18 | NOV | 2019
Girasoles impulsan turismo en la sierra de Oaxaca
Itandehuatl García Díaz y su familia convirtieron un terreno de su propiedad, abandonado por más de 30 años, en un campo de girasoles para atraer a visitantes y compartir con ellos el amor por el cultivo de esta flor. Fotos: EDWIN HERNÁNDEZ. EL UNIVERSAL

Girasoles impulsan turismo en Guelatao, Oaxaca

20/10/2019
02:41
Lizbeth Flores/Corresponsal
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Una familia de Guelatao apuesta por embellecer la tierra de Benito Juárez, como una alternativa de recreación para los visitantes, y como aporte al medio ambiente

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Guelatao de Juárez, Oax.- Más de 3 mil girasoles se mueven lentamente de este a oeste siguiendo los rayos del Sol, desde el amanecer hasta el anochecer. Desde esta tierra que vio nacer al Benemérito de las Américas, Benito Juárez García, se aprecia una de las más espectaculares expresiones de vida, a través de esta planta y su fenómeno de heliotropismo.

El luminoso amarillo de su flor embellece el campo de girasoles, que nació este año en Guelatao de Juárez, como una alternativa para impulsar el agroturismo en este municipio de la región de la Sierra Norte de Oaxaca.

Se trata de una iniciativa de Itandehuatl García Díaz y su familia, quien desde mayo convirtió este terreno de su propiedad, abandonado por más de 30 años, en un campo de girasoles, para atraer a visitantes y compartir con ellos el amor por el cultivo de esta flor originaria de México y Perú.

“Que venga mucha gente a conocer y que se interesen en cultivar, y cuando yo no tenga, que tenga el vecino, pero que todo mundo se interese en este cultivo que es muy noble y en precio es económico; una docena se vende en 50 pesos”, expresa Ita, una mujer de 46 años, de profesión abogada.

Desde hace cinco años ella y su familia incursionaron en el campo con la producción de tomate, pero al observar que es cosechado por varios habitantes de la sierra, optaron por otras semillas. Hoy es la única familia que cultiva girasoles en Guelatao y lo hace, por primera vez, con el objetivo de promover una actividad turística rural.

“La flor es muy hermosa, a mí me encantan las flores y sobre todo que nosotros queremos ser una alternativa de algo más para el mirador, queremos ser otra cosa qué visitar en Guelatao, se trata del agroturismo, que la gente se interese en venir y apreciar los girasoles”, platica.

Belleza de altura

Al llegar aquí, además de disfrutar del campo y conocer más sobre estas flores llamadas científicamente helianthus annuus, se puede tomar el machete y cortar su propio girasol: cada pieza se vende en 15 pesos.

Cada flor llega a alcanzar dos metros de altura. En el terreno de Ita hay 9 mil plantas cuyas semillas fueron sembradas en tres periodos a partir de mayo de este año, por lo que en agosto empezaron a florecer más de 3 mil; otras aún están en crecimiento. La visión de la familia es que desde ahora esté permanente la producción de esta planta.

En este campo, aunque no se vendan grandes cantidades de flores, a Ita no le preocupa ni la desanima, porque sus objetivos son principalmente impulsar el turismo y la producción de esta planta para beneficio del ecosistema.

“Esto es muy emocionante porque las abejas son las más beneficiadas, ojalá todo el mundo pensara en aportar un granito de arena ante todos los problemas de los cambios de temperatura. Nosotros al tener este cultivo recibimos a las abejas que vienen automáticamente, para nosotros esto no es una pérdida, aportamos”, explica.

Para la producción del girasol no se requiere de tanta agua y florece a los dos o tres meses de que se siembra, explica la productora. Aquí, en este terreno menor a una hectárea, hay una planta cada 20 centímetros de distancia, para así permitir el crecimiento de cada flor. Además, en este espacio se sembró maguey, lenteja y quinoa, y mientras cada uno de estos lleva su proceso de cultivo, los girasoles ya dan vida a esta tierra serrana.

Turismo encantado

Esta iniciativa familiar refleja el progreso turístico que busca la comunidad, para así brindar a los visitantes otros espacios por recorrer en este municipio, expresa Alejandro Morales, presidente del Comité de Turismo.

“Para que Guelatao siga progresando empezamos con el embellecimiento de la laguna, después el mirador de cristal que es un atractivo que está despuntando y más ahorita que tenemos el campo de girasoles. La gente se va contenta porque ya no sólo viene a la laguna, es algo muy fascinante que está pasando”, comparte.

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El cultivo de girasoles es considerado por la familia de Ita como un aporte, puesto que se benefician a insectos polinizadores como las abejas.
 

Aquí cada vez llegan más turistas nacionales, unos 10 al día, principalmente provenientes de Tijuana, Chihuahua, Tamaulipas y de la Ciudad de México, quienes conocen la comunidad en la que nació Juárez y además, pueden disfrutar del campo.

“Se va contenta la gente porque dicen que en sus ciudades no pueden ver un campo, el girasol ha sido una alternativa más para el turismo”, agrega.

Mirador, parte del atractivo

Así como el campo se ha sumado a los atractivos turísticos y espacios históricos que comparte Guelatao con los turistas, el mirador de cristal recién construido a manos de los pobladores ahora es uno de los lugares que atrae a más visitantes.

Fue construido durante cinco meses en 2018 y fue finalmente inaugurado en enero de este año, desde entonces, en temporada vacacional recibe cerca de 100 personas cada día.

Desde aquí, a 70 metros de altura, se puede apreciar la comunidad y se escucha el sonido del agua del río que pasa. Habitantes y visitantes pueden apreciar tanto el bosque de la sierra como el amarillo de los girasoles.

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Ita tiene como objetivo impulsar que las personas cultiven girasoles
 

Fue de agosto a diciembre de 2018, cuando los pobladores construyeron este mirador de cristal por medio del tequio y, pese a la distancia y altura, cada uno subía 10 botes de material de construcción por día. Así lograron edificar este espacio atractivo que se ubica a 800 metros de distancia del centro.

“Fue mucha labor de tequio comunitario, hubo participación de hombres, mujeres, tanto es válido el trabajo de la mujer como el del hombre”, describe Alejandro.

Para esta construcción, el gobierno federal aportó 350 mil pesos a través de la entonces Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI); pero en total tuvo un costo de 550 mil pesos, por lo que el resto fue aportado por el Comité de Turismo.

Hoy este lugar es de los más visitados en este municipio regido por usos y costumbres; con las cooperaciones recaudadas la comunidad busca emprender un turismo sustentable.

Guelatao también comparte su “laguna encantada”, una galería de arte y la réplica de la casa del expresidente Benito Juárez, donde se observa parte de su vida en fotografías recreadas, que muestran del orgullo que tiene la localidad donde nació el Benemérito de las Américas. 

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