Pobre Joe, pobre México

Mario Melgar Adalid
Nación 27/01/2022 01:44 Actualizada 03:14
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De tumbo en tumbo Joe Biden cumplió su primer año. Son tantos los problemas que su imagen va en picada. Las encuestas más recientes muestran que su aceptación es de 40%, mientras 55% de los estadounidenses, desaprueban la gestión.

¿Cuál es la explicación? Biden tuvo la misión de derrotar a Trump. Ya en el cargo sus antecedentes políticos lo empezaron a someter. Biden cree, después de 36 años como senador que el mundo inicia y acaba en el Senado.

Como si la cámara legislativa fuera su único hábitat, al asumir la vicepresidencia con Obama se convirtió en presidente del Senado. De manera que para él política y Senado son una misma cosa con dos caras diferentes. No se ha dado cuenta que también hay vida más allá de Capitol Hill.

Los senadores demócratas Kyrsten Sinema y Manchin, supuestos aliados, lo hicieron pedazos para el regocijo de los republicanos e independientes. La Suprema Corte echó abajo su ley para obligar a grandes empresas a vacunar, hacer pruebas de Covid y monitorear a cerca de 80 millones de trabajadores. Putin se burla de sus tropiezos. Inexplicablemente entró en aprietos con sus aliados en la OTAN en el conflicto Rusia-Ucrania, olvidando la primera regla de la política: nunca hay que pelearse y menos con los aliados. China y Corea del Norte, agresivos, desafían a EU. La atención a la pandemia ha sido un desastre.

Sus leyes electorales no tienen visos de ser aprobadas. La atención de la frontera con México encomendada a Kamala Harris, la ineficiente vicepresidenta, es tan siniestra que miles de haitianos y centroamericanos pululan por las calles de las ciudades fronterizas mexicanas. No se olvidan los problemas que causaron al cruce de mercancías por el cierre de los puertos de entrada a ciudades como Del Río en Texas. La inflación de 7%, no vista desde hace décadas en Estados Unidos y la esperada subida de las tasas de interés, amenaza a todo el sistema financiero, mientras Trump aparece nuevamente en escena.

Por si fuera poco, su programa de infraestructura, que pretendía emular el New Deal de Franklin D. Roosevelt como motor de la economía, se avizora como un fracaso al grado que en lugar de ser Build Back Better (construyamos mejor), se conoce coloquialmente como Build Back Never (nunca vamos a construir).

Analistas del New York Times, orientados a la izquierda, lo critican duramente. Bret Stephens escribió que la mayor sorpresa de Biden ha sido su incompetencia política. Dura crítica para quien se suponía tenía las mejores credenciales para hacer precisamente política. Todo indica Biden llegó a su nivel de incompetencia.

Todo está mal y de cabeza. Problema personal de Joe Biden, pero más grave el peligro global. El futuro para los demócratas se mira negro frente a las elecciones intermedias de noviembre en que podrían perder las mayorías tanto en el Senado (actualmente están empatados 50 a 50) como en la Cámara de Representantes. Trump que sigue siendo noticia cotidiana, está listo para la revancha en 2024. Grave si regresa a la Casa Blanca, peor si Biden quiere reelegirse.

Así como en los 50 se hizo famoso el lema de lo que es bueno para la General Motors es bueno para la nación, ahora podría parafrasearse de que lo que es malo para Estados Unidos es malo para el mundo, México incluido. Pobre Joe con tantos problemas, pero más pobres todos nosotros si continúa en la escabrosa ruta que ha tomado.
 

Profesor de la UNAM.
@DrMarioMelgarA

 

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