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2016, antesala del poder

Salvador García Soto

Más allá de las 12 gubernaturas y de los mil 365 cargos locales en disputa el próximo 5 de junio, la apuesta que más importa a los partidos es el porcentaje total de votación que cada fuerza política alcance en estos comicios, porque con esa cifra medirán el “piso” con que cada instituto llegará a la sucesión presidencial. Y si tomamos en cuenta que en 2018 se avecina una elección a tercios —con una muy posible competencia entre candidatos del PRI, PAN-PRD y Morena— el porcentaje con el que podría ganar el próximo presidente no será mayor a 30% de la votación, buena parte de los cuales podrían surgir de las 13 entidades que votan el próximo domingo.

Ese es el verdadero trasfondo de estas elecciones locales, más allá del número de gubernaturas que uno u otro partido logre ganar. En la lógica partidista más que ganar un gobierno local, que es importante, les preocupa la sumatoria de votos que les den estas entidades para garantizar su porcentaje nacional con miras a la elección presidencial. Por eso las dirigencias nacionales de los partidos, por encima de la dinámica local, están pensando en 2018 y buscan altos porcentajes de votación.

Así, vemos cómo en Puebla, el gobernador Rafael Moreno Valle apoya con todo a su candidato Antonio Gali, aunque sus opositores, concretamente el PRI, lo acusen de llevar a cabo “una elección de Estado”. Y es que abundan denuncias de un uso descarado de recursos y programas públicos a favor del PAN, al grado que a la abanderada priísta, Blanca Alcalá, se le niega hasta el derecho de ocupar una plaza pública para realizar su cierre de campaña, tal como ocurrió ayer, que le bloquearon todos los permisos para efectuar una concentración masiva en espacios públicos.

El gobernador poblano sabe que ganar esta elección a como dé lugar es condición para potenciar su aspiración presidencial. Por eso la operación oficial es tan abierta que incluso nulifica a mapaches priístas de la talla del “góber precioso” Mario Marín, quien opera en la campaña priísta, mientras Moreno Valle se trajo al más rudo y sucio de los ex gobernadores panistas, el sonorense Guillermo Padrés, quien opera para el PAN en los comicios poblanos. ¿Qué tan burda será la intervención del mandatario poblano para que los priístas, que de elecciones operadas desde el gobierno saben algo, se digan “arrollados” por el “autoritarismo” de Moreno Valle?

Por lo demás, Moreno Valle no es el único que juega al 2018 en estos comicios. Lo hace también Andrés Manuel López Obrador, que sabe que el gran crecimiento de votación que se espera para Morena en estas elecciones, independientemente de si logra ganar o no su primera gubernatura, será la base sobre la que crecerá aún más su campaña anticipada por la Presidencia de la República.

Y por supuesto que también en el PRI estos comicios locales están vinculados a la sucesión presidencial. Primero para Manlio Fabio Beltrones, que sabe que de los resultados y la votación que obtenga su partido depende su fortaleza no sólo como dirigente, sino también como aspirante; pero también para otros precandidatos del PRI que apuestan a que, si los números de su partido no son buenos, se debilite el liderazgo de Beltrones y eso despeje el camino de aspirantes como Miguel Osorio que podría intentar dejar la Secretaría de Gobernación, una posición demasiado delicada para un precandidato, para buscar la dirigencia nacional priísta.

¿Queda claro por qué las elecciones locales de este 5 de junio son vistas como la “antesala del poder”?

NOTAS INDISCRETAS… El secuestro del futbolista Alan Pulido, en Tamaulipas, ocurre justo en medio de la guerra electoral que vive ese estado. Y con el antecedente de la intervención del crimen organizado en el asesinato, hace 6 años, del candidato priísta a la gubernatura, Rodolfo Torre, surgen muchas dudas sobre este secuestro de alto impacto. Porque en sus declaraciones, la novia del jugador del Olympiakos de Grecia afirma que cuando los detuvieron, los secuestradores llamaron a Alan por su nombre; es decir, sabían a quién secuestraban, además de que a la chica la dejaron ir. ¿Qué secuestradores hacen eso? Anoche se supo que los secuestradores ya hicieron contacto con la familia de Pulido y, de entrada, piden una cifra estratosférica por su rescate, lo que significa que planean una larga negociación, tan larga como para que pasen las elecciones y este secuestro de alto impacto también impacte los resultados electorales. La pregunta es ¿a cuál candidato quieren ayudar los criminales?... En los pasillos de la industria se afirma que Grupo Imagen, de Olegario Vázquez Raña, salió de compras y, en vísperas de arrancar su nuevo canal de televisión abierta, acaba de comprar el portal de noticias SDP (Sendero del Peje) a Federico Arreola. La transacción se concretó la semana pasada y fue de varios cientos de millones de pesos. Los dados mandan escalera doble. La semana promete.

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