Ausencia de la pedagogía en el regreso a clases

Los 17 millones 106 mil 007 casos confirmados y los 668 mil 910 muertos a nivel mundial por Covid-19, reportados por la OMS al 31 de julio, si bien se explica por la virulencia de la enfermedad, también es producto del deterioro de las condiciones de vida y trabajo de enormes masas de la población mundial y el desmantelamiento de los sistemas de salud públicos en todo el planeta.

La pandemia del Covid-19 ha marcado un momento histórico a nivel mundial. La pandemia mostró el colapso del sistema capitalista neoliberal y el derrumbe de sus promesas de bienestar.

Los 17 millones 106 mil 007 casos confirmados y los 668 mil 910 muertos a nivel mundial por Covid-19, reportados por la OMS al 31 de julio, si bien se explica por la virulencia de la enfermedad, también es producto del deterioro de las condiciones de vida y trabajo de enormes masas de la población mundial y el desmantelamiento de los sistemas de salud públicos en todo el planeta.

Pero la pandemia también evidenció la fragilidad de los sistemas educativos, y el fracaso de los modelos educativos por competencias, fuertemente condicionados por formar a los educandos para satisfacer las necesidades del mercado, en un designio de individualismo, competencia exacerbada, estandarización, y evaluaciones externas a los procesos de enseñanza aprendizaje. Este tipo de educación, la ciencia y tecnología que impulsa no ha servido para la solución de los grandes problemas nacionales, ni mundiales como se ha mostrado en los últimos meses de emergencia sanitaria.

Repensar la educación en una nueva etapa histórica, es responsabilidad de los sujetos de la educación y de sus organizaciones, pero es una tarea de Estado y de la sociedad toda. Restaurar una pedagogía para la transformación y la libertad, en un proceso creativo, crítico, humanista, para el desarrollo de la vida en comunidad es indispensable si se quiere superar la crisis económica y la devastación social actual.

Ceñirse al diseño de modelos “híbrido” que combinan educación en línea, con presencial, que ya han anunciado autoridades universitarias y de la propia SEP, basados en la justificación de la salud y seguridad sanitaria de las comunidades estudiantiles y académicas, y como la vía para garantizar el cumplimiento de los contenidos educativos establecidos en los programas, sin proponer una reflexión y acciones colectivas para una verdadera transformación pedagógica, es muy previsible que genere un deterioro mayor de la educación, excluya a millones de niños y jóvenes, que no tienen garantizado el acceso a las nuevas tecnologías informáticas.

Es ante esta oportunidad histórica de retos y cambios necesarios, que organizaciones internacionales de defensa de la Educación Pública, como la Coalición Trinacional en Defensa de la Educación Pública, que agrupa a organizaciones sindicales, magisteriales, estudiantiles y a académicos de distintas universidades, de México, Estados Unidos y Canadá; y la RED Social para la Educación Pública en las Américas, que es una Coalición Continental con sindicatos y federaciones magisteriales que cruzan desde Canadá hasta Argentina, han diseñado una campaña continental para recuperar la educación en un proceso transformador, para la justicia social, en la era post pandemia, colocando en el centro y priorizando una reflexión sobre la pedagogía que requiere la educación toda, a la vez que establece que la acción social y estatal es indispensable para al menos limitar el poder que adquieren las grandes empresas transnacionales de la información y la comunicación, al masificarse la educación en línea. Uno de sus ejes es el acceso universal, gratuito a las herramientas digitales, y reivindicar el acceso a internet como un bien público, disponible a todos y todas.

El futuro de la educación es incierto, la participación de las comunidades académicas y de la sociedad es indispensable en su definición. Es un camino abierto.

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