The Beatles, Get Back: de la caverna a la azotea

Alejandro Alemán

El nuevo documental dirigido por Peter Jackson muestra una faceta inédita de los Beatles: sus últimas sesiones donde, contrario a lo que se piensa, no fueron una zona de guerra.

En la mitología Beatle, el famoso ejercicio de grabar las sesiones de su álbum Let It Be para un programa de televisión que nunca sucedió (y que terminó en el famoso concierto en la azotea en enero de 1969) no eran sino el doloroso testimonio de una banda que se resquebrajaba.

En la teleserie documental, The Beatles Anthology (1995) se daba fe de esas grabaciones y del mal ambiente con que la banda grabó aquel álbum, último previo a su rompimiento definitivo en 1970.

De alguna forma, el director Peter Jackson (la trilogía de El Señor de los Anillos) tuvo acceso al material completo de aquellas sesiones. Se trata de una grabación de más de 60 horas que registran 22 días en la vida de The Beatles.

En un material mostrado exclusivamente a la prensa, al cual tuvimos la fortuna de tener acceso (aunque muy probablemente en un futuro se haga público de alguna forma), Peter Jackson se confiesa fan acérrimo de The Beatles y comenta el proceso con el cual se llegó a este nuevo documental de su autoría.

El director se dio a la tarea de ver y organizar las decenas de horas de metraje (aprovechando la pandemia) y someterlas a un proceso de remasterización que incluyó un complejo procedimiento por computadora e inteligencia artificial que permitiera -en lo visual- mejorar muchísimo la imagen de los masters originales -y en lo auditivo- rescatar grandes porciones de diálogo que eran casi inaudibles en las cintas originales.

Se trata de los mismos procesos que Jackson ya había utilizado en su magnífico documental previo, They Shall Not Grow Old (2018), donde también rescata material inédito, esta vez de la Primera Guerra Mundial, aquella donde su abuelo combatió. Un documental donde, por cierto, Jackson no cobró un centavo.

Aquel programa de televisión donde veríamos como los Beatles graban un álbum se llamaría originalmente Get Back, título con el que Jackson decidió nombrar a este nuevo documental, ya disponible exclusivamente mediante la plataforma de Disney Plus.

El resultado no es más que la confirmación de la frase “la historia no es como sucedió, sino cómo la recuerdas”. Y es que, en voz del propio Peter Jackson, lo que descubrió en aquellas cintas es a una banda en el pináculo de su corpus creativo, y que además aún se llevaban muy bien. Excelentemente bien, de hecho.

Así, lo que se puede ver en estos tres capítulos (¡de casi tres horas de duración cada uno!) es el largo y sinuoso proceso de creación de los Beatles: desde las melodías hasta las letras, que muchas veces no estaban terminadas ni planeadas y cuyas frases salían de repente en conversaciones o ensayos, para asombro de todos los que las conocemos y hemos cantado toda nuestra vida.

La banda nunca está sola, todo el crew de la película los rodea, a veces su familia los acompaña (la omnipresente Yoko Ono) y también cambian de escenario: del artificioso set de grabación (propio de una película) al más acogedor espacio en los estudios en Apple Corps.

Este documental exige mucha disciplina por parte de quien lo ve. Claramente se trata de un trabajo de fans (Peter Jackson en este caso) para fans (los millones de beatlemanos que seguimos poblando el planeta tierra). Y es que son  horas y horas donde lo que vemos es a The Beatles ensayando, tocando fragmentos de melodías, reescribiendo las letras, tocando canciones de otros, bromeando, peleando, reconciliando, amando a sus familias, a sus amigos que los acompañan y a los otros Beatles.

El mejor momento, por supuesto, es el concierto en la azotea. Filmado con numerosas cámaras (algunas ocultas, como el de la recepción en los estudios Apple) y con entrevistas a los transeúntes que pasaban por las calles de Savile Row, algunos bastante enojados por el “ruido” y por cómo esos greñudos estaban perturbando la paz de los comercios alrededor.

The Beatles: Get Back es un ejercicio intenso, tedioso, por momentos eufórico pero siempre revelador. Es un trabajo dirigido exclusivamente a los fans más intensos de la banda, aquellos que, por ejemplo, saben exactamente qué hicieron los Beatles un día como hoy, pero de hace 50 años.

 

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