Consecuencias del coronavirus: nos vigilan los algoritmos

Paola Félix Díaz

A todos los mexicanos:

Charlie Brooker, creador  de la serie Black Mirror creó un concepto disrruptor del entretenimiento y sumergió a una gran parte de la población mundial a una visión distópica o poco alentadora del uso de la tecnología. La premisa de las microhistorias se sustenta en que en un futuro no muy lejano la tecnología dominará al extremo la vida humana.

A través de la pantalla y de esa serie de tv de paga, miles de ciudadanos en el mundo fueron llevados a una narrativa en la que más allá de la premisa fundamental del desarrollo tecnológico, que es el progreso y un mayor potencial para todos procesos de la vida humana, también existe un lado oscuro, de dominación, que no nos gusta  ver en el fondo.

Hoy, Covit19 nos dice que estamos a un paso de que la realidad supere a la ficción.
Ya algunos especialistas nos advierten que después de la pandemia del coronavirus el mundo será diferente. “Ya nada será igual”, se anticipan a predecir, pero ¿qué es lo que hay más allá del día después y de qué manera, en específico, cambiará nuestra forma de vida?

Una de las premisas a la que poca atención se le ha dado es respecto a cómo la raza humana deberá estar prevenida frente a nuevas catástrofes sanitarias o de otra índole, porque lo que ya se da por hecho es que, en lo que corresponde a Covid 19, no será ésta la última contingencia, por el contrario, cobra fuerza entre médicos y científicos que habrá rebotes, quizá este mismo año o en otros tiempos cercanos.

Es, en consecuencia, la tecnología la principal herramienta que se presenta como método de contención de nuevas amenazas sanitarias.

Esa amenaza, paradójicamente, abre el camino a la adopción de mecanismos  que rompen paradigmas y abren nuevos desafíos, como el surgimiento de Estados vigilantes, sociedades videocontroladas o privacidad individual controlada por el big data, por algoritmos.

A pesar del silencio que se autoimpuso el gobierno chino sobre el coronavirus (recordemos que los primeros casos de alarma de contagio se registraron el 30 de diciembre de 2019 y las primeras medidas públicas se anunciaron hasta finales de enero de este año), hoy se sabe que el uso de la tecnología le permitió al gobierno de ese país monitorear a su población a través de las cámaras de calor y el uso de teléfonos inteligentes.

En el país oriental, por medio de un modelo de inteligencia artificial denominado “backtracking” se monitoreó  la temperatura de sus ciudadanos, por medio de potentes sistemas de mapas de calor. Una vez que un ciudadano era detectado con una temperatura corporal anormal, se le ubicaba geográficamente a través de su celular y se le conminaba  a acudir a un hospital para su atención medida, y en caso de renuncia o desobediencia, se le aplica otro tipo de medida.

De esta manera China logró crear cercos sanitarios que impidieron una expansión sin control de la pandemia en el país más poblado del mundo.

Desde hace un tiempo relativamente cercano, en China la aplicación para dispositivos móviles llamada “Alipay Health Code” les asigna a los usuarios un  color, verde, amarillo o rojo, un código que, de acuerdo con su estado de salud o riesgo, les permite ingresar  a zonas públicas, como tiendas, parques o centro de entretenimiento  o, en situación de riesgo, cuando  le llega al dispositivo  el código rojo, se les coloca en cuarentena.

A mediados  de abril pasado la empresa de tecnología creada por Steve Jobs anunció que Apple y Google unirán esfuerzos en el desarrollo tecnológico para diseñar un software que permita a todos los usuarios de dispositivos móviles con tecnología IOS y Android contar con un “Sistema de Notificación de Exposición”, para enviar a los usuarios información en tiempo real  sobre  zonas y personas de riesgo de contagio de Coronavirus.

A través de Bluetooh y celular, con IOS o Android, un usuario en cualquier parte del mundo podrá ser monitoreado y al mismo tiempo recibir información en caso de que se encuentre cerca de una persona de riesgo por contagio de Coronavirus.

A partir de la lectura de las zonas en las que ha estado y por datos individuales de su salud, el celular le mandará aviso de que la persona que está a su lado o la zona en la que se encuentra representa un riesgo a su  salud.

La aportación de datos individuales será voluntaria, pero si quiere recibir esa información, el usuario tendrá que aportar datos propios.  Vigilar y serás vigilado. El estado de psicosis como mecanismo de autodefensa.
Esto no es ficción, el modelo está en curso y ha sido anunciado de manera oficial.

 Otras propuestas están en la mesa de discusión, como la de crear códigos QR de seguridad sanitaria, que obtendría cada ciudadano  de acuerdo a los datos que aporte sobre su salud monitoreada y la vigilancia de los sitios y zonas geográficas que visita o en las que ha estado.

Ese código QR serviría como garantía para solicitar empleo o ingresar a edificios públicos y zonas sanitarias. El tema de la privacidad no se aborda con detalle, pero aterra pensar en eso.

El desarrollo de la tecnología ha sido durante siglos el mayor anhelo de la raza humana, desde la invención de la rueda, el descubrimiento del  fuego, la creación de la imprenta, las máquinas de vapor o los micro y nano procesadores tecnológicos.

Hoy la humanidad, orillado por la pandemia del Coronavirus, está a un paso de entrar a una nueva fase donde las máquinas inteligentes desafían a la inteligencia humana.

Paola Félix Díaz es activista en el tema de combate a la Trata de Personas,                                              exdiputada Federal y  Directoria del Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México. @Larapaola1.

                                                    
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