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Quieren ser como Donald Trump

05/05/2016
02:05
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Miércoles 9 de noviembre de 2016, el mundo queda en shock, en un impasse, la ultraderecha llega al poder del imperio norteamericano, los titulares del mundo se unifican en un único nombre que ha vaciado las prensas: Donald Trump, el cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos.

Elección cerrada, apenas por unos votos del Colegio Electoral, apenas por algunos estados indecisos. Elección cerrada, pero elección definida. Elección cerrada, pero elección legítima. La democracia ha hablado, aunque se cuestione el método indirecto. Es cierto, en Estados Unidos, cualquiera puede ser presidente. Hasta Donald Trump.

Max Weber define los tipos de liderazgo como de poder, de autoridad o de empatía. Tiene razón Iliana Rodríguez Santibáñez cuando enmarca a Trump como un líder empático, muchos norteamericanos quisieran ser como él: echado pa’lante, sin pelos en la lengua, políticamente incorrecto, famoso, millonario. They wanna be Trump porque, al final, no es la economía. Estados Unidos vivió una crisis, sí, pero también vive hoy un auge en las carteras gringas. Simplemente, They wanna be Trump, porque lo admiran y por eso votarán por él.

Considerado un chiste, un imposible por los que miran de soslayo todo lo ajeno al estrecho círculo político, por los mismos que antes pensaban que un presidente negro sería también imposible. Hoy callan. Se arrepienten. Lo dejaron crecer. Jodieron al Partido Republicano y jodieron al sistema, ¿lo jodieron?, al final, el sistema está basado en el marketing de la libertad. Y si, al final, gana Trump, tampoco jodieron al partido, tendrán un presidente más. A veces, el poder se justifica por el poder mismo.

Ojalá que no llegue, hubiera sido peor un escenario similar con Ted Cruz que hoy ya no pinta. Ojalá que se estanque, que cometa un gran error. Ojalá que gane Clinton, pero ¿y si no?, ¿qué hacemos?, ¿vamos viendo de dónde pagar el muro?

DE COLOFÓN. A. Peña A. es Ángeles, un testigo protegido de la DEA, enemigo de Los Zetas, que declaró contra Yarrington para salvar su vida y que también habló, hace mucho, de un candidato a gobernador. Tal vez viene una denuncia que trasciende lo electorero.

Tengo el privilegio de ejercer el oficio más bello del mundo. Nací en 1983 en la Ciudad de México, desde que recuerdo he sido un apasionado de perseguir y contar historias, hoy tengo el gran honor...