Raúl Madero y los Flores Magón

Paola Félix Díaz

Debemos seguir transmitiendo a nuevas generaciones las aportaciones de figuras importantes

A partir de la revolución mexicana y durante más de 92 años, se han hecho magníficos elogios sobre los hombres que impulsaron el pensamiento y organización del movimiento social armado iniciado el 20 de noviembre de 1910.

Los elevados ideales de aquellos líderes que intervinieron en las gestas, quedaron enmarcados como normas jurídicas de justa convivencia humana en la Constitución promulgada el 5 de febrero de 1917, misma que, dicho sea de paso, fue la primera Constitución social del mundo.

Por eso es que resulta necesario seguir haciendo apologías de los caudillos e ideólogos que participaron en los referidos movimientos, particularmente el de 1910, como los hermanos Flores Magón, el señor Aquiles Serdán, don Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, (Doroteo Arango Arámbula), Venustiano Carranza, Jacinto B. Treviño y Heriberto Jara, por mencionar a los más emblemáticos. Deberíamos honrarlos hurgando en la historia para seguir transmitiendo a todas las nuevas generaciones las enormes aportaciones de personajes tan importantes como el que hoy nos ocupa: el general Raúl Madero González.

Raúl Madero fue el hermano menor de don Francisco. Nació el 16 de septiembre de 1888 en Parras, Coahuila. Cuando apenas cumplía 11 años estaba vinculado con los ya conocidos Flores Magón, a través de su hermano. Y es que Raúl fungió como emisario entre su hermano y estos revolucionarios. Existen apuntes personales en su diario, anotaciones secretas y en clave escritas a modo de estratagemas, dictadas durante las sesiones en las que participaba frecuentemente con los hermanos Magón, que dan cuenta de ello.

Cada mensaje era la indicación de qué movimiento tenía que preceder al otro en la lucha social que había emprendido Madero contra el régimen porfirista. Una lucha que daría lugar a uno de los movimientos sociales más importantes de la historia de México.

A los 22 años, era miembro activo del movimiento social que encabezaba su hermano en San Antonio, Texas. Por lo que se le otorgó el grado de Mayor. Estuvo en el frente de la Batalla de Casas Grandes y participó en la toma de Ciudad Juárez. Formó el grupo de carabineros contra la rebelión orozquista y participó en las batallas de Tlahualilo y Conejos, la Cruz, Bachimba, Durango y Los Rellano en Chihuahua, teniendo a su mando 10 mil hombres armados.

Tras el asesinato de su hermano Francisco y aun estando en San Pedro de las Colonias, ingresó a la brigada Zaragoza, liderada por coronel Eugenio Aguirre. Participó también en la batalla de Tierra Blanca donde ascendió al grado de coronel. Se levantó en armas contra Venustiano Carranza después de tomar a Ojinaga.

Raúl Madero militó y estuvo bajo las órdenes de Pancho Villa desde 1911. Tres años después, tras la escisión de los revolucionarios, volvió al campo de batalla para hacerle frente a Antonio I. Villarreal y Luis Gutiérrez en Ramos Arizpe.

Por si esto fuera poco, fue gobernador interino por Coahuila en 1915 y de Nuevo León ese mismo año. Después de su ruptura con Villa, se exilió y reubicó en la ciudad de Nueva York. Declinó a su candidatura a la presidencia del país. Entre 1924-1929 se unió a José Gonzalo Escobar, con quien Villa depuso las armas en 1915.

En 1939, por acuerdo de Lázaro Cárdenas, regresó al ejército con grado de general de brigada y se retiró como general de división en 1961. Durante su mandato como gobernador constitucional de Coahuila de 1957 a 1963 fue condecorado con la medalla Belisario Domínguez, otorgada por la Cámara de Senadores y escribió el libro Plan de Guadalupe a cuatro manos junto a Francisco L. Urquizo.

Falleció en 1982. Fue un hombre ilustre cuya participación resultó ser crucial para el movimiento armado de México de 1910.

No cabe duda alguna de que su muerte marcó el final de uno de los capítulos más deslumbrantes de la historia nacional.

 

Activista social

 

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