El recuento de las atrocidades

Nación 12/01/2022 03:37 Actualizada 10:16
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El año empezó con malas noticias.

El 6 de enero, diez cadáveres fueron encontrados en una camioneta abandonada frente al Palacio de Gobierno en la ciudad de Zacatecas.

Al día siguiente, en el municipio de Isla, Veracruz, nueve cadáveres desnudos y con señas de tortura fueron arrojados al borde de una carretera. Y dos días después, cuatro muertos más, también con señales de golpes y maltratos, fueron hallados en un camino de terracería en la zona conurbada de la ciudad de Xalapa.

Estos hechos han provocado revuelo mediático por el descaro de los asesinos, pero la realidad trágica del país es que no es infrecuente este tipo de violencia extrema. La organización Causa en Común realiza un monitoreo sistemático de atrocidades reportadas en fuentes abiertas y los resultados son profundamente reveladores (y deprimentes).

Entre enero y octubre de 2021, se registraron 459 masacres, definidas por Causa en Común como el asesinato de tres personas o más en un solo incidente. Eso equivale a una masacre cada 16 horas en promedio. Asimismo, en el mismo periodo, se reportó en medios la localización de 520 fosas clandestinas, así como 700 casos de mutilación, descuartizamiento y destrucción de cadáveres.

Otros números son igualmente de pavor. En los primeros diez meses del año pasado, se ubicaron 924 cadáveres con señas de tortura. Al menos 320 niños y adolescentes fueron asesinados. En 389 casos, la víctima fue una mujer matada con crueldad extrema.

En total, Causa en Común ubicó 3,492 notas periodísticas describiendo 4,527 atrocidades que involucraron a 6,787 víctimas. Y esto, como lo señala la propia organización, es un subregistro de la violencia extrema en el país, ya que depende de la disposición y la capacidad de los medios para cubrir esos hechos.

El horror crece cuando se pasa de los números a la descripción de los hechos concretos. Va aquí solo una pequeña muestra de las atrocidades cometidas en el país en octubre pasado:

-El 1 de octubre fue asesinada una niña de dos años a golpes por su mamá y padrastro en Calvillo, Aguascalientes.

-El 9 de octubre fueron masacrados 4 policías durante un partido de futbol en Zacatecas

-El 13 de octubre ocurrió un ataque armado en los juzgados de Ciudad Obregón, Sonora, el cual dejó al menos dos víctimas.

-El 16 de octubre se registró el hallazgo de bolsas de plástico negras que contenían las cabezas cercenadas de dos hombres en la carretera federal Tepoztlán- Cuernavaca, Morelos.

-El 18 de octubre un colectivo de madres buscadoras halló tres fosas con tres cadáveres en Hermosillo, Sonora.

-El 18 de octubre fueron asesinadas seis personas, entre ellas un policía, durante una balacera en Morelia, Michoacán.

-El 22 de octubre se encontró el cadáver de un hombre con el rostro desollado en Jojutla, Morelos.

Esta colección de tragedias no tiene causa única y atribuir la violencia extrema solo al crimen organizado es un error categórico. Como señala el reporte de Causa en Común, “son indispensables las aproximaciones sociológicas que trasciendan los enfoques meramente policiacos, que permitan la comprensión de las realidades locales, y que contribuyan a la construcción de políticas de seguridad, de prevención y sociales, que respondan a las realidades de cada comunidad y región del país.”

Son indispensables, pero no están en el radar. No hay una política nacional de reducción de la violencia homicida. No hay combate a la impunidad ni atención eficaz, basada en evidencia, a las causas del fenómeno. Nos quedamos en vagas promesas de pacificación y en las respuestas de cajón ante eventos de alto impacto: más soldados, más rondines, más retenes.

Eso deprime, francamente. 

@ahope71

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