“Esperábamos justicia, después de tanto dolor”

Sentencian en Argentina a curas que abusaron de niños sordos

“Esperábamos justicia, después de tanto dolor”
Proceso. El juicio contra dos sacerdotes, uno argentino y otro italiano, duró tres meses antes de que el tribunal los declarara culpables. DIEGO PARES. AP
Mundo 26/11/2019 03:54 La Nación/GDA y AP Actualizada 04:05
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Mendoza.— Respiran más tranquilas, con lágrimas en los ojos y una sonrisa dibujada, en medio de tanto dolor. Las víctimas de los curas abusadores del Instituto Antonio Próvolo de Mendoza se sienten un poco más aliviadas, después de que la Justicia argentina condenara a 42 y 45 años de prisión a dos sacerdotes y a 18 años al jardinero de esta institución para alumnos con discapacidad auditiva.

“Son sentimientos muy difíciles de explicar. Es lo que esperábamos: justicia, después de tanto dolor: hemos sufrido mucho y era necesaria esta decisión de los jueces. Estamos felices, pero no festejamos; sentimos paz”, expresó al diario La Nación, visiblemente emocionada, Mayra Vanina Garay Sosa, de 26 años, una de las víctimas de los abusos durante los años que vivió en el colegio, quien se fundió en abrazos con sus compañeros del Próvolo y sus familiares. Pura emoción, puro dolor, pero también muchas ganas de vivir el futuro que tienen por delante.

Un tribunal penal provincial sentenció al sacerdote italiano Nicola Corradi a 42 años de prisión y al cura argentino Horacio Corbacho a 45. El jardinero argentino Armando Gómez fue condenado a 18 años.

El veredicto, que puede ser apelado, se dio a conocer después de un juicio que duró más de tres meses y en el que se comprobaron 20 hechos de abusos y violaciones sufridos entre 2005 y 2016 por una decena de alumnos, entonces menores de edad. El colegio ha sido clausurado.

Mayra, junto a su mamá, Silvana Sosa, buscaba explicar sus sensaciones. “Sentimos algo raro, son muchas emociones. Lo importante es que pagarán por lo que hicieron”, expresó Silvana a La Nación, al borde del llanto.

Ellas esperan el nuevo juicio contra el personal religioso y administrativo del Próvolo. Mayra fue víctima de la monja japonesa Kumiko Kosaka, por lo que espera con ansiedad que se defina la fecha del juicio, que se estima se realizará a comienzos de 2020.

“Mi hija estuvo a su cuidado y fue responsable de todo lo que padeció. Nos decían que los chicos eran rebeldes, que no teníamos que hacerles caso”, contó Silvana con un poco de angustia y culpa por no haberse “dado cuenta y creer en su momento lo que decían los chicos”.

El Vaticano envió en 2017 a dos sacerdotes argentinos a investigar lo ocurrido en Mendoza. Uno de ellos, el vicario judicial Dante Simón, dijo ayer a The Associated Press que “gracias a Dios se hizo justicia y paz para las víctimas”.

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