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Culiacán y el punto de no retorno

Lo sucedido el pasado jueves 17 de octubre en Culiacán, es señal inequívoca de que Sinaloa ya cruzó el punto de no retorno, y revertir esto nos costara generaciones enteras
01/11/2019
03:14
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Hace 13 años en el marco de 17 aniversario luctuoso de mi padre, un 29 de septiembre de 2006, me entrevistó Carmen Aristegui para CNN en español, y le dije: que uno de los riesgos del país era “la fortaleza que está cobrando cada día el narcotráfico con la narcopolítica; en un maridaje en algunos lados, sobre todo en los estados; pero también en un punto en el que es inconcebible que por ejemplo, siendo Sinaloa la capital nacional del narcotráfico, Sinaloa no haya sido tocado por el gobierno foxista. ¿Cómo explicas esto? lo cual nos lleva a preguntarnos, ¿es complacencia o es complicidad? Nos lleva a preguntarnos ¿esta arrogancia y prepotencia del narcotráfico nos ilustra una ausencia del estado o qué?”

¿Estamos metidos en la narcopolítica entonces?, preguntó Aristegui. Y contesté, “en mi opinión y con la experiencia que yo visualizo en el estado que yo vivo, ¡no tengo duda! ¡lo empiezas a ver en el perfil de candidatos, cierto perfil de candidatos que dibuja ya compromisos en ese campo!”

Esto preocupa por que la capacidad corruptora del narcotráfico está infiltrando tanto al Estado que no tengo la menor duda que es uno de los mayores riesgos que tiene el país. Y lo grito precisamente por que quien llegue a ser presidente en el próximo sexenio tiene que considerar esto. ¡No puede ser, y lo reclamo como sinaloense, que nos echemos otros 6 años sin que Sinaloa sea tocado! Concluyo en la entrevista.

Cuatro años después, en febrero de 2010, en una nota periodística de Álvaro Delgado, en la revista Proceso, titulada “Me la voy a jugar” dice: después de que el diputado Manuel Clouthier criticó en estas páginas al gobierno de Felipe Calderón por no actuar contra el narcotráfico y la narcopolítica en Sinaloa, que amenaza con reproducirse en todo el país, fue sometido a una serie de descalificativos y condenas… ante ello el hijo de Maquio advierte: “¡por eso estoy dispuesto a jugármela ahorita, sin reservas, al chingue a su madre! ¡me da pavor lo que viene! ¡me la voy a jugar para arrancarle un compromiso al gobierno federal de entrarle a Sinaloa!”

“El reclamo lo seguiré haciendo mientras no existan acciones comprometidas de parte del gobierno federal para atender a Sinaloa en el combate al crimen organizado y a la narcopolítica”, concluí en la entrevista de marras.

Como queda consignado en las citas anteriores de 2006 y 2010, hace más de 13 años empecé a denunciar en el ámbito nacional como el problema del narcotráfico y de la narcopolítica estaba creciendo en nuestro país; señalé específicamente las amenazas que significaba el Cartel de Sinaloa y su capacidad operativa y corruptora que significan una de las mayores amenazas a nuestro país y a nuestra incipiente democracia. Dejé claro que el crimen organizado ya no es un problema de seguridad publica solamente, lo es de seguridad nacional.

Todo esto fue desoído por los gobiernos federales de Fox, Calderón, Peña Nieto, y ahora de López Obrador. Y el Cartel de Sinaloa, es hoy “un Estado dentro del Estado”, que opera en más de 80 países y se ha convertido en la tercera organización criminal más grande del planeta, como nos dice el experto Edgardo Buscaglia.

Desde hace más de 10 años sostuve la idea de que Sinaloa se encontraba muy cerca de cruzar el punto de no retorno.

Lo sucedido el pasado jueves 17 de octubre en Culiacán, Sinaloa, mi tierra natal, es señal inequívoca de que Sinaloa ya cruzó el punto de no retorno, y que revertir esto nos costara generaciones enteras, y se necesitara autoridades valientes y éticas que dejen de ser cómplices del narco, y una sociedad valiente que no sea complaciente.

Ingeniero