El día que censuraron el Viacrucis de Iztapalapa

Mochilazo en el tiempo

En 1956 la escenificación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa dejó 22 personas lesionadas, además hubo venta de bebidas embriagantes sin control. Ese año fue criticada por la prensa y por la misma Iglesia. Para 1957 esta representación estuvo a punto de no realizarse

Texto: Aída Castro Sánchez

Durante el siglo pasado la prensa y la Iglesia criticaron los rituales de Semana Santa en Iztapalapa porque los actores no sabían los diálogos o la gente que acudía se dedicaba a ingerir bebidas alcohólicas.

“¡Qué diálogos tan vivos, pero tan falsos! Con inexactitudes en los relatos, tan diferentes de la verdad evangélica”, escribió José G. Montes de Oca en EL UNIVERSAL ILUSTRADO en 1931.

El que escribía se quejaba y decía: “Los incultos actores mal sabían sus papeles, representaban a los personajes bíblicos sin conciencia histórica y suspendían su narración para ir a tomar un pulque con sus amigotes y mujeres”.

Ixtapalapa celebra con el cariño de enamorada del pasado La Pasión de Jesús, a lo vivo y con pintorescas escenas, donde participan indígenas y mestizos afectísimos a compaginar actos piadosos de culto católico con fuertes conatos al pecado”, escribió Montes de Oca.

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“Ixtapalapa, como la tradición lo ha impuesto, atrajo la masa de los de abajo”, señala la crónica publicada al cumplirse 90 años de la representación de la Pasión de Cristo. EL UNIVERSAL, 15 de abril de 1933.

El Viernes Santo que terminó en tragedia

 “Muchos heridos hubo en la denigrante mojiganga de Ixtapalapa”, fue el encabezado de la nota publicada 31 de marzo de 1956. “La parodia que sobre la pasión y muerte de nuestro Señor que se escenifica anualmente en ese lugar, se ha tornado en sangrienta bacanal”, escribió para este diario el reportero Mario Quintero Becerra.

Quintero Becerra describió en su texto que la representación del Viernes Santo en Iztapalapa “fue una fiesta denigrante, que con el fin de rememorar los hechos más salientes de la Pasión y Muerte de Nuestro Jesucristo,  y para que no se perdiera la costumbre, como todos los años sucede, también este evento constituyó un acto que va contra los sentimientos católicos del pueblo mexicano”.

“Desgraciadamente esta clase de celebraciones se convierten en una verdadera bacanal en donde hombres y mujeres se dedican más a beber licor en grandes cantidades y a burlarse de la actuación de las personas que tratan de representar a los personajes que intervinieron en el suceso más significativo de la historia”, señaló el reportero. 

“Esta celebración profana que se realiza año con año, organizada ante una multitud que se calcula integrada por 300 mil personas, se efectuó contra la decisión de la Iglesia en el sentido de que ya no se realizara, recomendación que no fue atendida”, se queja el periodista Quintero Becerra.


En 1956, mientras transcurría la representación del Viernes Santo en Iztapalapa, cuando Jesús es hecho prisionero y los apóstoles realizan la procesión acompañados de los nazarenos, una enorme concentración humana provocó tumultos, mientras otra parte del público se embriagaba a más no poder, mencionó Quintero.

Es por este incidente que, de acuerdo con la crónica del periodista, la policía montada arremetió contra los espectadores para abrir camino, pero más de uno tenía el sable de la representación en mano dispuesto a repeler pese a las graves consecuencias. Una persona recibió la patada de un caballo y fue recogida por los servicios médicos gravemente herida.

Los actos de la policía enardecieron al público y muchas personas se dedicaron a contrarrestar la acción a pedradas, dando por resultado 22 lesionados, 8 de ellos graves que fueron llevados al puesto central de la Cruz Verde y a la Cruz Roja.

La nota explica que las cantinas y cervecerías estaban atestadas de gente, locales que funcionaban porque el delegado municipal en turno les cobró de 200 a 300 pesos para que pudieran abrir sin ningún contratiempo.

El periodista aclara que “lo escenificado en Iztapalapa contrastó notablemente con las severas y luctuosas ceremonias en todos los templos de la capital. Desde la Catedral hasta el más humilde en los que el dolor más sincero y una profunda congoja por la muerte del Redentor fueron la tónica dominante”. 

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Saldo rojo y con 22 heridos fue la representación 113 de la Pasión y Muerte de Jesús, publicada en EL UNIVERSAL, el 31 de marzo de 1956.
 

La censura de la Iglesia

Estos lamentables hechos llevaron a que el recién nombrado Arzobispo primado de México, doctor Miguel Darío Miranda (1895-1986) desautorizara las representaciones que se realizaban en Iztapalapa y exhortara “a todos los fieles mexicanos a cooperar para dar fin a esas toscas simulaciones”.
 
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“Desde hace varios años las altas autoridades eclesiásticas han desaprobado los actos que Jueves y Viernes Santos que se celebran en Ixtapalapa. Sin embargo, ante la tradición y la costumbre han venido miles de personas a ver las representaciones protagonizadas por nativos de la región”, de acuerdo con la nota publicada el 19 de abril de 1957.

Por varios años la prensa mencionaba que las celebraciones en de Semana Santa eran profanas y criticaba que la gente que acudía se dedicara a beber alcohol o pulque, además de que la celebración de 1956 terminó en tragedia.

Al año siguiente los diarios destacaron los esfuerzos de las autoridades civiles y eclesiásticas que buscaron, dicen las notas, dignificar la escenificación de la Pasión y Muerte de Jesucristo, tal y como lo publicó este diario el 20 de abril de 1957.
 
El padre Luis de Uriarte declaró que los ataques justificados de la prensa mexicana contra la irreverente y pecaminosa conmemoración, dolieron a los lugareños que siempre han escenificado la Pasión y Muerte de Cristo, dijo en entrevista con EL UNIVERSAL.

“Espontáneamente, sin ningún fin de beneficio personal y que ello, más la admonición del Señor Arzobispo Primado de México, decidió a las autoridades eclesiásticas del lugar a intervenir para que, sin abandonar la tradición, los días santos fueran conmemorados en forma respetuosa y conveniente”, dijo el sacerdote en aquel año.

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En la imagen de 1985 se ve a la gente que participa durante la Semana Santa  y que acostumbra visitar los ocho barrios. Los asistentes llevan estandartes, fanfarrias, trompetas, acompañados de los apóstoles y la figura de Jesús.
 
Para darle seriedad a las celebraciones y quitarse la mala imagen dejada el año anterior, en 1957 los organizadores invitaron al padre Luis de Uriarte a dar el Sermón de la Montaña, “que la gente escuchó con unción”. Además, el recorrido contó con la presencia de comisionados de la orden de Acción Católica Juvenil Mexicana y de la Parroquia de San Lucas de Iztapalapa, indica la nota.

 En décadas posteriores se fueron registrando pocos incidentes, la seguridad aumentó en el lugar, como lo menciona una nota publicada el 16 de abril de 1960. “Por acuerdo del Jefe de la Policía, general Luis Cueto Ramírez, se reforzó la vigilancia policiaca en Ixtapalapa donde año con año se dramatiza la muerte de Nuestro Señor Jesucristo”.

Las autoridades clausuraron antros de vicio para impedir su funcionamiento. Un par de niños se accidentaron en el lugar, pero en general se registró saldo blanco en los años siguientes y los fieles católicos que acuden a esta alcaldía fue en aumento.

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Miles de personas acuden año con año a la alcaldía de Iztapalapa, donde “la Pasión de Cristo hermana a los ocho barrios y su preparación se inicia meses antes de los días santos”, escribió en su texto la investigadora María Gómez Villegas.

El inicio de las representaciones

En 1521, Fray Martín Valencia hizo la primera representación con actores franciscanos. Las representaciones de la Semana Santa en Iztapalapa se iniciaron durante la época virreinal motivadas por los frailes franciscanos que, mediante el “teatro evangelizador”, catequizaban a los indígenas en la nueva religión, de acuerdo con el texto “Semana Santa en Iztapalapa”  de la investigadora María París Gómez Villegas.
 
La representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, con actores de la localidad, se realiza desde 1843. Surgió de una promesa al Señor de La Cuevita a cambio de ayudar a sus pobladores a no morir tras una epidemia de cólera que sufrieron diez años antes los habitantes de la Nueva España, de acuerdo con el Comité Organizador de Semana Santa en Ixtapalapa A.C.

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El semanario cultural  de este diario publicó un suplemento especial por la Semana Mayor en 1928. (Portada de EL UNIVERSAL ILUSTRADO, 5 de abril de 1928)

Algunas de sus escenas se realizan en el Cerro de la Estrella, “que para las culturas mesoamericanas era una montaña sagrada ya que en su cima se encuentra el mencionado Templo del Fuego Nuevo”, explica Gómez Villegas.
 
En 1914 la representación estuvo a punto de suspenderse, pero el general Emiliano Zapata ordenó que se realizara y además prestó unos caballos.
 
“¡Oh la Semana Santa! Una temporadita que me encanta, me fascina, porque tres días no voy a la oficina y mi suegra se va a los ejercicios y luego al lavatorio, a los oficios, al Vía Crucis, al Pésame, al sermón, le entra la racha de la devoción y tiene todo el día muy ocupado y mientras yo ¡encantado!, expresó Sánchez Filmador hace casi un siglo, en un artículo publicado en 1923 en EL UNIVERSAL ILUSTRADO.

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En la edición especial de Semana Santa de EL UNIVERSAL ILUSTRADO, apareció un cartón de Audiffed.

En 2020, la escenificación sin los millones de espectadores

Este año las celebraciones de Semana Santa en la Ciudad de México serán a puerta cerrada. La representación de la pasión y muerte de Jesucristo se suspendió en las calles de Iztapalapa y el Cerro de la Estrella, por disposición oficial para evitar contagios por la pandemia del Covid-19.

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A la Pasión de Cristo en Iztapalapa asisten miles de personas y turistas, familias enteras. Esta práctica de más de un siglo se hereda de generación en generación.

La gente vestida de romanos, hebreos, nazarenos, vírgenes, apóstoles y de Jesús de Nazaret visita los ocho barrios de la demarcación, llevan estandartes, fanfarrias y trompetas. Estas representaciones se realizan desde el Domingo de Ramos y hasta el Domingo de Resurrección.
 
Desde antes que iniciara la Semana Santa, las autoridades ya habían indicado a la población no salir de sus hogares para evitar el contagio por la pandemia del Covid-19, luego la medida se endureció más cuando declararon la emergencia sanitaria. Así que este año a quedarse en casa.

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Este año la representación se realizará sin los miles de fieles espectadores y será transmitida por televisión abierta.

Nuestra imagen principal es de 1967 del Archivo de EL UNIVERSAL. La imagen comparativa la antigua es de 1967 y la actual de 2012.
 

Fuentes:

  • Archivo y Hemeroteca de EL UNIVERSAL
  • “Muchos heridos hubo en la denigrante mojiganga de Ixtapalapa” nota de Mario Quintero Becerra. EL UNIVERSAL, 31 de marzo de 1956.
  • “Cartones del México nuestro. Ixtapalapan”, escrito por José G. Montes de Oca, El Universal Ilustrado, 10 de septiembre de 1931.
  • “Semana Santa”, por Sánchez Filmador en EL UNIVERSAL Ilustrado, el 29 de marzo de 1923. 
  • “Semana de Pasión”, por el reverendo padre Ramón Méndez Gaite, EL UNIVERSAL Ilustrado 29 de marzo de 1923. 
  • “Semana Santa en Iztapalapa. Un  patrimonio preservado desde la comunidad” de María París Gómez Villegas, 2015.
  • “México: entre lo sagrado y profano, actores repiten Vía Crucis”, texto de Diego Cevallos publicado en 1997.

 

 

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