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El fin del modelo reactivo en la policía de la Ciudad de México… Esperemos.

12/12/2018
11:29
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Actualmente en la Ciudad de México la Policía aplica un modelo de policía reactivo por excelencia, desde la llegada de Raymundo Collins como titular de la Secretaría de Seguridad Pública se retrocedieron las escuetas acciones de uso de información para realizar trabajo policial. Con Collins se retiraron los cuadrantes y se pusieron todas las esperanzas en el patrullaje aleatorio, el cual, ha mostrado ser deficiente para disuadir el crimen, sobre todo en una Ciudad con déficit de policías; se sacaron los helicópteros a pasear y a personal que trabajaba en unidades de investigación especializada, se les regresó a las calles.

Sin embargo, el impacto que estas acciones tuvieron en la estadística oficial, fue prácticamente nulo, se reconoce que es poco tiempo para el diagnóstico, pero en el Observatorio de la Ciudad de México creemos que esa no es la vía.

Las acciones de Collins son un claro ejemplo de un problema que se ha identificado en las policías desde finales de la década de los 70, el cual se definió como el síndrome de “medios sobre fines”, el cual consiste en poner más énfasis en querer “demostrar” que se está trabajando, más que en los resultados sustantivos de su trabajo.

Tanto el Observatorio Nacional Ciudadano, como el OCMX, tenemos la convicción de que la información se debe utilizar para generar política pública basada en evidencia, esto desde el ámbito local, que es de donde se comienza a construir la seguridad.

En este sentido, una de los modelos que más orientan el trabajo policiaco hacia ese punto, es el creado por Herman Goldstein en 1979. Este enfoque denominado como Policía Orientada a solución de Problemas (Problem Oriented Policy -POP-), el cual se enfoca más en lo preventivo que en lo reactivo, donde se busca que el policía sea capaz de identificar problemas de violencia y/o delitos en su localidad, pero no sólo eso, el ideal es que el policía tenga la capacidad para atender dichos problemas desde sus causas.

Los puntos clave de este enfoque son:

1) Un problema, en lugar de un tipo específico de delito o violencia.

2) La labor de los policías es analizar los problemas de forma rutinaria y sistemática

3) La policía debe tentar resolver los problemas de manera proactiva en vez de sólo reactiva

4) Las comunidades deben involucrarse y colaborar en la solución de los problemas.

Este enfoque forzosamente requiere de una metodología basada en datos para focalizar los esfuerzos policiales en problemas específicos, y para evaluar la efectividad de dichos esfuerzos. La metodología más utilizada para este enfoque es la que fue diseñada por Eck y Spellman en 1987, la cual es conocida por sus siglas en inglés como SARA y se basa en cuatro pasos para el proceso de solución de problemas:

  1. Identificar, seleccionar o redefinir el problema (Scanning).
  2. Analizar el problema (Analysis)
  3. Encontrar una solución efectiva al problema (Response)
  4. Evaluar si se solucionó el problema o si se debe de replantear la forma de respuesta (Assessment).

La metodología SARA es cíclica y aprende de sí misma al evaluar efectividad durante y después de la implementación, haciendo posible que se mejoren y perfeccionen las estrategias tras cada implementación.

Hay que recordar que este es un modelo generador de soluciones por lo que estas pueden ser tan diversas como los mismos problemas, de aquí se pueden derivar implementaciones desde la teoría de actividades rutinarias, hasta cuestiones de georreferenciación de delitos para el patrullaje focalizado según espacio territorial. En este sentido, una de las posibilidades más ambiciosas va de la mano de la integración del policía en su comunidad, de la cual este puede obtener información de primera mano.

No obstante, para que este tipo de enfoques pueda ser aplicado, se necesita que el policía reconozca su papel en la sociedad, no sólo como un agente que hace cumplir la ley, sino como un agente de cambio, donde los policías deben estar capacitados de tal forma que sean capaces de identificar problemas detrás de los hechos delictivos.

Es aquí cuando donde recae la reflexión sobre qué tan lejos estamos de tener policías con estas capacidades, qué se necesita para que el policía se sienta lo suficientemente comprometido y reconocido por su comunidad como para tomar este rol; y qué se puede hacer como sociedad para guiar a los policías hasta ese punto.

La próxima administración tendrá que realizar una revisión sobre modelo implementado por Collins, esperando que después de valorar los resultados de ésta, decline sobre continuar con modelos basados en la reacción sobre la prevención.

 

Javier Alejandro Corzo Tellez.

Investigador del Observatorio de la Ciudad de México

@corzo_t   @ObsNalCiudadano @OCMXsegura

El Observatorio Nacional Ciudadano es una organización de la sociedad civil que vincula a las organizaciones civiles para potenciar su incidencia en las políticas y acciones de las autoridades.

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