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Sobreviviendo en la transformación

15/10/2019
00:50
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A poco más de un año de los resultados del pasado 1 de julio la palabra “transformación cobró mucha fuerza”, aún más que en la campaña electoral. Pero más que fuerza a causa de tanta repetición, tomo, para quien escribe, un sentido particular.

La vida desde sus inicios, científica y religiosamente se ha caracterizado por ciclos, unos tan cortos como el día y la noche y otros tan largos como la aparición y extinción de las especies. En medio de estos ciclos se encuentran los de la humanidad como sociedad, los grandes imperios, las monarquías, socialismo, capitalismo, hasta la moda para vestir es cíclica. Con cada ciclo evolucionamos y por instinto de supervivencia nos transformamos.

Parece que, en el aspecto social y político nuestro ciclo se detuvo o se pasmó durante las últimas décadas, los mexicanos como sociedad, hemos involucionado, es decir, retrocedido.

Quizá por lo desgastante y costosa, que fue la revolución, hablando de vidas humanas, la sociedad mexicana cayó en un conformismo, el cual resultó de gran beneficio para sociedad y gobierno, el asistencialismo por parte del gobierno le fue conveniente durante un tiempo, cubrir a un bajo costo un mínimo de necesidades básicas a cambio de mantener todo en relativa paz, funcionó para casi todos, menciono el “casi” pues siempre han existido pequeños grupos de (para no usar la palabra “inconformes” pues tiende a desvirtuarse) diremos que de exigencia. Estos grupos no alcanzaron a tomar la fuerza ni el apoyo suficiente y fueron reprimidos y extinguidos por el gobierno, o en el mejor de los casos, señalados como revoltosos y delincuentes provocando el rechazo de la sociedad. Sociedad que se mantuvo aletargada, dispuesta a callarse el sufrimiento y aplaudir solo cuando le dijeran, a cambio de algunas limosnas.

Poco a poco, mediante la preparación, formación y, sobre todo, dejando atrás la apatía, la sociedad empezó a despertar, a decidirse y hacerse presente. Sucesos como el del 68, los sismos del 19 de septiembre de 1985 y 2018, son unos ejemplos de manifestaciones ciudadanas en busca de evolucionar, de transformarse. Lamentablemente seguimos arrastrando y permitiendo viejas prácticas como el patrocinio a las y los encapuchados que en cada evento lejos de manifestarse solo van a agredir, a herir a la sociedad y vanagloriarse del salvo conducto otorgado.

Resulta fácil y cómodo eludir la responsabilidad, pero no nos engañemos, no solo es del gobierno en turno, es también de nosotros como sociedad.

En el 2000, 2012 y 2018 la sociedad acudió las urnas y decidió por un cambio, pero solo nos concretamos a decir tú ya no y ahora te toca a ti y nos regresamos a seguir como siempre.

Es tiempo de transformación, pero empecemos en lo individual, sigamos en lo familiar y concluyamos a gran escala en lo social.

Cumplamos con lo que exigimos a los demás, si para quien exige castigo en lugar de político y gobernante fuera vendedor de helados, helados se robaría y quien dicen que roba pan por necesidad si fuera gobernante el presupuesto se robaría.

Comentarios y observaciones las recibo vía twitter en @dgv1968

Diego García Vélez
Analista político, maestro en Administración Electoral y promotor del gobierno digital