López-Gatell y las batallas que vienen

Debe entenderse como un simple escarceo, un clásico round de sombra, el ríspido intercambio de señalamientos surgido en la semana recién terminada entre un bloque de gobernadores (10, que resultaron ser nueve) y Hugo López-Gatell. En ambos frentes se sabe que apenas vienen las etapas más duras de la verdadera batalla.

Debe entenderse como un simple escarceo, un clásico round de sombra, el ríspido intercambio de señalamientos surgido en la semana recién terminada entre un bloque de gobernadores (10, que resultaron ser nueve) y Hugo López-Gatell. En ambos frentes se sabe que apenas vienen las etapas más duras de la verdadera batalla.

El subsecretario de Salud, responsable y vocero de la estrategia contra la pandemia, encara un creciente desgaste ante evidencias de que al cierre del año —cercano al segundo aniversario del gobierno López Obrador— podríamos alcanzar 100 mil muertes por Covid-19 y ubicarnos entre los países con peores resultados frente a la emergencia sanitaria.

Se diría que el peso específico de López Gatell se encaminará cada vez más hacia la irrelevancia, pero Palacio Nacional tiene reservada para él otra hoja ruta, que en muchas de sus estaciones lo hará chocar con los gobernadores, apuntalado por su principal promotora: Raquel Buenrostro, titular del SAT.

A López Gatell ya le construyeron su tabla de salvamento. Tendrá nuevas tareas, entre ellas supervisar al nuevo organismo público que comprará en el extranjero y distribuirá los medicamentos destinados al sector público de la salud, un mercado cuyo valor se estima por encima de los 100 mil millones de pesos anuales.

Esta nueva entidad en ciernes, cuya dirección le fue confiada a David León (exvocero del gobierno de Chiapas bajo Manuel Velasco, excoordinador de giras presidenciales al inicio de la administración y extitular de Protección Civil), se edificará sobre las ruinas de Birmex, una paraestatal planeada para fabricar vacunas, pero casi desmantelada durante el gobierno pasado. Insólitamente, la 4T puso a cargo de la misma a Carlos Rello, estrechamente identificado con el controvertido exgobernador mexiquense Arturo Montiel, padre político de Enrique Peña Nieto.

El proyecto de una comercializadora de medicamentos ya le había sido encomendado al inicio de la administración a la citada Buenrostro, entonces oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, quien acumuló más yerros que logros en el propósito de desplazar a farmacéuticas, nacionales e internacionales, así como a distribuidoras. Todas ellas fueron acusadas de corrupción, sin que haya habido mayores acciones judiciales o administrativas contra ninguna, salvo en el caso del político y farmacéutico jalisciense Carlos Lomelí, aliado de AMLO. Una vez que sus empresas fueron saciadas con contratos públicos, según se ha difundido, resultaron “penalizadas” por la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval.

Buenrostro chocó en su momento con todos los titulares del sector salud, lo que llevó a Germán Martínez a presentar su renuncia al IMSS, y a Jorge Alcocer, de Salud, a reclamar el respaldo de Palacio Nacional. La estrategia debilitó ciertamente a monopolios y topó con algunos corruptos, pero se descubrió que muchos de ellos están dentro de las propias instituciones públicas. El mayor efecto colateral fue agudizar la escasez de medicinas, que ha empezado a mostrarse nuevamente de manera descarnada.

Los que vienen no deberían ser tiempos de porros ni de rudos, sino de ajedrecistas. Al menos hasta que se cumpla la cita con las urnas en el 2021.

Apuntes:

El procesamiento penal de “Billy” Álvarez y de su primer círculo de colaboradores en la cooperativa Cruz Azul tuvo entre las motivaciones gubernamentales acercarse al vínculo entre una casta dorada de abogados y altos funcionarios del pasado sexenio. Uno de ellos, Ángel Martín Junquera Sepúlveda, ya figura en la lista de imputados en el caso de la cementera. Se le responsabiliza de una burda ingeniería jurídica para justificar el flujo de facturas falsas de empresas fantasma, a cuyo frente aparecen algunos de estos abogados o sus parientes cercanos. Apenas comienzan a tirar del hilo de esa madeja *** Las autoridades mexicanas parecen empeñadas en bajar el perfil de los señalamientos sobre el exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, actual coordinador del PRI en el Senado. Pero su círculo cercano en Hidalgo está en llamas. Es el caso de los empresarios Carlos Sosa Velasco y Carlos Tapias Vargas, quienes, según fuentes consultadas, pueden saltar a la atención nacional en el futuro próximo.

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