La ingeniería: esencial para mejorar la calidad del aire

Sergio M. Alcocer

La Academia de Ingeniería está lista para colaborar en construir y aplicar un plan para mejorar la calidad del aire

Ante las contingencias ambientales del Valle de México y el deterioro de la calidad del aire en varias ciudades del país, la Academia de Ingeniería (AI) propuso, hace dos meses, el desarrollo y aplicación de un Plan de Acción (PA) para el Mejoramiento de la Calidad del Aire. Se planteó que el PA tuviera una visión integral (que considere a todos los actores), alcance de mediano y largo plazos, enfoque sistémico (que identifique interacciones entre actores) y, en especial, basado en criterios ingenieriles y científicos (que reduzcan la discrecionalidad), dirigidos a reducir los riesgos a la salud y a tomar decisiones priorizadas según su costo-efectividad.

El PA propuesto reconoce los avances logrados mediante la aplicación de programas como Proaire (aplicable en el Valle de México) y la Estrategia Nacional de Cambio Climático que deben servir de insumo para el PA. De la evaluación de estos programas, se puede afirmar que muchas acciones son buenas, pero faltan varias medidas importantes para reducir las emisiones contaminantes. Se ha detectado que la descripción de los objetivos y acciones de los programas es frecuentemente ambigua y poco clara. Además, es recurrente que no se indique el tipo de subordinación o coordinación cuando participan varias entidades gubernamentales, incluso de la misma entidad federativa. La falta de definición de responsables, objetivos, acciones, recursos y metas se traduce en inacción o muy baja efectividad.

Los expertos de la AI han identificado varios conceptos clave para el éxito del PA. Ellos son, entre otros: la actualización del inventario de emisiones; la identificación de los generadores de compuestos orgánicos volátiles y de partículas menores que 2.5 micras; el mejoramiento de los combustibles; el establecimiento de medidas de cambios en la operación, en los combustibles y en los vehículos, para reducir emisiones de diesel y gasolina; la adecuación de la infraestructura vial para mejorar la operación de los vehículos, incluyendo los de carga; la sustitución de los autobuses diesel que conforman el transporte público, por vehículos eléctricos; la protección de áreas de reserva ecológica, para que no sean invadidas; la recuperación de la rectoría del transporte público por el gobierno local; la identificación de otras fuentes de emisiones fijas y naturales, con el fin de reducirlas, y la promoción de cambios culturales acelerados y a gran escala.

Son varias las especialidades de la ingeniería que pueden contribuir, en un grupo multidisciplinario, a la solución o mitigación de la baja calidad del aire. Por ejemplo, los ingenieros civiles y los ingenieros industriales, conocedores de ingeniería de tránsito y de logística, pueden contribuir a mejorar la movilidad. Es posible hacer modelos matemáticos que permitan estimar el flujo (de pasajeros y de carga) en la red vial y el flujo de pasajeros en la red de transporte público, para distintos escenarios de cambios en la infraestructura vial, en los servicios de transporte, o en el desarrollo urbano. A partir de los modelos de estimación de flujos vehiculares en la red vial, es posible estimar tiempos y velocidades de recorrido, y estimar las emisiones generadas por los vehículos que circulan en esas condiciones. Estos modelos permiten conocer el impacto de cambios en la infraestructura vial, en los servicios de transporte, o en el desarrollo urbano, antes de que éstos sean implantados.

También es indispensable utilizar modelos matemáticos de emisiones, que permitan simular el movimiento, la dispersión y la generación de contaminantes en la tropósfera, tomando en cuenta todas las fuentes de emisiones. Los ingenieros ambientales, expertos en contaminación del aire, pueden realizar estos modelos.

Es por ello que la AI ha propuesto que las decisiones en materia de infraestructura vial, de operación vehicular, de transporte público, de cambios de uso de suelo y de crecimiento urbano, sean basadas en información actualizada y confiable (como la matriz origen-destino de los viajes y el inventario de emisiones) que alimente modelos matemáticos robustos de transporte y de emisiones. Sólo así se podrán tomar las decisiones de alcance medio y largo, con base en la ciencia y la ingeniería, para evitar repetir, año con año, lo que estamos viviendo.

Otro aspecto fundamental para que un PA funcione es contar con equipos de técnicos, a nivel local y federal, con capacidades y entrenamiento adecuados en cada uno de los temas del PA, que puedan orientar las estrategias e implantar y dar seguimiento a las medidas y acciones. La AI está lista para ayudar a la creación de estos equipos.

La Academia de Ingeniería ratifica su compromiso de colaborar con las autoridades en la construcción y aplicación de un PA con una visión amplia, en beneficio de todos los habitantes del Valle de México y de otras ciudades que también sufren problemas de contaminación.

Presidente de la Academia de Ingeniería de México

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