Fin a la entrega de migajas

Paola Félix Díaz

A todos los mexicanos.

“La política económica neoliberal fue desastrosa para la vida pública del país”.

Con esa frase Andrés Manuel López Obrador engloba las secuelas de una política económica implementada en el país por más de 36 años y que se presenta, a la luz de las transformaciones político-sociales recientes, como el modelo a desterrar, por sus perniciosos resultados.

En más de tres décadas y media de vigencia del modelo neoliberal, que privilegia al mercado por sobre las personas, el poder adquisitivo en el país cayó en un 88.71 por ciento. El salario mínimo se deterioró en un 70 por ciento.

Un salario mínimo de un obrero alcanzaba en aquél entonces para comprar 51 kilos de tortilla o 280 piezas de pan blanco o 12 kilos de frijol bayo; en la actualidad solo permite adquirir 6 kilos de tortilla o 44 piezas de pan blanco o 3 kilos de frijol.

No son nuevos ni los únicos, pero quizá sí los datos más sorprendentes contenidos en el más reciente libro del presidente Andrés Manuel López Obrador, “Hacia Una Economía Moral”, en la que explica las razones del por qué del cambio de régimen de gobierno y la consecuente sustitución de ese modelo económico neoliberal.

El libro pareciera una repetición de los grandes problemas que aquejan al país desde hace muchos años, sin embargo, la manera en que son expuestos y el contexto en el que se plantean, significan en realidad un recordatorio del desafío, tanto en la instrumentación de política pública, como del cambio de mentalidad de lo que es y para lo que es el ejercicio del poder público. Un nuevo régimen.

Con un lenguaje crudo y con un tono crítico, sin caer en la diatriba, López Obrador enumera una a una las principales afectaciones que ha sufrido la mayoría de los mexicanos por la aplicación del modelo económico neoliberal, que está decidido a proscribir.

En el capítulo 2 titulado “El Fracaso del Modelo Económico neoliberal”, página 51, el presidente de la República plantea que ”la pobreza en México se encuentra por todos lados”, incluso en el norte del país, una región que siempre registraba altas tasas de crecimiento y desarrollo. En el sur persiste la miseria de miles de mexicanos.

Dice:
“En todas las regiones de México, el neoliberalismo privó a millones de ciudadanos del derecho al trabajo y los obligó a emigrar y abandonar a sus familias, sus costumbres, sus tradiciones”.

De las grandes reformas estructurales enarboladas por los gobiernos que siguieron a pie juntillas el decálogo neoliberal, caracterizado por privatizaciones, desregulación laboral, apertura económica, participación de capital privado en prácticamente todas las áreas, incluso algunos reservadas para el Estado, como el sector energético, agua y minerales, López Obrador resume que tal esquema solo hizo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

En su perspectiva, el periodo 1983-2018, el de máxima vigencia del modelo económico, originado por John Maynard Keynes y luego replanteado por Milton Friedman, resulto ser “lo más ineficiente en la historia moderna de México.

De tasas de crecimiento de 6 por ciento anual, logradas en lo que se llamó el “periodo estabilizador”, de 1958-1970, cuando era secretario de Hacienda Antonio Ortiz Mena, se pasó a tasas del 2 por ciento con tendencia decrecientes en años recientes, lo que elevó la economía informal de las personas, la migración y el incremento de las conductas antisociales, como robo, asalto, secuestro.

Resultó una “falacia” la teoría que propagaban los economistas del periodo neoliberal, en el sentido de que, al fortalecer a la cúspide de la pirámide económica, es decir a las élites, empresarios, banqueros, grandes productores de bienes y servicios, su riqueza llegaría también a la base de la estructura, es decir comerciantes, empleados, trabajadores, obreros, amas de casa, estudiantes.  

En la realidad eso no ocurrió.

Cuando habla de una economía moral, el presidente de la República tiene claro quiénes son los destinatarios del cambio de modelo económico y cómo se avanzará hacia ello.
Cita como punto de partida la vigencia del estado de derecho y el combate frontal a políticos corruptos y traficantes de influencias que surgieron al amparo del gobierno todos esos años.

Pero hace énfasis en políticas y programas cuyos beneficiarios sean todos los grupos poblaciones menores favorecidos, sobre quienes recayó el mayor peso neoliberal: campesinos, obreros, estudiantes, amas de casa, adultos mayores, grupos en condición de vulnerabilidad. Son la prioridad.

Poner fin a la entrega de migajas, a la manipulación política de votos por despensas echadas a perder, acabar con medidas que resultan meros paliativos a la pobreza que padecen todavía millones de mexicanos, dejar de lucrar con la pobreza y poner fin a la prepotencia de gobernantes, es el objetivo al  erradicar ese modelo neoliberal, cita en su libro el presidente.

 “Estamos sentando las bases para elevar la honestidad a rango Supremo y convertirla en forma de vida y de gobierno; es decir, moralizar para potenciar la gran riqueza material, social y cultural de México.

                                               Activista social y titular del                                                 Fondo Mixto de Promoción                                                Turística la CDMX Lara Paola

 

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