan aún la compleja interacción que nuestros países viven; una realidad más allá de las fronteras pues nos une mucho más que la geografía. 
 
Jorge, Adolfo, Guillermo, María Eugenia, Iván, Gloria Irma, Elsa Liboria, Sara Esther, Juan de Dios son mexicanas y mexicanos que fueron asesinados por su nacionalidad. Recordamos también el fallecimiento de un ciudadano alemán, y trece ciudadanos estadounidenses. Su multiculturalidad fue la razón que motivó la atrocidad de hace un año. Pero es también —que quede claro— la raíz profunda de El Paso: su pasado, presente y futuro como una ciudad mexicoamericana que la convierte en un lugar notable, una ciudad de tolerancia, prosperidad y paz, que nos llena de orgullo en Estados Unidos, en México y en el mundo hispanoamericano.  
 
Nuestras comunidades tienen un enemigo común: la intolerancia, el racismo y el odio. El Gobierno de México reitera su condena más categórica a la matanza que ocurrió en El Paso hace un año. En medio del duelo, se han unido también nuestros amigos. El año pasado, poco tiempo después del tiroteo, los países de Iberoamérica y el Caribe nos reunimos en México para rechazar la xenofobia, la violencia, la discriminación y el terrorismo. Creemos que nuestros países son más fuertes cuando colaboran y se enriquecen mutuamente. Celebramos la pluralidad, la tolerancia y la riqueza de la comunidad mexicana, mexicoamericana, latina e hispanoamericana.  
 
La vida en El Paso cambió después de aquel 3 de agosto de 2019. Que todos los mexicanos en Estados Unidos sepan que México jamás los dejará solos. Que México responderá con aplomo contra cualquier agresión en contra de los mexicanos, mexicoamericanos e hispanoamericanos. Que ofrecemos fraternidad y tolerancia pero también toda nuestra capacidad para la defensa de nuestros connacionales. Venimos a decirles que su fuerza, solidaridad y resiliencia para seguir adelante después de la barbarie son un ejemplo para el mundo entero. Y que nuestra gente en este país y la hermandad con el pueblo de Estados Unidos serán siempre para nosotros un motivo de orgullo nacional. 

Director general para América del Norte de la SRE
Twitter: @r_velascoa

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