Azcapotzalco, cuna del mercado moderno

El Mercado Siglo XX, antecesor del actual en Azcapotzalco, se fundó en el porfiriato y significó la formalidad de estos centros de abasto en la alcaldía
Azcapotzalco, cuna del mercado moderno
28/03/2020
04:34
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Por Carlos V., Ruth Gómez y Cristina Hernández

Hace casi 119 años abrió sus puertas un mercado en la calle Tepanecos, tenía una estructura arquitectónica hecha de metal y vidrio, al centro una pileta donde los locatarios lavaban algunas de sus mercancías. Era el Mercado Siglo XX, el primero formal en la hoy alcaldía de Azcapotzalco.

El 10 de septiembre de 1901 el diario El Imparcial informó que con la construcción del nuevo mercado se pavimentaron calles aledañas y se instaló una bomba hidráulica para surtir de agua al barrio, cuyos habitantes aumentaban.

El periódico detalló que el mercado contaba con tres puertas de acceso de cantera tallada con un “magnífico” enrejado de hierro.

A la inauguración oficial, el 12 de septiembre de 1901, acudieron las autoridades del ayuntamiento y representantes del gobierno de la Ciudad de México, quienes disfrutaron de un paseo en carruaje por la zona para después comer al interior del mercado, a cargo de uno de los locatarios.

El Mundo Ilustrado describió al flamante mercado ubicado en la zona que solía ser considerada como sitio de “aires sanos”:

“Se extienden una serie de puertas que corresponden a los cuartos destinados a carnicerías, tocinerías, etc. (...) Los cajones para las frutas, legumbres y otros artículos análogos están distribuidos hacia los cuatro lados del edificio, y las divisiones son de láminas de fierro, acanalada, fija en montajes del mismo material. El frente de los cajones está cubierto por un mostrador de madera forrado con lámina”.

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El Mercado Azcapotzalco tuvo tres grandes remodelaciones. La última fue realizada en 2019 por el alcalde Vidal Llerenas. Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL

Para garantizar que cada vendedor cumpliera con los estándares de calidad, higiene y servicio al público, el mercado tenía un administrador fijo que efectuaba rondines por los pasillos.

La nota concluye: “Han logrado cambiar en aspecto de encantadora novedad, el de aquellos lugares tristes en otros días, como un cementerio, y ahora risueños como un rinconcito del paraíso”. 

Este mercado porfiriano fue demolido cuando Azcapotzalco se consideró en los planes de modernización de los mercados del regente del Distrito Federal Ernesto P. Uruchurtu en los años 50.

El diseño del nuevo mercado estuvo bajo el mando de Pedro Ramírez Vázquez y se construyó a una cuadra del Mercado Siglo XX.

La inauguración fue el 9 de mayo de 1957 tenía 546 locales en la avenida Azcapotzalco, su nuevo nombre fue Mercado Azcapotzalco.

Este diario relató que a la inauguración acudieron el presidente Adolfo Ruiz Cortines con Ernesto P. Uruchurtu, se afirmaba que la construcción había cambiado el panorama de una zona caracterizada por calles estrechas llenas de puestos, barracas y basura.

El historiador Julio Arellano dice que después de la demolición del Mercado Siglo XX se dejó el sitio como un espacio abierto y se convirtió en el pequeño parque Jardín Siglo XXI: “En dicho nombre hay un paralelismo con la promesa del futuro que se tuvo en 1900 cuando se inauguró la edificación porfiriana”.

A finales del 2019, la alcaldía Azcapotzalco inició el proceso de remodelación de su mercado. Se restauraron locales de comida, fruta, verdura, carnes, comida para mascotas, ropa, telas y demás. 

“Es parte de una remodelación de todo el centro de Azcapotzalco que tiene que ver con cambiar el entorno urbano. Se cambiaron pisos, luminaria, edificios y drenaje. Para hacerlo un mejor mercado”, aseguró el alcalde de la demarcación Vidal Llerenas.

El objetivo es también reforzar todo lo que está deteriorado, afirma Llerenas, para que los locales duren aún muchos años más. Se revisaron instalaciones eléctricas y quitaron diablitos para evitar incendios. 

“La gente sigue viniendo porque aquí puede encontrar muchos productos, pescado, carne, viene a comprar, viene a comer” de manera cotidiana, añadió.

Fausto es uno de los locatarios del mercado de Azcapotzalco. Tiene un negocio de comida que primero fue de su bisabuela, luego de su abuela y ahora de su mamá. Una tradición familiar.

“Nos cambiaron las luminarias, el piso, pintaron los pasillos y también dieron permiso de decorar el negocio”, comentó.

El objetivo, dice Vidal Llerenas, es reforzar todo lo que está deteriorado para que los locales duren muchos años más y el lugar siga manteniendo su historia. Se han revisado también instalaciones eléctricas y se han quitado “diablitos” para evitar incendios, como los ocurridos en varios mercados de la ciudad durante los últimos meses.

Es también por seguridad: el área cuenta con un sistema de videovigilancia que está conectado con el gobierno de la Ciudad de México; fueron cambiadas luminarias y ahora es más fácil la salida de emergencia, por lo que fueron reorganizados los puestos.

En esta zona centenaria, los locatarios son constantes todos los días del año y, como sus antecesores, contribuyen con esta tradición comercial y familiar.