Se encuentra usted aquí

AUSTRALIA, CATACLISMO 2020

08/01/2020
14:59
-A +A

A todos los mexicanos.

El 18 de diciembre pasado Australia registró el récord histórico de temperatura: los termómetros llegaron a los 41.9 grados centígrados. En otro punto del planeta, en África, las inundaciones dejaban, bajo el agua de lluvia incesante, a pueblos y ciudades. Este extremo en temperaturas se conoce como dispolo del Océano Índico o fenómeno de “El Niño Indio” y es resultado del calentamiento global por emisión de gases de efecto invernadero al medio ambiente.

Mientras el humo de los devastadores incendios en Australia llega ya a América, con sus primeros registros en Argentina y Chile, lo que hace dimensionar la magnitud de la catástrofe, expertos meteorólogos advierten que el daño a la capa de ozono en la atmosfera provocará que fenómenos naturales como los dispolos, clasificados en positivo, neutral o extremo, sean más recurrentes en los próximos años.

Lo anterior, dicho por los especialistas, significará que en muchas regiones del mundo se presentarán fenómenos como los que ahora se resienten en el Océano Índico, entre el Este de África y Australia, ya que el calentamiento global provoca que haya un Oeste más húmedo y un Este más seco, lo que genera lluvias fuera de lo normal y sequías que baten récord, como las que ahora mantienen a gran parte de Australia en llamas.

Esta es la razón por la cual, hoy más que nunca, es imperativo que gobiernos y sociedad hagan consciencia de la gravedad del problema del calentamiento global y los irreversibles efectos que generan en los ecosistemas del planeta. 

Es necesario actuar con mayor contundencia en las medidas de protección del medio ambiente, ya que ninguna está por demás y todo esfuerzo resulta, actualmente, insuficiente para mejorar en el corto plazo el medio ambiente.

Quienes tratan de ver detrás de esta problemática una cuestión geopolítica -Estados Unidos vs China, en la búsqueda de la supremacía, por ejemplo- o un tema ideológico -la campaña en contra de Greta Thumberg por su activismo ecológico alrededor del mundo-, deben acercarse más a las crisis humanitarias que hay detrás de lluvias y sequías extremas. 

Por citar solo algunos datos, diversos estudios serios advierten sobre fases más agudas de hambruna en muchos países de África. Djibouti, Etiopía, Kenia, Uganda, Tanzania, Somalia y Sudán del Sur han sido afectados recientemente con inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra que afectan a las comunidades de toda la región. 

De acuerdo con la Red de Sistemas de Alerta Temprana de Hambruna, las fuertes lluvias han devastado algunas áreas del este de África en los últimos dos meses, en donde se ha registrado un 300% de precipitación superior a la media, entre octubre y mediados de noviembre pasados.

 En la zona han muerto más de 300 personas y 2,8 millones resultaron afectadas, de acuerdo con reportes de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU.

Lo que se vive actualmente en Australia es una dolorosa muestra de cómo los humanos estamos destruyendo nuestro propio habitad, a pesar de las alertas, cada vez más constantes, que nos manda la propia naturaleza. 

El dispolo positivo del Océano Índico, el tercer océano más grande del planeta que abarca un 20 por ciento de la superficie del mundo, ha provocado alrededor de 100 incendios en el estado australiano de Nueva Gales del Sur, sin embargo, el más grave se está transformando en un "mega incendio" en la zona norte de Sídney.
Sólo en Nueva Gales del Sur se han quemado más de cuatro millones de hectáreas, el equivalente a cuatro millones de campos deportivos.

La cultura ecología no debe ser un tema de moda o de discurso de lo políticamente correcto. 

Como ciudadanos responsables estamos llamados a actuar, comenzando por nuestro círculo inmediato, en casa, en la oficina, en la escuela. Una botella o una bolsa de plástico en circulación representa, en el proceso natural del uso y destrucción de materiales inorgánicos, un daño a la atmósfera.

Eliminar el uso de bolsas de plástico, sean reciclables o no; abatir el uso de PET; aumentar el uso de transporte público no contaminante; acrecentar la cultura de separación de residuos y alentar la siembra de árboles y el cuidado de áreas verdes, como ya lo hacen muchos gobiernos de Ciudades del mundo, entre ellos el Gobierno de la Ciudad de México, son medidas insuficientes, pero altamente ejemplificadoras del compromiso común.

De no actuar de manera contundente, todavía que estamos a tiempo, se hará realidad la proyección de los científicos de Australia, India, China y Japón que en el 2014 recrearon los modelos de los efectos del CO2 o gases de efecto invernadero en el medio ambiente, que indicaban que, de no revertir ese daño ecológico, los fenómenos como “El Niño Indio” o dispolos extremos ya no se presentarán cada 17.3 años, sino cada 6.3 años.

En México hemos resentido en las últimas décadas el fenómeno de “El Niño: hemos experimentado y padecidos sus devastadores efectos: huracanes, inundaciones, destrucción de infraestructura carretera, desaparición en cuestión de horas de miles de hectáreas de sembradíos, cientos de muertes y dolor, mucho dolor.

Estamos obligados social y moralmente a poner nuestro compromiso por delante y apoyar todas las acciones que, a nivel de gobierno federal, local, iniciativa privada y sector social, se realizan para proteger la casa de todos que es nuestro planeta. 

La amenaza está ahí, a la vista de todos: se llama Calentamiento Global.

Activista social y titular del Fondo Mixto de Promoción Turística la CDMX. @Lara Paola1
 

Paola Félix Díaz
Titular del Fondo Mixto de Promoción Turística. Activista social. Fue diputada federal por mayoría en el Distrito 17 de la Ciudad de México. Egresada de la Universidad Anáhuac.

Comentarios

 
 

MÁS EN OPINIÓN