El fotógrafo del 85 que llegó a México para quedarse

El apunte

Texto: Jordana González
Esta entrevista se realizó meses atrás del sismo ocurrido en septiembre pasado. Ahora se hace pública en homenaje a Wesley, a Elizabeth y su hija Amara.
 
Wesley fue enviado por la agencia Reuters, gracias al talento nato de su mirada, a documentar en 1985 el terremoto acontecido ese mismo año en la ciudad de México. Fue la primera experiencia fuerte cubierta por él, su primera gran cobertura.

“Llegué al día siguiente del sismo. Estaba en Nueva York. Reuters me envió en el primer vuelo comercial para la ciudad. Llegué a las diez de la mañana y no había daños en el aeropuerto. Era increíble. Nunca había visto algo así”

Con voz baja y quebrada recuerda que era imposible conseguir un taxi. Alguien en su auto lo acercó al Centro Histórico, del entonces Distrito Federal, desde el carro iba haciendo fotos. Consiguió subir a otro auto para continuar el andar entre los escombros.

“Vi toda la destrucción. Era increíble, era… Dios mío…, fue algo bíblico. Jamás lo olvidaré.”, asegura.

Cree hasta el día de hoy, es una de las notas más fuertes en su larga trayectoria como fotoperiodista. Vive en México hace más de 20 años. A 32 años del siniestro, Wesley, se encuentra lesionado, pero estable, en el Hospital tras el terremoto de magnitud 7.1 acaecido el pasado 19 de septiembre y que hizo colapsar el edificio donde vivía en Av. Amsterdam y Laredo, Col. Hipódromo Condesa.

Durante el sismo se encontraba con la fotógrafa Elizabeth Esguerra Rosas, su compañera de vida. Sin embargo, ella no resistió a las heridas sufridas en el derrumbe.

Durante las acciones de rescate posteriores al terremoto, en los escombros salieron a flote bolsas, cinturones y chalecos que el propio Bocxe patentó con el nombre NewsWear en 1998. Llevó el negocio a nivel internacional.  La indumentaria fue pensada únicamente para cargar equipo fotográfico a causa de la ineficiencia de maletas convencionales. Militares utilizaron dichos accesorios, los robaron, documentó el semanario Proceso.

Sus amigos, principalmente fotógrafos recaudan fondos para hacer frente al largo camino que le espera durante su recuperación y posterior a ella. Sus connacionales han abierto una cuenta en Gofoundme.com. El Centro de la Imagen, convoca al gremio a participar en el evento “FotoPorWesley”, en el que piden una fotografía propia para ser subastada. El dinero recaudado se depositará a la cuenta del fotógrafo.
 

De jóven inexperto a fotógrafo de guerra

Hijo de padres migrantes, mamá peruana y papá holandés. Ambos radicaron en Nueva York, Estados Unidos, Ciudad donde Wesley y sus dos hermanos crecieron. Durante la juventud de Bocxe, afirma con una sonrisa en el rostro y un poco avergonzado fue un joven tonto a quien le gustaba la aventura, “sólo quería salir de mi casa y ser libre.”

Aquella libertad anhelada la encontró en la fotografía, pues su padre le heredó la pasión por crear imágenes con ayuda de una cámara. Su papá ejercía la profesión como pasatiempo. Tenía un cuarto oscuro en casa, revelaba sus rollos ahí. Era constante verlo imprimir fotos. Wesley comenta, se inició en la fotografía al tomar una cámara compacta de su mamá. En aquél entonces capturaba momentos de sus amigos en la patineta, porque junto con ellos, practicaba el skate.

“No hay nada tan bonito como crear una imagen, verla en la cámara, verla impresa y pensar que uno hizo esa imagen. Es algo que brinda mucha satisfacción.”  

Después de un tiempo, adquirió por cuenta propia una cámara réflex. Continuó haciendo fotos de sus amigos en la patineta, pero ahora con su cámara. Envió las imágenes a la revista “Trasher”  ⎯revista de skate mensual fundada en 1981 en EE.UU⎯ y en 1983 obtuvo su primera publicación.

“Nunca tomé cursos formales en la fotografía, tampoco fui a la universidad. Yo era un estudiante muy malo, dice sarcásticamente al mismo tiempo que sale una carcajada de él.” “Ya no seguí mis estudios, porque la decisión de ser fotógrafo era definitiva. En aquél entonces creí era mejor estudiar en la práctica que ir a una escuela a estudiar el arte. Agarré mi cámara y me fui a explorar sin saber nada.”

Emprendió su primer viaje al extranjero ⎯al Perú⎯ a causa de que en los EE.UU el trabajo para fotógrafo no existía, era imposible conseguir trabajo como tal. Sumado a la escasez de empleo, Wesley desconocía absolutamente todo de la fotografía y tampoco era suficiente la publicación en Trasher. En la nación Inca consiguió trabajar en United Press International (UPI) como fotógrafo.
“Bastaron tres años en UPI para que trabajara en revistas como Time, Life, Newseek y agencias como Thomson Reuters, Sipa Press. Todo gracias a esa apertura inicial”, dijo en entrevista para el proyecto FRAMES.

Luego de cubrir la catástrofe ocurrida en México, retornó a Nueva York. Al año siguiente volvió para documentar una actividad festiva. Sus ojos miraban ahora a futbolistas perseguir un balón: se trataba del Mundial. “Como no sabía qué hacer, decidí vivir en Centro América”.

Durante su estadía en Latino América tuvo como primer hogar Honduras, durante un año, posteriormente vivió en El Salvador, durante seis años. Aprovechaba para viajar al país de origen de su mamá, Perú, para cubrir más eventos; ahí fotografió la detención de Abimael Guzmán, líder del grupo guerrillero extremista Sendero Luminoso. Una de sus imágenes, capturadas de en aquél evento fue publicada en la revista Life. También la eligieron para un proyecto donde mostraban las 100 mejores fotografías del S. XX
 

“Fue increíble, no podía creerlo. Se imprimió un libro”

Luego de vivir en El Salvador, tuvo la oportunidad de viajar a Arabia Saudita durante tres meses, en el tiempo de la invasión a Kuwait. “Fui de los primeros fotógrafos en ingresar, conjuntamente con el ejército”, dice. El sentirse en riesgo lo hizo tener miedo, al punto de querer regresar, sin embargo continuó la aventura. “Para lograr la foto uno debe arriesgarse, sino el momento se va. Gracias a ello, fue necesario abandonar el miedo”.

Parte del ser un buen fotógrafo es saber cómo llegar a los sitios, la otra parte es sacar la foto. En muchos lugares impiden hacer el trabajo de uno. Hay que hacer lo posible como ocultar la cámara, tomar la foto a escondidas, etc. “No hay que rendirse nunca”, continúa.

Se describe como una persona tranquila, pese a las experiencias tan fuertes experimentadas. A lo largo de su trayectoria ha visto que su trabajo ayuda a la agente de en los conflictos armados y situaciones de desastre. “Con mis fotos muestro o mostré al resto del mundo cada situación”. Le preocupaba, expresa, que cada foto fuera digna y que respetara las experiencias de las personas.

“Era un lobo solitario, siempre buscando el ángulo que nadie más traía”, afirma su actual amigo mexicano Miguel Real, en entrevista con el diario La Crónica. Así mismo en las redes sociales se encuentran comentarios de sus amigos con los que fotografió zonas de combate: “En la guerra era valiente entre los valientes, integro, generoso”, expresa el también fotógrafo Epigmenio Ibarra.
“Es un hombre que pondría su vida por debajo de cualquiera de nosotros en el campo, cualquiera de nosotros que haya trabajado con él. Tengo múltiples recuerdos personales en los que he presenciado su compasión, que pudiera dar su vida para ayudar a los demás”, fue una declaración emitida por del fotógrafo Cristopher Morris en Facebook.
 

Marido, amigo, padre

A finales del siglo XX, conoció a su esposa y amiga Elizabeth Esguerra, en un museo del Centro Histórico, en una exposición de fotografía que celebraba el 150 aniversario de la agencia fotográfica Associeted Press (AP). En 2003 Bocxe, viajó con Eliza, como él le llama, al ser invitado a un congreso para impartir talleres y conferencias acerca del fotoperiodismo, en el marco de la Semana Negra en Ciudad Gijón, España. En aquél entonces, su relación era de noviazgo.

“Al mismo tiempo, el congreso lanzó un concurso. Metí una selección de fotos.  La temática fue acerca de las invasiones estadounidenses perpetradas en diversos países los últimos veinte años. He estado en varias. ¡Gané el concurso. No podíamos creerlo! Con el dinero pagado nos quedamos un mes de vacaciones. ¡Qué bien nos cayó esa lana!”

La pasión por la fotografía no fue lo único en unirlos, el amor que sentían el uno por el otro los hizo unirse en matrimonio aproximadamente hace una década.

“Elegí estar con Eliza porque no me quedó de otra. Es una mujer increíble, hermosa, inteligente…”, afirmó con felicidad.

Fruto del amor entre Elizabeth y Wesley nació en 2011 su hija Amara, quien actualmente tiene cinco años. Cada mañana los padres alistaban a la pequeña para ir ala escuela. Wesley la lleva montado en su patineta mientras que Amara iba en su patín.  Sandra Camargo, actual profesora de la pequeña, compartió también en entrevista:

“Me tocó verlo llegar a la escuela en compañía de Eli, se veían orgullosos y contentos de dejar a Amara en el colegio. Es un padre comprometido, con deseo de hacer lo mejor para su nena. Él firme, pero amoroso con su esposa e hija. Cada vez que miraba a Elizabeth había en una chispa en su mirada.”

En 2013 cerró el ciclo de su vida como fotoperiodista. La invasión de EE.UU a Irak fue el último gran evento que fotografió, ya que consideró centrar su foco en el negocio de bolsas y chalecos para fotógrafos NewsWear, pues la marca cobraba impacto dentro del gremio. Aunque afirma con entusiasmo, no lo ha abandonado:

“Bueno sigo siéndolo, ahora documento la vida de mi niña. Hago un documental de su crecimiento. En esta época de mi vida me encuentro contento, a pesar de extrañar los días en acción. Ahora lo mejor es quedarme cerca de Eliza y Amara. ”

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