“Perdonen migrantes, no pavos”

La mexicana Nadia Landeros celebró el Día de Acción de Gracias en EU con sus hijas, pero sin su esposo, que fue deportado

Las familias hispanas que viven en EU se han apropiado del Thanksgiving Day, una fecha que les permite reunirse y convivir. Foto: CORTESÍA MARTA AHUMADA
Mundo 23/11/2018 05:02 Max Aub Actualizada 05:16
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Laredo, Texas

Nadia Landeros, originaria de Aguascalientes, celebró Día de Acción de Gracias en Laredo, Texas, con sus hijas. “Es el segundo año que no estamos completos, porque su papá no está con nosotras”, dice a EL UNIVERSAL. Su esposo Luis fue deportado hace poco más de un año y desde entonces no lo ve.

“Todo sucedió muy rápido. Un día saliendo de su trabajo —en la construcción— lo pararon por una infracción, no tenía nada pendiente con la ley ni nada, pero lo llevaron a la comisaria y ahí llegaron los de ICE —Inmigración y Control de Aduanas— y se lo llevaron”, cuenta Nadia, de 32 años, casi llorando. “Luego supe que llegando al centro ese donde los llevan —centro de detención— como que lo enredaron y él entendió que si firmaba un papel iba a salir para luego ir con un juez —de inmigración— pero lo que firmó fue su deportación voluntaria y como a las horas ya lo estaban poniendo de patitas en Nuevo Laredo–Tamaulipas”, detalla.

Luis Landeros, originario de Jalisco, llegó con sus papás a Estados Unidos: “Él llego como a los 15 o 16 años, ahorita ya cumplió los 36 y pues está muy, muy triste, extraña mucho a sus hijas, la vida que teníamos aquí”, describe Nadia, y agrega: “Nuestras hijas tienen 6 y 3 añitos, están muy chiquillas, no saben lo que pasa, no entienden y preguntan mucho por su papá. Antes lloraban mucho, ahorita ya están más tranquilas, pero siguen mirando las fotos de su papá y siguen preguntando cuándo regresa a vivir a la casa”.

El Thanksgiving, o Día de Acción de Gracias, es el día familiar por excelencia en la cultura de EU, y quienes crecieron en este país o llevan viviendo en él muchos años, absorbieron esta tradición como propia.

“Desde que entró —a la presidencia— Donald Trump, a muchos de los que vinimos de afuera nos ha ido muy mal y en días como estos lo resentimos más”, asegura Nadia. “No sé para qué andan con esas cosas de perdonar —la vida— a un pavo —tradición presidencial en la Casa Blanca—, deberían mejor perdonar a las personas sin papeles que se portan bien, que no tienen récords con la policía, que son trabajadoras, que pagan impuestos. Eso nos haría mejores a todos porque una cosa así —ser perdonados por estar ilegalmente en el país— haría que tratáramos más de no fallar”, dice.

El Día de Acción de Gracias en EU nació en 1621, un año después de haber llegado los primeros colonizadores, a bordo del barco Mayflower. Ellos desembarcaron en la localidad de Plymouth, Massachusetts.

El invierno que se vivió en 1620 fue muy crudo y los nativos de la región les dieron ayuda y alimentación para que lograran sobrevivir. A raíz de esa ayuda, los colonos decidieron comenzar a festejar cada año, en agradecimiento, invitando a los indígenas a una cena donde pan de maíz, verduras, carne de venado, de pato, de pescado y de guajolote conformaban la alimentación. Hoy, sólo el guajolote o pavo queda en el menú, junto con ensalada de arándanos, puré de papa, ‘gravy’, tarta de manzana y pan de maíz, entre otros.

“Yo miré varias veces esa historia donde los que llegaron en su barco —los colonizadores— fueron ayudados por los —nativos— que vivían aquí, pero quién lo diría, míralos, ya no ayudan a los que realmente lo necesitamos. Ahora los deportan con mentiras y ni siquiera se tientan el corazón porque tienen hijos estadounidenses” reclama Nadia.

“No nos pueden decir que nos vayamos si ellos llegaron igual que nosotros... deben dejarnos estar juntos, en familia y festejar —la tradición— lo que ellos inventaron o comenzaron a hacer cada año”, insiste esta mujer que trabaja limpiando oficinas y con lo que gana ayuda también a su esposo en Nuevo Laredo.

“Él también trabaja allá, pero gana en pesos y muy poquito. Estamos viendo a un abogado para ver si podemos regresarlo por las mentiras que le dijeron para que firmara su deportación”. Por lo pronto, un año más, ella y sus hijas cenaron solas en el Día de Gracias. Luis sólo las acompañó por teléfono.

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