Resumen

El supuesto “programa de reforestación más grande del mundo” tiene la mitad de sus parcelas en selvas y deforesta; beneficiarios y expertos describen situaciones clientelares, compra de capital político, falta de previsión y un enfoque ambiental nulo

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La Semarnat define los cambios de uso de suelo como la transformación de la cubierta vegetal original para convertirla a otros usos, como son los agrícolas o degradar la calidad de la vegetación. Fotos: Diego Prado/ EL UNIVERSAL.
29/11/2021 03:12
Carlos Carabaña

Cuerpo

Sembrando Vida, que el gobierno federal vende como “el programa de reforestación más grande del mundo”, tumba árboles y fomenta los cambios de uso de suelo, que según Greenpeace son la principal causa de la deforestación que enfrenta México.

ANTES


DESPUÉS

EL UNIVERSAL obtuvo la localización de 5 mil 142 parcelas de las 10 mil que hay inscritas al programa en Quintana Roo y las cruzó con el mapa de usos de suelo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). ¿El resultado? Casi la mitad, 2 mil 426 parcelas, están en zonas catalogadas como selva, mientras que 2 mil 651 están en pastizales y zonas agrícolas temporales, lo que lleva a un aumento de la frontera agraria: el espacio que los humanos arrebatamos a la naturaleza.

Se analizaron todas las parcelas con fotos de satélite y se observó que en al menos mil 32 de esos puntos hubo deforestación y pérdida de cubierta forestal para poder ingresar y cobrar en Sembrando Vida. El programa entrega 5 mil pesos al mes a pequeños agricultores en municipios con rezago social para que cultiven milpa y planten árboles frutales y maderables en dos hectáreas y media de terreno. En todo el país, hay 440 mil beneficiarios, con un millón 100 mil hectáreas.

Este es uno de los varios errores de diseño de Sembrando Vida, que genera un incentivo perverso que induce a la deforestación. Esas mil parcelas suponen más de 2 mil 500 hectáreas, unas cuatro veces el bosque de Chapultepec o alrededor de 3 mil 500 canchas de futbol. Tres mil 122 de esas 5 mil 142 parcelas están ubicadas en terrenos libres y en 907 casos la información satelital no permite saber si hubo deforestación o no. Además, hay otras 64 parcelas que tienen un doble registro y 17 están localizadas dentro de zonas urbanizadas.

ANTES

DESPUÉS

EL UNIVERSAL recorrió Quintana Roo y la selva maya, pulmón y bosque más extenso de Mesoamérica, entrevistando a beneficiarios de Sembrando Vida y visitando parcelas y sembradíos para corroborar los hallazgos del análisis de un programa social en el que se han gastado 71 mil millones de pesos desde 2019. Su supuesto carácter ambiental sirve de excusa para mutilar los presupuestos de instituciones de protección a los bosques, como la Comisión Nacional Forestal.

Desde la Secretaría de Bienestar se han negado a compartir la ubicación de las parcelas con diversas organizaciones y científicos independientes. Días antes de publicar este trabajo se pidió respuesta a la dependencia federal, pero hasta el cierre de edición no había contestado.

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