Zona de hospitales, con sentimientos a flor de piel

La afluencia en los alrededores ha disminuido, pero la tensión aumenta

Zona de hospitales, con sentimientos a flor de piel
Nancy y su familia han estado afuera del Hospital Gea González porque tienen a un pariente en Urgencias, aunque no por Covid-19. JUAN BOITES. EL UNIVERSAL
Nación 22/04/2020 03:26 Alexis Ortiz Actualizada 03:44
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Donde no hay dolor hay incertidumbre, y donde no hay tristeza, llanto. La zona de hospitales de Tlalpan, en la Ciudad de México, uno de los epicentros de la lucha contra el coronavirus (Covid-19), se ha convertido en un manojo de sentimientos.

Afuera del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) y del Hospital General Dr. Manuel Gea González el ambiente es pesado, se siente la tensión por las decenas de personas que esperan con angustia el diagnóstico de sus familiares.

El ir y venir de las ambulancias, así como la aceleración con la que trabajan los médicos advierten que esta no es cualquier contingencia, que la velocidad es clave para impedir que el Covid-19 robe la vida de más mexicanos.

En medio del INER y el Hospital Gea González una familia ha visto la evolución del lugar desde una mesa. Nancy Pérez explica que los fines de semana son los días más concurridos en los hospitales, además de que ayer, cuando se decretó la fase 3, no hubo mayor movimiento de gente.

Nancy y su familia han estado 15 días afuera del Hospital Gea González porque tienen a un pariente en urgencias, aunque no por Covid-19. Ellos prefirieron establecerse en la acera porque les parece un lugar más adecuado para guardar la sana distancia.

La mujer y sus acompañantes sacan de su bolso gel antibacterial y cubrebocas, al mismo tiempo que insisten en que este espacio es más seguro que la sala de espera del instituto médico donde atienden a su paciente.

“Estamos evitando la congregación de gente, esa es la recomendación, ¿no? En la sala de espera hay una mujer que dice tener a tres familiares con coronavirus, también ha estado tosiendo, por eso decidimos esperar mejor aquí durante el día, y en las noches sólo se queda una persona”, señala Nancy.

La sala de espera a la que se refiere la mujer es una carpa que el Hospital Gea González ofrece a familiares de los pacientes para que esperen mientras los médicos hacen su labor. Ahí se ven varias personas que hunden su rostro entre sus brazos por la desesperación.

Esa sensación se extiende hasta el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, donde han convertido la entrada principal del lugar en un área especial para personas con síntomas respiratorios.

La cantidad de personas que transitan esta zona, donde anteriormente miles acudían a sus citas médicas o a recoger medicamentos, ha disminuido; sin embargo, el dolor ha aumentado y el temor de perder a un familiar está más vivo que nunca.

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