Negociación y unidad, el nombre del juego

Juan Manuel Gallástegui

Nunca, ni en la peor de mis pesadillas, hubiera imaginado un escenario como el que estamos atravesando. Me dedico a la consultoría en franquicias hace más de 30 años; vi nacer en México este modelo, lo vi crecer y desarrollarse. Fui testigo del nacimiento y crecimiento de muy exitosas marcas mexicanas y vi también como empresarios nacionales con enorme visión trajeron al país este modelo de negocios extranjeros y los desarrollaron con rotundo éxito. Vi el nacimiento de la legislación, tuve la suerte de participar en su conformación, vi nacer y crecer fortalecida a la Asociación Mexicana de Franquicias, participe en las primeras ferias y expos, y así podría seguir hablando de lo que viví. En suma, participé con muchos otros empresarios en la conformación de un sector diverso, pujante, que aun en los peores momentos salió adelante, pero que hoy pasa, como muchos otros sectores, uno de los peores momentos de su existencia.

Siempre dije que la franquicia era un modelo de negocio que salía adelante aun en las peores crisis económicas. Así lo demostró en el error de diciembre en 1994-1995, en la crisis de 2008-2009 y resistió cambios políticos como el de 2012, en el que el peñanietismo nunca soportó el éxito del sector y el apoyo que había recibido del presidente Felipe Calderón. Luego, aguantó la incertidumbre producida por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador: así es, la franquicia lo aguantó todo, hasta que llegó el Covid-19 y el cierre de los negocios acabó con muchos, y a otros los puso al borde del cierre definitivo

Al sector franquicias en México lo componen entre 2 mil y 2 mil 300 empresas, pero la falta de estadística confiable ha sido siempre una de las mayores debilidades del sector. Alrededor de 100 mil unidades franquiciadas dan empleo a más de un millón de mexicanos y de manera indirecta a 4 millones más. Dada su diversidad, desde una pequeña cafetería hasta un hotel contribuyen al PIB de manera muy importante.

La franquicia ha permitido que muchos emprendedores cumplan el sueño de tener su propio negocio y ha sido indiscutible motor del desarrollo regional, permitiendo que empresarios con conceptos exitosos en ciudades medias o pequeñas pudieran expandirse a la región.

Hoy estoy seguro de que no hay estado del país que no haya sido un generador de cuando menos una franquicia y, desde luego, que no tenga un buen número de puntos de venta franquiciados.

Ahora, la franquicia como otras muchísimas empresas, enfrenta una crisis de dimensiones inimaginables. Si se había distinguido por sortear las anteriores, esta superó a todos y nos tomó casi desprevenidos.

Apenas el 7 de marzo concluía con éxito la edición 42 de la Feria Internacional de Franquicias con muy buenas expectativas para muchos, y aunque la situación era complicadísima en países como Italia y España, creímos que aquí no pasaría nada. Diez días después, ya estaba mandando a su casa a hacer home office a todos mis colaboradores.

¿Qué hacer ahora? Es una pregunta muy difícil: todas las unidades franquiciadas que no son consideradas actividades esenciales están cerradas. Al no haber ingresos, no hay pago de regalías ni dinero para pagar la renta, y lo mismo pasa con empleados, colaboradores y proveedores. Creo que en este momento hay dos palabras clave: negociación y unidad.

Negociación entre franquiciantes y franquiciatarios con arrendadores, y colaboradores con proveedores. Nos hemos encontrado con resultados muy alentadores, hay claridad en lo importante que resulta defender a toda costa las fuentes de trabajo, desde luego con el sacrificio de todos: no habrá quien se salve, todos tendremos que hacer un esfuerzo
La franquicia es por esencia un modelo colaborativo al que le decimos siempre que es un share-business o un negocio ganar-ganar, es el momento para hacerlo efectivo, conjuntar con sentido de unidad a franquiciantes y franquiciatarios para encontrar soluciones creativas y estrategias que ayuden a la red a enfrentar la crisis y la prepare para el momento en que se deba arrancar de nuevo.

No debemos perder de vista la idea de temporalidad de la crisis; es difícil aceptarlo, pero esto pasará.

Según los datos que ofrece el gobierno, la actividad podrá reiniciarse poco a poco, desde luego con medidas de protección obligatorias, pero el país y la economía estarán poniéndose en marcha, no podemos perder de vista esta idea. La crisis es tremenda e inimaginable, pero es temporal y tenemos una idea más o menos clara de cuándo pasará.

Terminada la emergencia habrá mucho por hacer. Seguirán siendo válidas la negociación y la unidad: no van a llenarse los puntos de venta de la noche a la mañana, no habrá ventas récord. Todo será gradual y requerirá de trabajo, imaginación, creatividad y, como he dicho, unidad de quienes conforman las redes de franquicias.

No podemos perder de vista a la franquicia como sector de la economía. Acerquémonos a ellas, aunque sean nuestros competidores. Acércate a la Asociación Mexicana de Franquicias y a tu consultor. Quien te ayudó a desarrollar tu negocio conoce no sólo las condiciones muy especiales de tu franquicia, sino que tiene una visión amplia de todo el espectro de tu mercado y del sector. Pide ayuda, escucha opiniones y toma tus propias decisiones.

No hay recetas mágicas, muchas empresas lamentablemente no sobrevivirán: hagamos hasta lo imposible por no ser parte de esa estadística.

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