Esta calumnia que no puede quedar impune

Paola Félix Díaz

A las mexicanas y mexicanos:

La detención del General Cienfuegos en octubre pasado por las autoridades estadounidenses, como acertadamente lo anunció la Fiscalía General de la República (FGR), es un caso que debe ser llevado a los tribunales internacionales, a mi juicio por cinco razones fundamentales:

1. La defensa de los derechos humanos del General y el consecuente resarcimiento de daños a su persona y a su reputación; 2. El Ejército Mexicano fue vulnerado y descalificado;
3. La soberanía nacional sufrió un claro atentado, ya que el gobierno norteamericano, guardó en secreto durante ocho años la investigación contra el General, lo que constituye una franca violación a los acuerdos bilaterales de colaboración entre México y Estados Unidos;
4. La autoridad judicial estadounidense tiene que responsabilizarse ante la justicia internacional de su actuación sin haber tenido los elementos de prueba necesarios; y 5. La DEA debe explicar su ilegal intervencionismo desde hace tiempo en territorio mexicano, ya que no es la primera vez que esto ocurre, recordemos que hace unos años, Hogan (ex agente de la DEA) tanto en su libro titulado “Hunting el Chapo” (Cazando al Chapo), como en diversas conferencias de prensa nacionales e internacionales, exhibió públicamente que no fue la Marina mexicana sino la DEA quien capturó a Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, hechos sobre los cuales aún la sociedad mexicana sigue esperando una explicación, ya que en su momento sólo se le calificó como una “confusión”.

La decisión de la FGR de transparentar el expediente completo de la DEA sobre el cual determinó exonerar al General Cienfuegos ha sido igualmente acertada, ya que no hay nada que ocultar. Además, objetivamente dicho expediente no puede ser calificado como un intercambio de información confidencial con el país vecino como algunas plumas han argumentado erróneamente, pues en realidad no informa nada, es decir no contiene información ni medianamente relevante, sino un conjunto de mensajes de WhatsApp que no aportan ningún elemento, sino todo lo contrario pues como lo señaló Juan Ibarrola en su artículo publicado en Milenio el 16 de enero: “Quien inventó y engañó a su jefe (El H2), fue Daniel Silva, El H9.

Éste pidió dinero, según esto, para sobornar al General Cienfuegos. Lo anterior, así como conversaciones que sostuvieron ambos delincuentes vía Blackberry entre 2015 y 2017, son las evidencias de la DEA para incriminar al General. El H9 le dijo a su jefe que el General era un hombre de estatura baja, gordo y de tez blanca. Silva presumía también mensajes escritos con quien identificaba como El Zepeda o El Padrino, mismos que la DEA atribuyó al General; todos los mensajes estaban plagados de faltas de ortografía. El H9 aseguraba haberse reunido con Cienfuegos en una fecha determinada, a lo que el General demostró que nunca estuvo en el estado en que se supone se dio la reunión. El H9 dijo que Cienfuegos agradecía el boleto de avión para su hijo, mismo que no tiene. Tiene cuatro hijas”.

El General Salvador Cienfuegos Zepeda estuvo detenido más de un mes en Estados Unidos debido a acusaciones falsarias y pruebas fabricadas en su contra, lo cual no puede ser pasado por alto. La implacable reputación del General y la cual le han valido diversos reconocimientos nacionales e internacionales se puso en entredicho, al igual que la de nuestra máxima institución militar que ha gozado siempre de la confianza y respeto del pueblo debido a su valor y entrega para servir a México y a las familias mexicanas ante desastres naturales, en tareas de seguridad y ahora frente al Covid-19.

Las evidencias que esgrimió la DEA son a todas luces ridículas y caricaturescas, México no puede dar la espalda a este injusto y delicado hecho, pues más allá del aprecio y reconocimiento que tengamos por el General Cienfuegos, hay que poner en el centro de la atención que un gobierno extranjero sin ningún elemento de prueba detuvo a una alta autoridad de las Fuerzas Armadas, lo cual ocasionó un grave daño al Ejército y a nuestro país.

Las acciones que emprenda México sobre este lamentable asunto serán determinantes en el fortalecimiento de los acuerdos bilaterales que ya tenemos con la Nación vecina, así como para la construcción de las nuevas estrategias y relaciones que sostengamos con el gobierno encabezado por Joe Biden.

En este contexto, resulta fundamental la Iniciativa enviada por el Ejecutivo Federal para regular la presencia de agentes extranjeros en México, debido a las omisiones que el marco legal tiene al respecto, ya que, efectivamente como lo señaló el presidente Andrés Manuel López Obrador, debe haber reglas claras y debemos poner orden para que haya una sola dependencia responsable de la relación que tenga el Estado Mexicano con dependencias como la DEA, ya que no se puede tener relaciones con todas las secretarían sin saber el tipo de misión que se está llevando a cabo. Es claro que los agentes extranjeros no pueden entrar, actuar y salir del territorio mexicano como “Pedro por su casa” y mucho menos gozar de inmunidad e impunidad.

Hay que resarcir el daño perpetrado al General Cienfuegos, al Ejército Mexicano y a México. Es fundamental saber: ¿Qué motivó la fabricación de pruebas? ¿Qué hay detrás de las acciones de la DEA y de las autoridades norteamericanas? ¿Quién ganó con su detención y qué ganó?

La familia castrense, el pueblo de México y el Estado saben de la honorabilidad del General, sin embargo, esta calumnia no puede quedar impune, ni ser utilizada por los detractores del Gobierno Federal para denostar a las instituciones públicas. La soberanía nacional no debe ser objeto de politizaciones ni de politiquerías. Si tenemos razones de sobra para creer en alguien y defenderlo, es precisamente en el Ejército Mexicano.
 

Paola Félix Díaz
Titular del Fondo Mixto de Promoción Turística de la CDMX; activista social y exdiputada federal.
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