La lucha de Neil Young

Emilio Lezama

El espíritu de Neil Young es inalcanzable, siempre fiel a su musa, sea cual sea la oscuridad a la que lo lleve. No todo su legado es excelente, pero todo es honesto

“Hay honestidad y verdad
en todo lo que ha hecho.
Se siente su integridad y su pasión.
Se me ponen los pelos de punta”

—Roger Waters

El 1o. de diciembre de 1983 la disquera Geffen demandó al músico canadiense Neil Young por “hacer discos no característicos de Neil Young”. Para entonces, Young estaba experimentando con sonidos electrónicos en un intento por comunicarse con su hijo con parálisis cerebral. “Mi hijo no tiene movilidad, y en ese momento simplemente estaba tratando de encontrar una manera de hablar con él”. explicó Neil en una entrevista. Unos años después, Young compraría la compañía de trenes de juguete más grande del mundo para poder desarrollar un tren que su hijo pudiera accionar. Mientras tanto, Neil pasaría el resto de la década sacando discos experimentales para molestar a Geffen.

En 1971, tras la masacre de estudiantes en Ohio, Young escribiría una de las canciones de protesta más famosas de la historia. “Soldados y Nixon vienen, ahora sí estamos solos, este verano oigo los tambores, cuatro muertos en Ohio… ¿cómo puedes huir ya que lo sabes?” A finales de los 80’s y con el arribo de MTV y el mundo corporativo de las multinacionales, Neil Young se burlaría sacando una canción y video que decía: “No voy a cantar para Pepsi, no voy a cantar para Coca, yo no canto para nadie, me hace ver como un chiste”. El video, en el que parodiaba a los artistas comerciales, fue prohibido en MTV.

Décadas después, tras el anuncio de George W. Bush sobre la invasión a Irak, Young se metió al estudio y en unos días salió con un disco entero de canciones contra la guerra. El sencillo principal titulado sutilmente, “Let’s impeach the president” fue boicoteado por los republicanos y Young fue abucheado por una gran parte del público.

En 2008, nuestro cantante se obsesionó con la idea de convertir carros clásicos en eléctricos. Su idea era eliminar la necesidad de gasolina en el mundo. Para ello, fundó una empresa y contrató a algunos de los mejores ingenieros del mundo. Durante varios años, Young mantuvo su obstinación hasta que en 2010 el garage principal de la empresa sufrió un incendio y los coches y el material musical de Neil Young sufrieron daños graves. Aun así, unos años después presentó al mundo el LIncVolt, un carro de 1959 transformado en híbrido.

En 2010 Young volteó su ojo hacia la parte técnica de la música. Su primer paso fue acercarse a Steve Jobs para decirle que el formato de MP3 y su Ipod tenía una resolución tan baja que estaba destruyendo la música. Jobs se enfureció y según revela su biografía declaró “¡Al diablo con Neil Young!” Motivado por esto, Young fundó su propia empresa y desarrolló su propio ipod, el PONO. Este reproductor de música portátil solo cargaba música en alta fidelidad y permitía a los audiófilos escuchar la música como fue concebida. En 2015 el Pono salió a la venta con un amplio catálogo de música de calidad, pero no pudo resistir la competencia de Apple y fue descontinuado en 2017.

El primer disco de Neil Young salió en 1966 con The Buffalo Springfield y el último hace unos meses. Entre esos dos hay más de 50 discos de estudio, decenas de discos en vivo e iteraciones como solista, o como parte de sus diferentes grupos CSNY, Buffalo Springfield, Crazy Horse, y hasta Pearl Jam. Ha sacado discos de country, de rock, de jazz, de folk, de electrónica y hasta un rap. Ha dirigido películas, escrito libros y pintado. El espíritu de Neil Young es inalcanzable, siempre fiel a su musa, sea cual sea la oscuridad a la que lo lleve. No todo su legado es excelente, pero todo es honesto. “Neil Young es muy sincero, y tiene un talento divino, puede estar en su momento más oscuro y aún así él lo eleva… no hay nadie en su categoría.” declaró Bob Dylan.

Hace unos días, indignado por los mensajes anti-vacunas de Joe Rogan, Neil Young le puso un ultimátum a Spotify: “o eliminas el podcast de Joe Rogan o eliminas mi música”. Spotify no tuvo más remedio que eliminar la música de Neil Young. Ciertamente, el podcast de Joe Rogan es conocido por sus tendencias republicanas y anti-vacunas. Ciertamente, Neil Young sufrió polio de niño porque no existía aún una vacuna. Sin embargo, en una cultura de fácil censura ante lo políticamente incorrecto, la libertad de expresión debe imperar. Muchos de los grandes avances de la humanidad vinieron desde narrativas que eran rechazadas por el status quo, la moral y la “ciencia” de la época.

Evidentemente difiero con las posturas de Rogan, pero creo en su derecho a expresar sus tonterías. Neil también, pero su espíritu es incuestionable: “Nunca he estado a favor de la censura. Las empresas privadas tienen el derecho de escoger cómo hacen su dinero, de la misma forma en la que yo puedo escoger no tener mi música en una plataforma que propaga información dañina”, declaró el cantante. Gracias a él se ha desatado una conversación muy sana sobre la libertad, la responsabilidad y el conocimiento. En un mundo en el que el arte, el entretenimiento y la cultura están sujetas al corporativismo, a intereses económicos, a la superfluidad y sponsorships, Neil siempre da el ejemplo máximo de la integridad. Han pasado 55 años desde su primer disco y su música y espíritu siguen siendo relevantes e intachables. ¿Cuántos de los de hoy seguirán siéndolo en 55 años?  
 

Analista político

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