“No hay precio demasiado grande por la cabeza del rey enemigo”

Javier Vargas

Como en el arte de la guerra, la teoría dice que sólo se debe atacar si se cuenta con fuerzas superiores a las que defienden

En ajedrez, los ataques más efectivos al monarca rival son los realizados por sorpresa. Eso requiere una minuciosa preparación que comienza con el despliegue de piezas, la creación de vías para el avance, la elaboración de un plan táctico y estratégico, así como la detección o generación de debilidades en campo enemigo, todo lo cual debe culminar con un remate victorioso.

Cuando el monarca rival permanece en su casilla originaria, atraparlo suele ser relativamente fácil. Más complicado es capturarlo en su enroque, sobre todo si está protegido por piezas mayores y sus peones defensores están en su escaque inicial.

Como en el arte de la guerra, la teoría dice que sólo se debe atacar si se cuenta con fuerzas superiores a las que defienden, lo que requiere laboriosas maniobras, sagaces combinaciones e intrépidos sacrificios de piezas. Por eso el maestro Alexander Koblenz ha dicho: “No hay precio que sea demasiado grande por la cabeza del rey enemigo”.

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  • PARTIDA

Mediante un oportuno sacrificio de alfil, las blancas vulneran el bunker del rey negro y lo obligan a claudicar.

Blancas: Rudolf Spielmann
Negras: Ernst Gruenfeld
Karlsbad, 1929. Gambito de dama.

1.d4 d5 2.c4 e6 3.Cc3 dxc4 4.e4 c5 5.Cf3 cxd4 6.Cxd4 a6 7.Axc4 Ad7 8.0–0 Cc6 9.Cf3 Dc7 10.De2 Ad6 11.Td1 Cge7 12.Ae3 Ce5 13.Cxe5 Axe5 14.g3 Axc3 15.bxc3 Cg6 16.Ab3 0–0 17.Ad4 b5 18.De3 Ac6 19.h4 Db7 20.h5 Ce7 (Diagrama. Viene un imprevisto sacrificio para luego descargar el golpe decisivo) 21.Axg7 Rxg7 22.Dg5+ Cg6 23.h6+, rinden negras. 1-0.

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