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Un riesgo, no dar seguimiento a policías destituidos: especialistas

Se desconoce el destino de los 12 mil 894 elementos de la SSPCDMX que fueron destituidos de enero de 2010 al 15 de junio de 2018

Un riesgo, no dar seguimiento a policías destituidos: especialistas
Policías de la SSP de la CDMX. Foto: Archivo
Metrópoli 26/08/2018 14:41 Ciudad de México Andrés M. Estrada Actualizada 15:48
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Apenas lanzó algunas preguntas de rutina para romper el hielo, notó que algo no iba bien. Comenzó por el nombre, edad, sobre qué era lo más bonito y positivo que le había pasado. Si existía algo a considerar en su vida que fuera lo peor. El sujeto se quedó callado, encorvó el cuerpo y agachó la cabeza mirando hacia abajo. “Vivir a salto de mata”, respondió.

- “¿Qué hiciste para que vivas a salto de mata?”, preguntó ella. Hubo un silencio. “No te preocupes, aquí estamos para hablar con la verdad y obviamente estás en tu evaluación de veracidad, de honestidad, por eso tienes que hablar con la verdad”, dijo la poligrafista. Enseguida, el sujeto de unos 50 años de edad le contó que había participado en un par de secuestros, dijo cuánto le pagaron y con quién los cometió.

En el cubículo continuó la evaluación del examen de control de confianza. Al correr el polígrafo se verificó que todo lo dicho por el policía era cierto. Jael Garcia Ponce, quien entonces laboraba en el Centro Nacional de Certificación y Acreditación, recuerda que entregó su informe al comité. Jamás volvió a ver al agente.

De aquel uniformado no se sabe si fue cesado, a qué corporación pertenecía o cuál fue su suerte. Como tampoco cuál es el destino de los 12 mil 894 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México (SSPCDMX) que fueron destituidos de enero de 2010 al 15 de junio de 2018, según datos obtenidos vía Transparencia y confirmados por la misma dependencia.

Como informa hoy EL UNIVERSAL, cuatro policías capitalinos son expulsados de filas al día en promedio y en ocho años se renovó más del 14% de las fuerzas. Para Gustavo Fondevila, especialista en temas de seguridad del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), es un riesgo y un problema social no dar supervisión y seguimiento a los elementos que fueron cesados, por el motivo que se haya encontrado.

“Los diste de baja, eran policías que saben manejar armas, que tenían contacto con la criminalidad, que conocen el modus operandi. Es decir, que están en un submundo con mucho sesgo. ¿Qué sesgo? El del crimen. Los mandaste a la calle, los das de baja y piensas que se solucionó así, pero ahí tienes otro problema y la probabilidad de que en la calle se dediquen a hacer lo mismo, con un arma comprada en el mercado negro. Soltar a la gente sin ningún seguimiento es un problema. Lo único que hacen es sacarselo de encima y trasladarlo a la sociedad. Se soluciona uno de los problemas, no se soluciona el resto que es, ¿qué hacer con esa gente?”, explica.

María Elena Morera, presidenta de Causa Común, coincide en que éste problema sucede en todo el país, pues debería darse un seguimiento a todas las personas que han trabajado en seguridad pública por lo menos en los siguientes tres años.

“Saber dónde están trabajando. Que tuvieran que ir a firmar algo, como para tener un control de dónde están. Desgraciadamente, así como hay muy buenos policías hay muy malos, que se terminan corrompiendo adentro, los sacan y se unen a las bandas”, dice.

Las historias son interminables. Una noche, un elemento encontró a un hombre vagando en la colonia Clavería, Azcapotzalco. Acababa de escapar de sus secuestradores, traía las manos esposadas y uno de sus dedos meñiques había sido mutilado con tijeras para cortar pollo.

Vía radio, el suboficial de la Policía Preventiva de la CDMX solicitó una ambulancia y lo convenció para que los llevara al lugar donde lo tenían. Tras un rápido operativo, entraron a la casa y detuvieron a sus captores. También recuperaron vehículos robados con violencia, pero hace unos meses encontró a uno de los sujetos que detuvo 8 años atrás en ese caso y que resultó encarcelado. “Ya salí y es mejor que te atengas a las consecuencias”, fue la amenaza.

Antonio Samaniego Teoyotl se siente orgulloso de su trabajo y cuenta que ha recibido medallas al valor por su desempeño. Aunque también sabe, indica, que existen compañeros y altos mandos que no realizan bien sus labores, por eso considera que destituirlos sin darles seguimiento es un peligro, “porque no saben hacer otra cosa. Si los destituyen y están involucrados en algún delito y los mandas a la calle, ¿qué van a hacer? robar y delinquir”, advierte.

Al menos 5 mil 634 averiguaciones previas fueron iniciadas en contra de policías por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) de enero de 2010 a febrero de 2016, de acuerdo con el folio 011300029616 de una solicitud obtenida vía Transparencia en poder de EL UNIVERSAL. Aunque se desconocen las causas, datos de la dependencia indican que 4 mil 790 corresponden a policías preventivos; 595 a auxiliares y 249 a efectivos de la Policía Bancaria e Industrial (PBI).

Sin reingreso

A nivel institucional el único seguimiento que se da a los agentes dados de baja es que no pueden solicitar el reingreso a cualquier institución de seguridad pública, explica Jael García Ponce, ahora instructora del Departamento de Formación y Selección de la PBI.

“En esos casos lo único que se ha implementado es la Plataforma México. Sea que quieran regresar a la institución a la que pertenecían o quieran ingresar a una diferente. Es decir, si es dado de baja en la Ciudad de México pues simplemente se cambia a Mérida o se va a Tijuana. Entonces allá como ya tiene experiencia, quiere ingresar a la Secretaría de Seguridad Pública o la policía (y no se puede)”, cuenta.

La Plataforma México tiene registrado a todo el personal policial del país. Sus datos van desde documentos personales y fotografía hasta la grabación de la voz. Lo mismo cuando son dados de baja o suspendidos. “Entonces ahí hay un mecanismo que nos está ayudando en el sentido de que esta persona que ya incurrió en actos inconvenientes, pues no vuelva a una institución pública en todo el país”, destaca García Ponce.

Incertidumbre laboral

Cuando les dio la mala noticia, su familia se sintió triste. No podían creerlo, siempre le tuvieron confianza en los 22 años que laboró en la SSPCDMX. No había quejas suyas por actos de corrupción o algún delito. Hizo remisiones de alto impacto, por robo de vehículo con violencia, robo a transeúnte con violencia, robo de autopartes. De todo.

Luego, “una patada. ¡Vámonos pa´ afuera!”, exclama con enojo Arturo Quiroz, ex policía segundo de la capital del país. Le faltaban tres años para cumplir medio siglo de vida y solicitar por ley su pensión de retiro por edad. Tras la destitución por no aprobar los controles de confianza, pasaron tres meses para que pudiera encontrar un nuevo empleo. Fue difícil. Le pedían su baja de la secretaría y no la tenía porque estaba en juicio, pues considera injusta su destitución.

Ahora es chofer de una camioneta que entrega autopartes y otros productos. El trabajo se lo dio un señor que conoció cuando era policía, le rescató un torton con un millón de pesos en de mercancía. Cuando lo fue a ver le contó su historia y “me dijo ´no hay ningún problema, yo confío en ti. Eres bienvenido, aquí puedes trabajar’”. Sin embargo, aún tiene la esperanza ganar el juicio y regresar a la policía, porque ahí hizo una vida. Era su carrera.

Las oportunidades laborales para los elementos destituidos son precarias e inciertas, pues la mayoría de los que ingresan a la institución no tuvieron otra opción. Antes probaron otro tipo de trabajos. Al salir sólo les queda la seguridad privada o intentar adaptarse a un nuevo oficio.

Para Morera, no hay datos certeros de donde está la gente que ha sido destituida. “Muchos están trabajando en otros estados, otros en compañías privadas y otros seguramente son malandrines. Si lo que siempre has hecho es ser policía, pues no sabes otra cosa más que ser policía. Las oportunidades laborales que tienen son pocas y por eso hay que cuidar a nuestros policías”, comenta.

“Esta gente la única capacitación que ha recibido es con armas. Por un lado tienes que darle algo, un programa de algún tipo y por el otro te lavas las manos echándola a la calle, pero si lleva 10 o 20 años trabajando en temas de criminalidad, ¿qué tipo de cosas piensas que van a hacer una vez que los hayas corrido?, sentencia Fondevila.

 

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