ONU Y EL VATICANO: NO CERRAR LOS OJOS

Paola Félix Díaz

A todos los mexicanos.

António Guterres y el Papa Francisco, dos de los líderes con mayor influencia en el mundo, se reunieron en los días previos a la Navidad en lo que significó un encuentro de muchas lecturas, tanto por el llamado que han hecho para detener la explotación y la injusticia en contra de las personas, especialmente los niños, como por el diálogo abierto entre ambas entidades, muchas veces distantes.

Vale la pena analizar los detalles de este encuentro, que, si bien a la vista de muchos pareciera uno más entre dignatarios, la realidad es que marca un momento clave en el contexto internacional puesto que las agendas tanto de la Organización de las Naciones Unidas como la de La Santa Sede coinciden en una prioridad fundamental: enfrentar los ataques en contra de la dignidad humana.

Durante muchos años la agenda de la ONU ha promovido asuntos que relativizan la esencia humana, iniciativas o propuestas de cambios a estatutos jurídicos que para muchas naciones incluso van en contra de principios y derechos universales.

De muchas formas diversos gobiernos han señalado que Naciones Unidas, por ejemplo, no ha actuado plenamente por la defensa plena de la libertad de creencias, el respeto a la vida de los niños y niñas por nacer o la atención de la migración, que cada año provoca la muerte de miles de inocentes.

El hecho de que el actual Secretario General de las Naciones Unidas, el portugués António Guterres, haya ido hasta El Vaticano para entablar un diálogo directo con el Papa Francisco con el fin de analizar los principales problemas de orden internacional refrenda la importancia de la comunicación entre instituciones internacionales.

Por ende, cobra mayor trascendencia lo expuesto por el Papa respecto a que solos no podemos enfrentar los grandes desafíos que enfrenta el mundo.

“No podemos, no debemos mirar para otro lado ante las injusticias, las desigualdades, el escándalo del hambre en el mundo, de la pobreza, de los niños que mueren porque no tienen agua, comida, los cuidados necesarios.

“No podemos mirar para otro lado ante cualquier tipo de abuso contra los más pequeños. Debemos combatir todos juntos esta plaga.

“No podemos cerrar los ojos ante nuestros hermanos que, por causa de los conflictos y de la violencia, de la miseria o de los cambios climáticos, dejan sus países y, a menudo, van al encuentro de un triste destino”, expresó el Papa Francisco ante el Secretario General de la ONU.

También advirtió que la sociedad, los gobiernos, las autoridades, no pueden permanecer indiferentes ante la dignidad humana pisoteada y explotada, a los ataques contra la vida humana, sea la que todavía no ha nacido sea la de que cualquier persona necesitada de cuidados.

Y frente al recrudecimiento de ataques a representantes y sedes de organizaciones de diversos credos, manifestó que no podemos, ni debemos mirar a otro lado cuando en muchas partes del mundo los creyentes de distintas confesiones religiosas son perseguidos e incluso asesinados.

António Guterres, un ferviente defensor de los derechos y la dignidad humana fue claro al término del encuentro y expresó que mensajes como los expuestos en la reunión por el papa Francisco coinciden con los valores centrales de la Carta de las Naciones Unidas: “reafirmar la dignidad y el valor de cada ser humano, promover el amor por la gente y el cuidado de nuestro planeta, nuestra humanidad común, proteger nuestra casa común”

Se trata de mensajes que generan confianza y alientan la esperanza de que los grandes problemas que se presentan a nivel mundial y que amenazan a las presentes y futuras generaciones puedan generar la toma de decisiones que los reviertan.

Solos no podremos enfrentar y encontrar soluciones. Por ello la importancia del llamado que hacen a reconocernos, todos, como parte de una única humanidad, a ser sembradores de paz y constructores, juntos y no solos, de una civilización más humana y justa.

Activista social y titular del
Fondo Mixto de Promoción
Turística de CDMX Lara Paola

 

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