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Reformas, bajo fuego y en entredicho

Lo que hay en los sectores energético y educativo son sólo cuestionamientos y muchas dudas
02/08/2016
02:06
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Las dos reformas emblemáticas del presidente Enrique Peña Nieto, la educativa y la energética, enfrentan en estos momentos fuertes presiones, cuestionamientos y dudas sobre su adecuada implementación y los beneficios que, según ofreció el propio gobierno, traerían a estas alturas a los mexicanos. En el caso de la reforma educativa, aunque mantiene consenso y apoyo social, las movilizaciones y protestas del magisterio disidente y la actitud titubeante del gobierno federal ante presiones de la CNTE han puesto en entredicho la continuidad en su aplicación y generan dudas sobre la capacidad de esta administración para concretar el “gran cambio” educativo.

Y si en la educativa se advierten visos de capitulación por parte del gobierno peñista, ante la CNTE, en la reforma energética el escepticismo crece ante el incumplimiento de las promesas presidenciales sobre disminución de precios en gasolinas y otros energéticos. Ayer, en un mismo día, se incrementó el costo de las gasolinas, llevadas al tope máximo autorizado por el Congreso, y las tarifas de la energía eléctrica para uso industrial y comercial subieron 3.9% y acumulan nueve meses al alza.

Los incrementos causaron malestar y rechazo tanto entre la ciudadanía como entre la oposición política, ante el temor de que el aumento a los energéticos desencadenen aumentos de precios en productos y servicios.

“Sube la gasolina, ahí está el golpe, y ¿no podemos subir el salario?”, se preguntó el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera. “El gobierno prefirió aumentar gasolinas que ajustar su gasto, en una acción recaudatoria”, acusó el presidente del Senado, Roberto Gil Zuarth, quien deslindó al Poder Legislativo de la decisión. “El Congreso dio al gobierno la posibilidad de fluctuación, pero eso no significa que llevaran los precios al límite”, aclaró. Y no podía faltar el presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, quien en un video en internet, acusó al gobierno de Peña Nieto de fomentar la corrupción al permitir la libre importación de gasolinas, que se venden a los mexicanos “más caras que en Estados Unidos y Guatemala” y que permiten un negocio millonario a importadores, a los que llamó “delincuentes de cuello blanco”, con ganancias “que no las tiene ni El Chapo”.

Pero las críticas a la implementación de la reforma energética no fueron sólo de opositores. Dentro del gabinete también se reconoce que, adicional a los problemas externos que afectaron su consolidación, como la crisis petrolera mundial, también hubo fallas internas en acciones y decisiones para impulsar el nuevo mercado energético. A eso obedece, dicen, la salida confirmada ayer de la subsecretaria de Hidrocarburos, Lourdes Melgar, a quien acusan de fallas en la implementación del marco regulatorio que ahuyentó a inversionistas e hizo fracasar las rondas de licitaciones y que la inversión en el sector energético fuera mucho menor a la que se había proyectado. La señora Melgar, pieza clave en la reforma energética peñista, se va ahora a la academia en una Universidad de Estados Unidos, en una imagen que dibuja fielmente que la llamada “reforma estrella” del sexenio no ha cumplido, hasta ahora, las expectativas ni para el gobierno ni para la sociedad.

Así están en este momento las dos reformas insignia de la administración Peña Nieto. Es posible que esa situación cambie en el mediano plazo y los resultados lleguen a futuro. Pero lo que es hoy, en lugar de inversiones, mejoría y certidumbre, lo que hay en el sector energético y educativo son sólo aumentos, cuestionamientos y muchas dudas.

NOTAS INDISCRETAS… Mientras en Veracruz Javier Duarte gana tiempo a las investigaciones federales en su contra y recurre al contrataque al denunciar a su sucesor Miguel Ángel Yunes, en Chihuahua, a su tocayo César Duarte también se le complica el panorama. La ratificación del triunfo de Javier Corral, por el tribunal electoral federal, puso tan nervioso al gobernador que comenzó a repartir culpas y habló de un incremento de la deuda estatal en el gobierno de su antecesor José Reyes Baeza. Pero los informes de la Secretaría de Hacienda desmienten a don César; según la dependencia federal, a la salida de Reyes, en diciembre de 2010, la deuda estatal era de 12 mil 547 millones, mientras que para diciembre de 2015, es decir en su gobierno, el endeudamiento subió a 42 mil 762 millones. Hay tal nerviosismo tanto en Veracruz como en Chihuahua que muchos ya se preguntan si los dos Duarte llegan a dar su último grito y a la ceremonia de transmisión de poderes en sus estados… Paran los dados. Escalera doble. Buen tiro.

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Salvador García Soto
Autor de la columna “Serpientes y Escaleras”, Salvador García Soto es uno de los periodistas críticos con amplia presencia en los medios impresos y electrónicos de México.