19 | ABR | 2019
Arte miniaturaPiezas de barro hechas a mano
Dylan Hernández, de 23 años, es diseñador de piezas a escala e ingeniero industrial; junto con su familia crea hábitats, personajes y figuras. Fotos: JORGE ALVARADO

Arte miniatura. Piezas de barro hechas a mano

31/03/2019
03:36
Claudia González
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Metepec, Méx.

Pequeñas piezas de barro hechas a mano capturan en centímetros un árbol de la vida, mariposas o jarritos de pulque típicos de Metepec, todos decorados en tonalidades fucsia, azul índigo o amarillo que dan vida a la línea de joyería que creó Dylan Hernández y que llevará por nombre Suhuatl Chipahutl, que significa “mujer bonita” en náhuatl.

En pleno centro de Metepec, sobre la calle de Galeana, un taller tan pequeño como sus piezas encierra la grandeza de las tradicionales artesanías elaboradas con barro. Se trata del lugar donde trabajan cuatro generaciones de hombres y mujeres dedicados a dar vida con sus manos, pues con tan sólo mezclar arcilla con agua pueden formar desde jarros para el pulque hasta árboles de la vida, que varían en sus dimensiones, van de dos centímetros a tres metros de altura.

Estas artesanías recrean en 100 o más piezas la cosmogonía o escenarios como el hábitat de la mariposa monarca y la historia del nacimiento de Jesucristo. En esos conceptos se basó Dylan, un ingeniero industrial de 23 años, quien emprendió en este sector del arte para solventar la mitad de la colegiatura de su educación superior.

Los Hernández Arzaluz son cuatro generaciones activas, la primera se dio con Pascual Hernández León, quien inició haciendo jarros pulqueros; le siguió Juan Hernández Cajero, quien hace soles, lunas y árboles de dos a tres metros de altura; después, Juan Hernández Arzaluz, quien introdujo la miniatura con piezas de 10 centímetros.

Después sigue Dylan, quien incursionó en la joyería, su objetivo fue diseñar un producto que pudieran portar hombres y mujeres en dijes, pulseras, aretes o gargantillas. La variación surgió de un regalo para su mamá, entonces hizo pruebas para sacar el producto a la venta; por ejemplo, identificar cuáles eran las necesidades para portar las piezas sin que pesara demasiado, dejara rastros de pintura o se resquebraje el barro con el tiempo.

“En un estudio como de cinco a seis meses de prueba fui descubriendo que requería brillo, una protección o esmalte para preservar la pintura sin manchar la piel. El tipo de alambre que requiere, que es alpaca o imitación de plata”, dice.

Los diseños son creaciones del ingeniero, aunque también puede personalizarlos al gusto del cliente. “He llegado a hacer ángeles, alas o esferas, cada cliente puede pedir a su gusto y así surgen los diseños exclusivos”, señala.

En este taller la familia pasa el día junta y es posible observar a los hombres manipulando el barro desde la entrada al negocio. El costo de los aretes es de 100 pesos para todos los modelos, las pulseras cuestan 180 pesos con un estuche para regalo y los juegos completos son de 550 pesos. Por el momento, cuenta Dylan, está en proceso el registro de su marca.

 

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