Las otras muertes del Covid

Orillada por la crisis económica generada a partir de la suspensión de actividades como recurso para contener el impacto de la pandemia de Covid-19 en nuestro país, la emblemática y legendaria librería Gandhi se ve obligada a cerrar la tienda en la que se originó el negocio del más importante cadena de librerías del país: la sucursal de la avenida Miguel Ángel de Quevedo.

Orillada por la crisis económica generada a partir de la suspensión de actividades como recurso para contener el impacto de la pandemia de Covid-19 en nuestro país, la emblemática y legendaria librería Gandhi se ve obligada a cerrar la tienda en la que se originó el negocio del más importante cadena de librerías del país: la sucursal de la avenida Miguel Ángel de Quevedo.

Este cierre se suma al de otros negocios similares a los que la crisis también afectó de manera irreversible, como el de la librería A Través del Espejo, en la colonia Roma de la Ciudad de México, que de igual forma tuvo que rematar y hasta regalar sus existencias de ejemplares impresos para poder entregar el local vacío al arrendador.

Si bien en el caso de la librería Gandhi sorprendió ver que a la convocatoria de remate de sus libros acudió en forma masiva una gran cantidad de jóvenes, también es cierto que gran parte de la culpa de la crisis por la que atraviesan buena parte de las industrias culturales está la facilidad con que el público de nuevas generaciones puede acceder y descargar contenidos y obras completas (literarias, musicales, cinematográficas, etc.) de forma digital, a veces de forma totalmente gratuita y sin que los creadores o promotores perciban ingresos por esa práctica, que se ha constituido en un cáncer global de la cultura.

Está paralizada la cultura y en general todas las actividades de entretenimiento, entre las que se encuentran también las deportivas, y que constituyen un conjunto de industrias que dan empleo directo e indirecto a miles de mexicanos en todo el territorio nacional.

Hace poco se conoció también que el Salón Ángeles, famoso centro de baile en uno de los barrios más populosos de la capital, estaba a punto del cierre definitivo, mientras que, al poniente de la ciudad, empleados del Hipódromo de Las Américas clamaban también por ayuda para su centro de trabajo.

Museos, teatros, cines, galerías, estadios e infinidad de centros de cultura y entretenimiento requieren de la reactivación inmediata de sus actividades, eso sí, con todas las medidas de prevención posible. La industria de la cultura y del entretenimiento es una de las que menos apoyo ha recibido por parte del gobierno, ya sea de forma directa o indirecta con recursos como la condonación fiscal o el aplazamiento en el pago de servicios. Es justo que se les ayude para evitar su pérdida.

Si el sueño de Mauricio Achar, el fundador de la librería Gandhi, era convertir a este país en un país de librerías, el cierre de la sucursal en la que inició todo representa un duro golpe no solo para su empresa sino para la cultura de toda la nación. Como señala su heredero Alberto Achar y gerente comercial del consorcio librero: Los cierres “son bajas dentro de la guerra por llevar la cultura y la lectura al país”.

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